Papas por una batalla campal

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Martirio de Cristianos. Jean Léon Gérôme

Papas por una batalla campal. Los primeros cristianos no eran las comunidades pacíficas y bien avenidas cuya imagen la tradición católica nos transmite, sin base histórica. Por razones que no están del todo claras, los grupos judíos, los cristianos escindidos de ellos y las diferentes comunidades cristianas de Roma, peleaban entre sí en las calles, causando grandes disturbios. Originariamente, estas contiendas tenían un sentido teológico, pues en el seno del judaismo los cristianos eran vistos como una nueva secta de herejes. El primero que dejó testimonios de estas disputas fue el emperador Tiberio, que ordenó expulsar de la ciudad a los judíos. Para los romanos del primer siglo, un cristiano y un judío eran lo mismo, y tal era la confusión que su cronista aseguró que “estaban dirigidos por un tal Cristos”. La expulsión fue temporal. Cuatro emperadores después volvían a estar asentados en Roma, y otra vez sus problemas causaban muertes en las calles, altercados entre diversos grupos y destrozos. El año 64 d.C., concretamente, fue un mal momento para significarse. La colonia romana de Judea acababa de declarar la guerra al Imperio para independizarse. Los romanos estaban muy sensibles, dado que sus jóvenes tenían que acudir a las legiones y que nuevos impuestos les grababan para financiar la guerra. Así que cuando un incendio arrasó las insulae, las casas de alquiler de las clases humildes, y se supo que el origen del fuego había sido la tienda de un judío, Nerón tuvo la excusa perfecta para encontrar un chivo expitorio a un fenómeno fortuito. Siempre hemos oído decir que mandó perseguir a los cristianos, pero en realidad era contra los judíos contra quien se dirigía, y a quienes culpó del incendio. Obviamente, para él los cristianos sólo eran parte de esta comunidad judía.

Pero los cristianos acabarían desplazando a los judíos y sufriendo persecuciones dirigidas específicamente contra ellos. Curiosamente, la causa que solía iniciarla eran los disturbios, y éstos eran reales, siempre con motivo de la elección de un nuevo obispo. Diferentes grupos de cristianos organizados en las ciudades romanas llegaban a pelear en pequeñas guerras que afectaban a barrios enteros. Se trataba de prevalecer para que una serie de sacerdotes, diáconos y fieles que dependían de la promoción de un obispo consiguiesen que su favorito fuera el elegido. Roma no fue ajena a estas peleas, y una de las más sangrientas ocurrió cuando los romanos eligieron a dos papas distintos el mismo día, Ursino y Dámaso. A esta doble elección siguió una verdadera guerra en las calles, tan virulenta que el prefecto de la ciudad huyó con sus tropas, incapaz de contener a la plebe. El resultado fue favorable a Dámaso, que llegó a papa, pero ello sólo porque prometió favorecer al gremio de fossores, los cavadores de catacumbas. Éstos, bajo la promesa de que si él llegaba al trono serían favorecidos, cercaron al contendiente Ursino y a sus partidarios en la basílica de Sisino, penetraron en ella con sus armas y masacraron a 137 personas en su interior. Adivinen qué es lo que más caracteriza el papado del nuevo pontífice, Dámaso. Pues sí. Dedicó ingentes cantidades de dinero a restaurar las catacumbas y a buscar en ellas santos y mártires a los que rendir culto. A los fossores no les faltó el trabajo.  © MARTÍN SACRISTÁN TORDESILLAS, autor del libro SU SANTIDAD PECADORA. SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, CONOCE MUCHAS MÁS ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES SORPRENDENTES SOBRE LA HISTORIA DEL PAPADO EN SU LIBRO “SU SANTIDAD PECADORA. SECRETOS DE LOS PAPAS DE ROMA“