Cirsium arvense, cardo cundidor

 Cirsium arvense, cardo cundidor

Cirsium arvense. Cardo cundidor.

Cirsium arvense, cardo cundidor es una de las pesadillas de los agricultores. A pesar de sus intentos por hacerlo desaparecer de los campos de cultivo, en especial de los de cereal, arrancarlo o cavar para sacarlo del suelo solamente propicia que se extienda con mayor rapidez, al fragmentar los rizomas que darán lugar a nuevas plantas. A ello contribuye la profundidad de hasta 3 metros a la que pueden encontrarse esos rizomas, y que hace muy difícil extraer entera la planta arrancándola o sacándola de cuajo sin romperla.

Al margen de estos inconvenientes, el cardo cundidor Cirsium arvense tiene propiedades medicinales muy interesantes. Ya desde antiguo se ha empleado en baños para aliviar varices y hemorroides por su alto contenido en taninos.  Además, tanto las hojas como los tallos, una vez pelados y hervidos, pueden ser consumidos, algo común con muchas otras especies de los denominados cardos.

Es frecuente encontrar cardo cundidor en bordes de caminos, claros de bosques, herbazales y campos de cultivo, en suelos profundos y ricos en nutrientes. Alcanza un metro de altura y florece entre mayo y septiembre. Su distribución comprende toda la Península Ibérica. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS