Dendroaspis polylepis, mamba negra

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Dendroaspis polylepis, mamba negra 

Dendroaspis polylepis, mamba negra. Pertenece a la familia Elapidae, que comprende serpientes muy venenosas de las zonas tropicales y subtropicales del planeta como los taipanes, las cobras, las serpientes coral y otras especies de mambas.

El veneno de la mamba negra es muy activo, 15 mg matan a una persona adulta y en una sola mordedura puede inocular entre 100 y 400 mg. Además, si se considera en peligro lanzará sucesivos y rápidos ataques inoculando en cada uno de ellos altas dosis de veneno. Sus colmillos curvados, de unos 7 mm, son ligeramente móviles, algo que les otorga mayor facilidad y destreza a la hora de atacar a sus presas.

Los efectos del veneno sobre el ser humano son letales. Tras la mordedura de una mamba negra que haya inoculado su potente toxina, la muerte es prácticamente inevitable, especialmente si afecta a zonas altas del cuerpo. En un período de media hora se sucede la sequedad de boca, parálisis que impide abrir los ojos y mover la lengua, sudoración, salivación, nauseas, mareos, diarreas, inmovilización muscular y cierre del diafragma que impide la respiración y provoca el fallecimiento. Los antídotos deben suministrarse rapidísimamente en grandes dosis, y aún así, suele ser necesaria la respiración asistida. Como cabe esperar, si la mordedura se produce en medio de la sabana, sin un centro sanitario cercano, no hay tiempo de reacción.

Dendroaspis polylepis mide entre 2 y 3 metros de longitud. Es una de las serpientes venenosas más grandes del mundo. El calificativo “negra”, que se aplica a esta especie de mamba, proviene del color oscuro del interior de su boca, ya que su piel es de colores verdosos o grisáceos. Alcanza velocidades superiores a los 15 km por hora, algo que utiliza para huir, ya que solamente ataca si lo necesita para alimentarse o para defenderse.

Se alimenta de roedores, aves y otros reptiles. Habita en la región subsahariana, entre otros países en Etiopía, Somalia, Zambia, Uganda, Tanzania, Mozambique, Zimbawe, Kenia o Namibia. Prefiere las zonas arbustivas de sabana, donde se cobija en grietas, fisuras en la roca o en la tierra, madrigueras de otros animales o huecos de árboles. También encuentra refugio en zonas costeras o en las cercanías a zonas húmedas, siempre que no estén muy cubiertas de vegetación. Es capaz de nadar sin dificultad y trepar a los árboles.

No cabe duda del peligro que encierra su mordedura, sin embargo, como la mayoría de los animales, procura alejarse de la presencia humana. Sus agudos sentidos permiten a la mamba negra, Dendroaspis polylepis, huir con rapidez o permanecer oculta en su refugio. No es fácil pisarla o toparse con ella si no se la busca, algo que sin duda hay que agradecer a este imponente animal, la serpiente más venenosa de África. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

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Mamba negra, Dendroaspis polylepis