Prunella collaris, acentor alpino

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Prunella collaris, acentor alpino

Prunella collaris, acentor alpino. Aunque no es un ave muy abundante, lo es bastante más de lo que se cree. El hecho de encontrarse en zonas muy altas de montaña permite que pase desapercibido.

El acentor alpino nidifica y pasa buena parte del año en su hábitat preferido, los canchales, roquedos y pastos de alta montaña donde abundan piornales y enebros rastreros. Cuando el frío y la nieve se hacen notar, desciende de altitud, sin dejar los aforamientos y cortados rocosos de montaña o sus proximidades, pero en zonas más resguardadas, de modo que es posible verlo en los senderos y caminos de media montaña.

Prunella collaris, acentor alpino, se distribuye en la Península Ibérica por el Pirineo, Cordillera Cantábrica, Sierra de Guadarrama, Gredos, Sierra de Neila y Picos de Urbión, en el Sistema Ibérico y Sierra Nevada, si bien en Invierno puede verse en zonas aledañas al abandonar las zonas más altas que constituyen su hábitat principal.

Es un pájaro robusto, de unos 18 cm de longitud. Nidificante en la Península, con aportaciones de ejemplares provenientes de Europa durante el invierno, época en la que se vuelve gregario, formando pequeños grupos de entre 5 y 20 individuos.

El canto de Prunella collaris es fuerte y llamativo, lo emite tanto en vuelo como en puntos destacados del paisaje que lo rodea. A pesar de sus costumbres discretas, no duda en acercarse al ser humano, y no es extraño que nos sorprenda con su canto desde posiciones descaradamente cercanas.

El celo de los machos comienza en el mes de abril. El emparejamiento se produce a mediados de mayo, la hembra pone cuatro huevos de color azul en un nido que previamente ha elaborado la pareja conjuntamente. La incubación, también conjunta, dura unas dos semanas y los pollos salen del nido, situado entre las rocas, a los 15 o 18 días. Tres semanas después están en condiciones de volar, pero no dejan de ser vigilados atentamente por el macho, que se ocupa de ellos en esta última fase hasta que aprenden a alimentarse por su cuenta. Durante este tiempo han sido alimentados por la pareja a base de insectos, principal dieta del acentor alpino, pero también con semillas y materia vegetal.

Prunella collaris, acentor alpino, está considerada como especie de interés especial en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

 

 

 

 

 

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