Con buen pie

Lo que bien empieza bien acaba. Así dice un refrán popular que debemos aplicar para programar una buena jornada de senderismo. Todas las recomendaciones que os hacemos aquí son básicas y de sentido común, pero os las recordamos porque a veces lo más elemental  es lo que se nos pasa por alto. Recomendaciones, por cierto, que podéis encontrar junto con mucha más e interesante información en la página de la Federación  Madrileña de Montañismo.

1.Planifica. Si no vas a recorrer un itinerario que ya conozcas, infórmate antes. Consulta un mapa para visualizar el recorrido. Métete en la Web. Hay muchas páginas con datos sobre rutas, sus características, índice de dificultad, etc. La mejor y más completa es, sin duda, la página de Andrés Campos, “excursiones y senderismo”, con casi 600 destinos, 449 rutas senderistas, más de un centenar de destinos culturales y 39 escapadas temáticas. Otra interesante es la de “andarines” donde también encontrarás variada información sobre rutas.

2. Infórmate sobre la situación meteorológica. No olvides confirmar que la previsión meteorológica en la zona que vas a visitar sea favorable.

3. Qué llevar. Empieza por un calzado apropiado para caminar por la montaña, aunque la ruta que vayas a hacer se pueda completar a través de la senda más cómoda. Cuando lleves un par de horas de marcha agradecerás llevar zapatillas o botas especiales para senderismo.

La ropa también ha de ser adecuada, cómoda y transpirable. Incluso en verano, lleva siempre una prenda ligera de abrigo –mejor si es cortavientos e impermeable-, ya que a determinada altitud y ante una simple tormenta veraniega, la temperatura cae rápidamente.  Acuérdate, también,  de llevar un par de calcetines de repuesto.

Lleva siempre agua y algo de comida –fruta, alguna barrita energética o un puñado de frutos secos-.

Acuérdate del móvil. Aunque no en todas partes encontrarás cobertura, es una herramienta indispensable ante cualquier  imprevisto para poder pedir ayuda.

4. Lo que no debes hacer. No inicies una marcha de improviso, sin llevar ni el calzado ni la ropa adecuada y sin haber avisado a nadie de tu intención, especialmente si es otoño o invierno, cuando las temperaturas son bajas y las horas de luz muy  mermadas. Recuerda que  una simple hipotermia puede causarte  un buen susto.

No te aventures en una ruta si es tarde y vas a ir ajustado de tiempo para completarla por las horas de luz. En cualquier caso,  por dar la vuelta e intentarlo otro día “no pierdes ningún punto”.

Cuando vayas en marcha no tires nunca piedras porque podrías golpear a otros senderistas que no ves y que puede que vayan caminando más abajo de donde tú estás.

5. Precauciones. No debes ir solo. Mejor acompañado, puesto que ante cualquier imprevisto o percance, siempre habrá otra persona que pueda ayudarte, desplazarse a pedir ayuda o dar la señal de alarma. Si a pesar de ello, eres de los que gustan de disfrutar de la Naturaleza en compañía únicamente de ti mismo, deja dicho a alguien cuál es tu previsión y tu itinerario y lleva siempre contigo un teléfono móvil. ISABEL PÉREZ para GUADARRAMISTAS