Francisco Giner de los Ríos, el primer guadarramista

 Francisco Giner de los Ríos, el primer guadarramista

Refugio Giner (La Pedriza del Manzanares)

 Francisco Giner de los Ríos, el primer guadarramistaFrancisco Giner de los Ríos, el primer guadarramista. Giner de los Ríos nació en Ronda (Málaga) el 10 de Octubre de 1839 y falleció en Madrid el 17 de Febrero de 1915. Amante de la Sierra de Guadarrama, de su naturaleza, pueblos y costumbres fue pionero en el excursionismo didáctico. La experimentación con la naturaleza, con las cosas “pequeñas” y sus interacciones, hasta comprender lo más complejo y trascendente, forman parte de la filosofía krausista de Giner de los Ríos.

Francisco Giner de los Ríos, ideólogo y defensor de la libertad de cátedra y de una enseñanza que permitiera compartir e intercambiar oponiones entre alumnos y profesores, fue expulsado de su cátedra, precisamente por esa falta de libertad contra la que se rebeló. No obstante, su empeño le llevó a crear, en colaboración con otros intelectuales, la mítica Institución Libre de Enseñanza, vivero irrepetible de grandes talentos.

El 14 de Julio de1883, Giner de los Ríos en compañía de alumnos, profesores y geólogos, llevó a cabo la primera excursión a pie de la Institución Libre de Enseñanza por la Sierra de Guadarrama. De Villaba a La Granja de San Ildefonso. Fueron tres duras jornadas. La primera de ellas entre Villalba y El Paular, desde las tres de la madrugada hasta la caída de la tarde. El segundo día el trayecto discurrió por el Alto Lozoya, y el tercer día entre El Paular hasta La Granja por el Puerto del Reventón (no existían las carreteras que ahora unen El Paular con la Granja a través de Cotos).

Decía Antonio Machado de este gran guadarramista: “Como todos los grandes andaluces, era don Francisco la viva antítesis del andaluz de pandereta, del andaluz mueble, jactancioso, hiperbolizante y amigo de lo que brilla y de lo que truena. Carecía de vanidades, pero no de orgullo; convencido de ser, desdeñaba el aparentar. Era sencillo, austero hasta la santidad, amigo de las proporciones justas y de las medidas cabales. Era un místico, pero no contemplativo ni estático, sino laborioso y activo. Tenía el alma fundadora de Teresa de Ávila y de Iñigo de Loyola; pero él se adueñaba de los espíritus por la libertad y por el amor. Toda la España viva, joven y fecunda acabó por agruparse en torno al imán invisible de aquél alma tan fuerte y tan pura”.

La influencia de Francisco Giner de los Rios  en la Generación del 98 queda patente en el gusto por el paisaje, por la tierra, por la naturaleza. Gracias a sus excursiones pioneras, otras legendarias instituciones como La Sociedad de Amigos del Guadarrama o el Club Alpino Español, iniciaron sus andanzas allá por 1886 y 1908, respectivamente. De ellas hablaremos en otra ocasión. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, PODRÁS DISFRUTAR DE MUCHOS MÁS CON AMPLIOS CONTENIDOS EN NUESTRO LIBRO “101 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DE LA SIERRA DE GUADARRAMA QUE NO TE PUEDES PERDER”).

Sombreros en el bosque

IMG 8985 1024x681 Sombreros en el bosque

Setas.

El otoño es por excelencia la época propicia de hongos y setas. Las lluvias y la humedad ambiental, unidas a una temperatura suave permiten la aparición de estas joyas de la naturaleza. Pero no sólo el otoño es el momento de las setas, también en primavera, verano e incluso en invierno nos acompañan a lo largo de nuestros paseos por el monte.

Los hongos no son vegetales, tampoco son animales, forman parte de un tercer reino de la naturaleza denominado “fungi”.

La estructura de los hongos podemos compararla con la de un árbol. Imaginemos un manzano. Bajo el suelo se encuentra el micelio, semejante a las raíces del árbol que cada año crece más y más, hasta el punto de que el ser vivo más grande y longevo que se conoce sobre el planeta es un hongo localizado en Norteamérica, cuyo micelio se extiende bajo tierra por una superficie de 150.000 metros cuadrados, gozando de una edad de 1.500 años.

El micelio genera un fruto o varios que salen al exterior, y que es lo que habitualmente conocemos como seta. La seta es el órgano reproductor del hongo, y  cumple la misma  función que una manzana en un manzano: contiene las semillas. Del mismo modo que hay años en que el número de frutos es mayor que otros en el caso del manzano, dependiendo de muchos factores, un año hay más o menos setas que otro.

Las semillas de las setas son las esporas, equivalentes a las pepitas de las manzanas, y se encuentran a veces en forma microscópica entre las laminillas y poros de la seta. Éstas van cayendo al suelo para germinar después según la seta madura. Por tanto, un hongo es el equivalente al ser vivo completo, mientras que la seta es el aparato reproductor del hongo.

Pero no todos los hongos generan setas como órganos reproductores. El moho que se produce sobre un alimento deteriorado es un hongo, y son hongos algunas de las enfermedades que nos atacan, por ejemplo en los pies,  o la milagrosa penicilina, pero no podemos esperar que del moho o de nuestros pies salgan setas  De los más de 100.000 hongos existentes, solamente unos 30.000 se reproducen por medio de setas. Los demás emplean otros mecanismos biológicos. Otra cosa es que de forma común llamemos hongos a los boletus o a los champiñones silvestres,  y setas a las de cardo, por ejemplo, pero se trata de una forma de hablar que no tiene que ver con la realidad científica.

Las setas, que es lo que cortamos en el campo y consumimos, contienen un 90% de agua y un 0% de grasa, lo que supone que su valor calórico sea de 20 calorías cada 100 gramos, es decir, no engordan. Contienen fósforo, yodo y potasio, aportan fibra y vitaminas B2 y B3 –riboflavina y niacina-que sirven para sintetizar los hidratos decarbono y las proteínas, y favorecen la producción de hormonas sexuales y el glucógeno para los músculos, además de favorecer el crecimiento en los períodos de desarrollo. Son ciertamente desaconsejables para aquellas personas que tienen exceso de ácido úrico y que  padecen gota o “piedras” en el riñón.

Como cualquier otro regalo de la naturaleza, hay saber aprovecharlo, no recoger más que las que vayamos a consumir y no destruir las que no conozcamos, ya que todas, incluso las venenosas cumplen una importante función en la vida de nuestros campos y montes. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

CAMPOS DE CASTILLA. LAS ENCINAS (fragmento). ANTONIO MACHADO

¡Encinares castellanos

en laderas y altozanos,

serrijones y colinas

llenos de oscura maleza,

encinas, pardas encinas;

humildad  y fortaleza!

Mientras llenándoos va

el hacha de calvijares,

¿nadie cantaros sabrá,

encinares?

El roble es la guerra, el roble

dice el valor y el coraje,

rabia inmoble

en su torcido ramaje;

y es más rudo

que la encina, más nervudo,

más altivo y más señor.

El alto roble parece

que recalca y ennudece

su robustez como atleta

que, erguido, afinca en el suelo.

El pino es el mar y el cielo

y la montaña: el planeta.

La palmera es el desierto,

el sol y la lejanía:

la sed; una fuente fría

soñada en el campo yerto.

Las hayas son la leyenda.

Alguien, en las viejas hayas,

leía una historia horrenda

de crímenes y batallas.

¿Quién ha visto sin temblar

un hayedo en un pinar?….

…¿Qué tienes tú, negra encina

campesina,

con tus ramas sin color

en el campo sin verdor;

con tu tronco ceniciento

sin esbeltez ni altiveza,

con tu vigor sin tormento, y tu humildad que es firmeza?

En tu copa ancha y redonda

nada brilla,

ni tu verdioscura fronda

ni tu flor verdiamarilla.

Nada es lindo ni arrogante

en tu porte, ni guerrero,

nada fiero

que aderece su talante.

Brotas derecha o torcida

con esa humildad que cede

sólo a la ley de la vida,

que es vivir como se puede.

El desmochado

 

El desmochado. Una de las estampas más frecuentes en las dehesas de la sierra es encontrar hileras de fresnos junto a las vallas de mampostería granítica. Estos árboles suelen presentar una curiosa forma. El tronco es muy ancho con abultamientos, y la altura del árbol es bastante reducida para lo que es frecuente en ejemplares de muchos años. Esta forma ha sido propiciada por la actuación humana, a través de la técnica  del desmoche o desmochado. Para ello, en otoño-invierno se cortan todas las ramas dejando una especie de tocones sobre la parte superior del árbol. En la primavera siguiente los nuevos brotes crecerán con fuerza adquiriendo altura, dando en sucesivos años un aspecto peculiar al árbol, hasta ser de nuevo desmochado.  Las ramas cortadas se empleaban antiguamente para dar de comer al ganado en lo que se denominaba “ramoneo” , o también  a menudo se utilizaban como combustible.

 El desmochado

Imagen característica de un fresno desmochado

Por lo que respecta a las bondades de la técnica para con el árbol, hay de todo, desde quines piensan que no es bueno para el árbol, hasta los que opinan que viven más años, padecen menos enfermedades y se evita la rotura accidental de ramas viejas y sus consiguientes peligros. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, PODRÁS DISFRUTAR DE MUCHOS MÁS EN NUESTRO LIBRO “101 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DE LA SIERRA DE GUADARRAMA QUE NO TE PUEDES PERDER”).

AMANECER DE OTOÑO. ANTONIO MACHADO

Una larga carretera
entre grises peñascales,
y alguna humilde pradera
donde pacen negros toros. Zarzas, malezas, jarales.
Está la tierra mojada
por las gotas del rocío,
y la alameda dorada,
hacia la curva del río.
Tras los montes de violeta
quebrado el primer albor:
a la espalda la escopeta,
entre sus galgos agudos, caminando un cazador.

EL MAR ES UN OLVIDO. (DONDE HABITE EL OLVIDO). LUIS CERNUDA

El mar es un olvido,

una canción, un labio;

el mar es un amante.

fiel respuesta al deseo./

Es como un ruiseñor,

y sus aguas son plumas;

impulsos que levantan

a las frías estrellas./

Sus caricias son sueño,

entreabren la muerte,

son lunas accesibles,

son la vida más alta./

Sobre espaldas oscuras

las olas van gozando.

GRILLO CONSTANTE. MARIO BENEDETTI

Mientras aquí en la noche sin percances

pienso en mis ruinas, bajo a mis infiernos

inmóvil en su dulce anonimato

el grillo canta nuevas certidumbres/

mientras hago balance de mis yugos

y una muerte cercana me involucra

en algún mágico rincón de sombras

canta el grillo durable y clandestino/

mientras distingo en sueños los amores

y  los odios proclamo ya despierto

implacable rompiente soberano

el grillo canta en nombre de los grillos/

la ansiedad de saber o de ignorar

flamea en la penumbra y me concierne

pero no importa desde su centímetro

tenaz como un obrero canta el grillo.

POEMA Nº 9/LA MEMORIA DE LA NIEVE. JULIO LLAMAZARES

De nuevo llega el mes de las avellanas y el silencio.

Otra vez se alargan las sombras de las torres, la plenitud azul del huerto familiar.

Y en la noche se escucha el grito desolado de las frutas silvestres.

Sé  muy bien  que éste es el mes de la desesperanza.

Sé muy bien que tras los mimbres lánguidos del río acecha un animal de nieve.

Pero era en este mes cuando buscábamos orégano y genciana, flores moradas para aliviar las piernas abrasadas de las madres.

Y recibo el recuerdo como una lenta lluvia de avellanas  y silencio.

El enebro de la miera. Juniperus oxycedrus.

 El enebro de la miera. Juniperus oxycedrus.

Paisaje de Juniperus oxycedrus

El Juniperus oxycedrus o enebro de la miera, se distingue del enebro común por las dos líneas blancas que recorren sus hojas. Es un árbol relativamente frecuente en el piedemonte, en muchos casos acompañado de encinas en las zonas más bajas y de roble melojo a medida que se gana altura. Sus frutos, pequeñas bolitas redondas con aroma a ginebra si se estrujan –de hecho  el fruto del enebro se emplea para aromatizar esta bebida-, se denominan arcéstidas, y son de color verde inicialmente, aunque luego adquieren tonos ocres y rojizos a lo largo de los dos años que tardan en madurar.

En la actualidad  los ejemplares que perduran apenas alcanzan los cinco metros, si bien llegan a los veinte, y de hecho el paisaje serrano madrileño del siglo XVI, según algunas crónicas, contaba con grandes masas de estos árboles cuya altura superaba la veintena de metros. De crecimiento muy lento y resistente a las temperaturas extremas, su población se ha ido viendo mermada como consecuencia de las actividades ganaderas, y muy especialmente por el uso que durante siglos se hizo de su madera.

 

 El enebro de la miera. Juniperus oxycedrus.

Juniperus oxycedrus

La madera del Juniperus oxycedrus es especialmente dura y resistente, dicen que no se pudre, y se empleó en la construcción de edificios durante los siglos XVI y XVII. Sin  embargo, su uso más peculiar y que supuso gran parte de su destrucción fue el de la “miera”, que es como se denomina la resina que desprende su madera, y que se obtenía mediante la cocción en hornos fabricados al aire libre  en el suelo. Esta sustancia servía para combatir la roña o sarna de las ovejas, llamada “escabro”. Hay que tener en cuenta que en los siglos XVII y XVIII el ganado ovino era especialmente abundante, de hecho las fotos que ilustran este artículo están hechas en la Cañada Real Segoviana que atraviesa la zona madrileña.

 El enebro de la miera. Juniperus oxycedrus.

Tronco de enebro de la miera

 

Compañera del enebro de la miera es la sabina albar Juniperus thurifera especialmente importante y abundante en la zona segoviana. Otro día hablamos de ella. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS.

 El enebro de la miera. Juniperus oxycedrus.

Arcéstidas maduras del segundo año

 El enebro de la miera. Juniperus oxycedrus.

Arcéstidas

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