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La Bola del Mundo o Alto de las Guarramillas

 

La Bola del Mundo o Alto de las Guarramillas es seguramente una de las cumbres más conocidas de la Sierra de Guadarrama. En primer lugar por su acceso desde el populoso Puerto de Navacerrada, y en segundo lugar y fundamentalmente, por la presencia de los archiconocidos repetidores de televisión, que ha modo de estandarte –poco estético- coronan este enclave serrano y le han otorgado el pseudónimo de Bola del Mundo.

El origen de su nombre real, Alto de las Guarramillas, es algo controvertido, como muchas de las cuestiones que tienen que ver con la toponimia. Las versiones acerca del origen del nombre enzarzan a los estudiosos en disquisiciones que, sin dejar de ser necesarias, muchas veces arrojan más oscuridad que luz. De ese modo, algunos autores desarrollan teorías que hablan de las Guarramas, Guarrama y Gran Guarrama, como topónimos, y otros consideran que se trata de simples deformaciones del lenguaje sin base real para afirmar su existencia.

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Las famosas antenas de la Bola del Mundo.

Lo único que sÍ podemos afirmar es que el famoso Libro de la Montería del rey Alfonso XI, un auténtico manual de caza que delimitaba zonas geográficas concretas, al referirse a esta parte de la sierra, menciona las Guadarramiellas como puntos donde situar las vocerías, que eran algo así como enclaves para ojeadores que dirigían las piezas –en este caso, osos- hacia quienes iban a darles caza. Lo que no hace el Libro de la Montería es indicar cuántas eran esas guadarramiellas, ni su situación.

 La Bola del Mundo o Alto de las Guarramillas

Placa del vértice geodésico del Alto de las Guarramillas.

Cayetano Enríquez de Salamanca, en su libro “Por la Sierra de Guadarrama” editorial Aro Artes Gráficas 1981, afirma que las Guarramillas son cuatro. Se trataría de cuatro elevaciones o resaltes, que de forma escalonada se situarían iniciando el ascenso desde el Puerto de Navacerrada por la pista de hormigón, del siguiente modo: la primera guarramilla estaría localizada donde se encuentra el bar y estación superior del telesilla, a unos 2.180 metros de altitud.  Un poco más arriba hay otro pequeño resalte montañoso, a unos 2.210 metros que sería la segunda y en la que se ubica una cruz metálica. Desde aquí se inicia una rampa ascendente hasta la tercera guarramilla que es la más alta con 2.262 metros y coincide con el lugar donde están situadas las antenas de televisión. La cuarta y última  de estas elevaciones, a unos 300 metros y después de un ligero descenso, sería otra elevación situada al noreste de la tercera, entre el Ventisquero de la Condesa y las pistas de Vadesquí, a 2.246 metros de altitud.

 La Bola del Mundo o Alto de las Guarramillas

Vista desde el Alto de las Guarramillas.

Como decíamos al principio, a esta denominación de Alto de las Guarramillas se ha sumado una mucho más popular que es la de Bola del Mundo, a mi juicio menos elegante, aunque también tiene su origen histórico.  En este caso, la historia se remonta al año 1959 cuando se instalaron las antenas repetidoras de televisión. Al parecer, las primeras emisiones televisivas aparecían con una carta de apertura, en la que se podía ver un globo terráqueo o “bola del mundo” donde se distinguía la silueta de España y unas antenas que desde el centro emitían unas ondas circulares. Esta imagen se asoció con las antenas repetidoras del Alto de las Guarramillas hasta el punto de popularizarse el nombre de Bola del Mundo.

Las famosas antenas, coloristas y con forma de cohete,  han sufrido lo suyo en este inhóspito enclave. Hasta tres veces el viento ha derribado la antena de 65 metros, por no hablar de las penurias de los trabajadores, que han tenido que permanecer varios días aislados en sus instalaciones por causa de la nieve. En el Alto de las Guarramillas se han registrado vientos de 190 Km hora y temperaturas inferiores a 20 grados bajo cero. Los trabajadores cuentan que en invierno y con los accesos a las instalaciones cubiertos de nieve, los vehículos pueden tardar más de dos horas en llegar a la cumbre, y que la nieve ha llegado a cubrir por completo el edificio anejo a las antenas. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, PODRÁS DISFRUTAR DE MUCHOS MÁS CON AMPLIOS CONTENIDOS EN NUESTRO LIBRO “101 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DE LA SIERRA DE GUADARRAMA QUE NO TE PUEDES PERDER”).

 

 

La Tuerta, mujer bandolera y George Borrow o Jorgito el Inglés

 

La Tuerta, mujer bandolera y George Borrow o Jorgito el Inglés.  El bandolerismo, ya lo consideremos crimen organizado, “oficio” o modo de ganarse la vida, tuvo en toda España una nutrida representación. Desde el siglo XI y hasta comienzos del XX se pueden hacer listados de bandoleros, ya sea por provincias, municipios, peligrosidad, especialidades o áreas de interés, porque haberlos los ha habido de toda clase y condición.

Especialmente prolífico en bandoleros y saqueadores de caminos fue el s. XIX, período de nuestra historia convulso, iniciado con la Guerra de la Independencia, en la que la inferioridad militar española se compensó con la pasión de los ciudadanos y las emboscadas guerrilleras. Las necesidades de la postguerra y el hecho de que  algunos de aquellos guerrilleros patriotas se reconvirtieran en autónomos de la violencia en beneficio propio, llenó aún más los montes hispánicos de salteadores de caminos.

Por supuesto, la Sierra de Guadarrama no se quedó al margen de la tendencia, y algunos de los más famosos como Luis Candelas, El Tuerto de Pirón, Pablo Santos, Paco el Sastre o Antonio Sánchez alias “Chorra al Aire”, encontraron en los recónditos escarpes serranos lugar donde actuar y ocultarse. De menor categoría podrían enumerarse bastantes más.

Aún con esta abundancia de bandoleros, no encontramos muchos casos de mujeres bandoleras. El único caso mencionado en la Sierra de Guadarrama corresponde a la que lleva por sobrenombre “La Tuerta”. De su existencia solamente tenemos constancia por la obra del escritor británico George Borrow (1803-1881), conocido popularmente como “Jorgito el Inglés”. Borrow era un viajero impenitente, cuya obra fue traducida por Manuel Azaña, y que se especializó en la vida y cultura gitana. La verdad es que leyendo alguno de sus textos,  “Jorgito el Inglés” debía ser algo masoquista porque le entusiasmaban las sierras y las historias de bandoleros y criminales, pero pasaba un miedo atroz cada vez que se veía en la montaña con la noche cerca.

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George Borrow, más conocido como Jorgito el Inglés.

Borrow  contaba que había en Madrid dos gitanas de armas tomar,  a las que llamaban “La Pepa” y “La Chincharrona”, con las que el escritor quería mantener una entrevista para documentar sus escritos. Optó por la tal Pepa,  que le presentó a sus  dos hijas, “La Tuerta” y “La Casdami”. La última recibía también el nombre de “La Escorpión”, lo cual nos da que pensar acerca de sus cualidades, y eso que solamente contaba con trece añitos. De su conversación con ellas resultó que “La Tuerta” era una bandolera que actuaba en las inmediaciones del Alto del León, y lo hacía siempre disfrazada de hombre. Según ella, perpetraba los atracos sola usando una escopeta y un caballo, y no había camino que no tuviera escudriñado.

Contó “La Tuerta” al escritor que en cierta ocasión acudió en compañía de otros maleantes a asaltar a un anciano que vivía solo porque sabían que guardaba una importante suma de dinero. Como el anciano se negó a desvelarles el escondite lo torturaron con cortes de navaja y quemaduras. Pero no consiguieron que hablara. Así que a “La Tuerta” se le ocurrió una idea que ni a Tarantino en pleno delirio creativo se le hubiera pasado por la cabeza: restregar los párpados del viejo con una guindilla, por dentro, claro, que es por donde más escuece. Aún así el tipo no habló y decidieron matarlo. Justo en ese momento debió aflorar un nuevo brote psicótico de “La Tuerta” que decidió perdonarle la vida, ya que según ella, un hombre de tal valentía y firmeza de corazón hubiera merecido ser su marido de no ser tan anciano.

De “La Tuerta” no hay más datos que los que George Borrow aportó, así que no parece que fuera una importante bandolera, o tal vez pasó desapercibida o confundida con algún famoso saqueador, por eso de ir disfrazada de hombre.

Para los interesados en la obra de George Borrow:

Los zincalí. Los gitanos en España. Traducción de manuel Azaña. Ed. La Nave. Madrid. 1932

La Biblia en España. Vol III. Traducción de Manuel Azaña. Jiménez Fraud, Editor. Madrid 1921

© ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, PODRÁS DISFRUTAR DE MUCHOS MÁS CON AMPLIOS CONTENIDOS EN NUESTRO LIBRO “101 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DE LA SIERRA DE GUADARRAMA QUE NO TE PUEDES PERDER”).

El Alto del León, un paso histórico con mil nombres

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Alto del León. Escultura que otorga el nombre a este antiguo paso de montaña.

 

El Alto del León, Puerto de Guadarrama, Puerto de los Leones, Puerto del León, Valatome, Tablada o los Leones de Castilla, son solamente algunos de los muchos nombres que ha recibido a lo largo de la historia este estratégico paso de la Sierra de Guadarrama.

Partiendo desde el municipio de Guadarrama, se asciende a este alto cuya cumbre se sitúa a unos discretos 1500 metros. Precisamente, su no muy elevada cota convirtió a este punto de la zona centro occidental de la Sierra de Guadarrama, en uno de los más accesibles pasos entre las dos mesetas castellanas.

El primer nombre conocido, como no podía ser de otro modo es de origen árabe, y este fue Balat Humayd, por donde llevaron a cabo sus incursiones de norte a sur y de sur a norte las huestes musulmanas y cristianas, que cada cierto tiempo y sin faltar a la cita, se atacaban, contraatacaban y saqueaban respectivamente. Cuesta imaginar que allá por el siglo X cruzaran por este paso las impresionantes tropas del Abd- Al Rahmán III, provenientes de Córdoba.

Al finalizar el dominio andalusí, los cristianos castellanizaron el nombre árabe del puerto, que pasó a llamarse de varias formas, entre ellas Valtome, Baratome o Valathome. Y como Valathome se conoció al Puerto del León durante la Edad Media, hasta el S. XIV en el que pasó a denominarse Tablada. Este último nombre sería idéntico al de una famosa venta situada en las cercanías del puerto, en la actual zona madrileña, y que por su importancia y trasiego de caminantes llegó a formar una pequeña aldea. Es precisamente la popularidad de la venta la que proporcionó nombre al puerto. Así lo atestiguan tanto el Libro del Buen Amor del Arcipreste de Hita como el Libro de la Montería de Alfonso XI, este último, auténtico manual de geografía de la época. Actualmente,  Tablada es una estación de tren, de poca importancia, pero que conserva su nombre y un pequeño apeadero, además de ser sus proximidades el único enclave en la Comunidad de Madrid de la mariposa Aricia morronensis, que necesita para vivir de unas determinadas especies de geranio silvestre que tienen en esta zona su reducido y exclusivo hábitat.

Dejando a un lado esta breve incursión entomológica, seguiremos con los nombres de nuestro querido puerto, ahora ya para acercarnos a su actual denominación felina “ Alto del León”.

El puerto de Tablada fue testigo en los Siglos XV y XVI de un continuo trasiego de comerciantes y mercaderías. Era lugar de tránsito obligado para los feriantes de uno y otro lado de la Sierra de Guadarrama, que por su orografía preferían Tablada al cercano paso de la Fuenfría, más directo pero más complicado de atravesar.

Sin embargo, la climatología de antaño, mucho más adversa que la actual, incomunicaba frecuentemente el puerto. Los temporales y nieblas invernales hacían prácticamente invisible el camino, tanto que una de las más famosas ventas de Tablada era la Venta de la Campana, cuyos propietarios hacían uso de una campana para orientar a los perdidos viajeros y guiarlos hasta sus dependencias. De ahí viene otro de los nombres del Puerto, llamado entonces por muchos Puerto de la Campanilla.

Fueron las dificultades derivadas de las condiciones meteorológicas, entre las que se incluían las tremendas nevadas que hacían intransitable el paso durante parte del año, las que motivaron que ya en el S. XVIII –nunca hemos sido rápidos en aplicar medidas-, el monarca Fernando VI decidiera adecentar el Puerto y construir una moderna carretera. El encargado de proyectar tamaña obra fue el ingeniero francés Françoise Nagle. Empleando los por entonces avanzados conocimientos de la ingeniería francesa en  materia de obras públicas, se construyó una carretera que no tiene mucho que envidiar a las actuales, de hecho, el actual trazado y morfología es básicamente el de entonces. La carretera incluía muros de contención, aliviaderos de agua, columnas de señalización para orientación en caso de nevadas, y hasta un bonito paseo para enlazar el puerto con el municipio de Guadarrama. El trazado de este nuevo camino se alejaba 1,5 Km aproximadamente del antiguo paso de Tablada, y establecía una ruta casi directa hacia el municipio segoviano de El Espinar, coronando en el Alto de Guadarrama o Puerto de Guadarrama.  Así en 1749 quedaba inaugurada la obra, y para honor y gloria del monarca que ordenó su construcción, se levantó una escultura de piedra con un león aferrando con sus garras dos globos terrestres. Actualmente el pedestal con el león queda situado en medio de dos carriles, y por si alguien no quiere jugarse el tipo cruzando la carretera para leer la inscripción, adelantamos su contenido: FERNANDUS VI / PATER PATRIAE / VIAM UTRIQUE CASTELLA  /SUPERATIS MONTIBUS FECIT AN. / SALUT. / MDCCXLIX  / REGNO SUI IV / Lo que viene a decir: “ Fernando VI  /Padre de la patria  /hizo para ambas Castillas esta vía / por encima de los montes / 1749 año de nuestra salvación y IV de su reinado”.

Así las cosas, el león de piedra proporcionó un nuevo nombre, Alto del León, al que se sumaron el de Puerto de Guadarrama o Alto de Guadarrama por su ubicación, aunque mucha gente continuó llamándolo Puerto de Tablada recordando al cercano paso anterior. Como consecuencia del nuevo paso se crearon también nuevas ventas, una de ellas la de San Rafael en la zona segoviana, que adquirió gran importancia como punto de referencia en el descanso y aprovisionamiento de los viajeros.

Pero como no podía ser de otro modo, la Guerra Civil Española (1936-1939), dejó su impronta en el puerto y en su nombre. Pocas cosas se salvan en nuestro país de la influencia de la última confrontación fraticida, y el nombre del paso de montaña tampoco quedaría al margen.

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Alto del León. Construcción militar de la Guerra Civil Española.

La histórica situación estratégica del puerto no pasó desapercibida para los contendientes, especialmente para las tropas franquistas que el día 22 de Julio de 1936 tomaron el Alto del León con la colaboración de refuerzos falangistas llegados desde Valladolid. La finalidad era acceder desde allí hasta la cumbre de Cabeza Líjar y tomar el control del importante observatorio que supone esta cima de 1824 metros, situada estratégicamente entre las provincias de Madrid, Segovia y Ávila. Tras los enfrentamientos, de los que dan fe las numerosas construcciones bélicas a lo largo de la ruta hasta Cabeza Líjar, esta plaza también fue ocupada por el ejército franquista, aunque las contiendas no terminaron hasta la toma final de Madrid que supuso el final de la Guerra Civil.

En honor a los soldados que lucharon a favor  de Franco en este puerto, Ramón Serrano Súñer, Ministro de Gobernación en 1939, rebautizó al Alto del León como Alto de los Leones, suponemos que con intención de comparar a aquellos soldados con fieros leones. Por si ello no fuera bastante, teniendo en consideración que la toma del Alto se llevó a cabo con la inestimable colaboración de falangistas venidos de Valladolid, se acuñó comúnmente el nombre Alto de los Leones de Castilla, por eso de que aquellos “leones” eran de Valladolid, preciosa capital que como todo el mundo sabe está en Castilla.

La historia termina en el año 2000 cuando Roberto Fernández, un jubilado madrileño, se empeñó en recuperar el viejo nombre del s.XVIII. Aunque parezca imposible lo consiguió, y el Ministerio de Fomento repuso el nombre con el que actualmente debemos denominarlo, Alto del León, haciendo honores única y exclusivamente al león de piedra que lo corona. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, PODRÁS DISFRUTAR DE MUCHOS MÁS CON AMPLIOS CONTENIDOS EN NUESTRO LIBRO “101 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DE LA SIERRA DE GUADARRAMA QUE NO TE PUEDES PERDER”).

Picotas, rollos y humilladeros, un repaso por el pedernal español más sangriento

parte superior de la picota Picotas, rollos y humilladeros,  un repaso por el pedernal español más sangriento

Parte superior de la picota.

Picotas, rollos y humilladeros. El caminante curioso se habrá topado en más de una ocasión con unas extrañas columnas de piedra que suelen encontrarse en algún rincón del interior de las poblaciones. Tienen unos tres o cuatro metros del altura y terminan en una especie de capitel, o aparecen rematadas por una cruz. En otros casos, lo que podemos ver son cruces de piedra sobre un basamento, situadas en el arcén de acceso al municipio, o ubicadas sin más en un cruce de caminos.

No se puede decir que sean construcciones especialmente estéticas. Eso sí, por su aspecto parecen muy antiguas, y desde luego su aspecto es algo siniestro. Según su forma y antiguo uso se denominan picotas, rollos, cruceros o humilladeros.

Las picotas se comenzaron a emplear en el s.XIII. Las primeras se tallaron en madera, y posteriormente se esculpieron en piedra. Su función era la de exhibir en ellas para su escarnio a los reos y por supuesto, causar temor en el resto del pueblo, que al ver el destino del infeliz podía aplicarse eso de “cuando veas las barbas de tu vecino pelar…”.

En la picota no solamente se ataba al reo, según el delito cometido se le desnudaba y untaba en miel para que se lo comieran las moscas,  dejándolo expuesto al público y al sol. Si el delito era merecedor de la pena de muerte, se exhibían en la picota restos mutilados de su ejecución, e incluso se colocaba la cabeza cortada en lo alto. Todo un espectáculo. Las había con ganchos alrededor de la columna que facilitaban las tareas de desgarramiento y sufrimiento del ejecutado, y poseían cuatro extremos, también de piedra en cada ángulo del capitel que permitían pasar las cuerdas con las que atar al ajusticiado. De todo esto podemos extraer el significado de las célebres frases: “poner en la picota” o “estar en la picota”, que se emplean cuando alguien está en el punto de mira de todo el mundo o en situación comprometida.

picota de el berrueco madrid probablemente 22rollo22 en su origen Picotas, rollos y humilladeros,  un repaso por el pedernal español más sangriento

Picota de El Berrueco -Madrid-.

Similar a la picota es otra columna rematada en un capitel que suele incorporar una cruz u otros ornamentos y que se denomina rollo. Aunque a simple vista parecen la misma cosa, los rollos surgen más tarde, en el s. XIV. Su función es inicialmente simbólica. Servían para informar a cualquier forastero, que la villa tenía capacidad legal para impartir justicia. En la práctica, el rollo también se utilizó en muchas ocasiones con la misma finalidad que la picota, para mostrar a reos y ejecutados.

Los rollos fueron suprimidos con la Constitución de 1812 que consagró la división de poderes y atribuyó la potestad de juzgar con exclusividad a los tribunales de justicia. Tras la Constitución de 1812, los rollos y picotas tuvieron que ser desmantelados y sacados fuera de las plazas principales de los municipios. No obstante, muchas de ellas se conservaron porque los municipios –muy apegados a lo suyo- decidieron transformarlas, darles aspecto religioso o convertirlas en cruceros, cruces de piedra en homenaje a algún hecho, motivo o personaje del municipio y sacarlas a las afueras municipales. Tampoco ayudó Fernando VII, auténtico “zote” y azote de la razón y la ilustración, que hizo lo posible por destrozar todo lo que la “Pepa”, como se llamó a la Constitución de 1812, había traído de modernidad y progresismo a nuestro país.

Los cruceros o cruces de piedra pueden verse habitualmente en cruces de caminos –de ahí su nombre, crucero-,  a lo largo de los caminos señalando algún suceso, motivo y homenaje que por lo general no vamos a ser capaces de averiguar, o en las entradas de los pueblos, como un símbolo de religiosidad y garantía de protección divina. En ocasiones integran alguna figura religiosa y se protegen con una pequeña construcción de piedra que los resguarda de la intemperie. Entonces se  denominan humilladeros, aunque estos son muy escasos y mal conservados.

Piedras antiguas todas ellas, que pasan desapercibidas pero que encierran tremendas historias de nuestra historia. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, PODRÁS DISFRUTAR DE MUCHOS MÁS CON AMPLIOS CONTENIDOS EN NUESTRO LIBRO “101 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DE LA SIERRA DE GUADARRAMA QUE NO TE PUEDES PERDER”).

Historia de una virgen polaca, unas tropas madrileñas y el mismísimo Napoleón

 Historia de una virgen polaca, unas tropas madrileñas y el mismísimo Napoleón

Imagen de la Virgen de Czestochowa en la Ermita de la Soledad.

La virgen polaca de Czestochowa, la batalla de Somosierra y Napoleón. ¿Qué hace una imagen de la Virgen de Czestochowa en lo alto de Somosierra?. Pues bien, el origen de su presencia está en un episodio histórico-bélico de nuestra reciente historia. La Guerra de la Independencia libró allí, en el Puerto de Somosierra, una de sus más famosas batallas.

Para llegar a Madrid y para salir hacia Francia era preciso atravesar la sierra por alguno de los pasos existentes a principios del siglo XIX, y desde luego no eran ni cómodos ni asfaltados como lo son ahora. Tal vez por ello la relación de Napoleón Bonaparte con la Sierra de Guadarrama no se puede decir que fuera contemplativa ni naturalista. La experiencia del Emperador fue más que dificultosa en tales pasos.

 Historia de una virgen polaca, unas tropas madrileñas y el mismísimo Napoleón

Placa que recuerda al general San Juan en la batalla de Somosierra.

Nos ponemos en situación: el 30 de noviembre de 1808 las tropas francesas con el mismísimo Napoleón al frente avanzaban hacia la capital a través del paso de Somosierra. Allí les esperaba el general San Juan con sus baterías de cañones que comenzaron su acción haciendo estragos en las líneas de la Grande Armée. Ante el enorme número de bajas y la imposibilidad de continuar, el propio Napoleón ordenó el ataque de un escuadrón del regimiento polaco de caballería que integraba las fuerzas del multinacional ejército napoleónico. La mayor parte de los soldados polacos murieron, pero consiguieron la retirada española y el paso hacia Madrid. (Hay versiones que dicen que no murieron tantos, y que las tropas españolas abandonaron a las primeras de cambio. Desconocemos hasta dónde llega la verdad de este testimonio y tampoco queremos desilusionar a nadie).

 Historia de una virgen polaca, unas tropas madrileñas y el mismísimo Napoleón

Placa conmemorativa que recuerda a los soldados polacos que murieron en Somosierra.

Lo cierto es que en la Ermita de la Soledad, en el Puerto de Somosierra, diferentes placas rememoran aquel episodio, e incluso una imagen de la Virgen de Czestochowa, en memoria de los soldados polacos, convive con naturalidad entre las imágenes religiosas locales.

Más adelante, Napoleón tendría que vérselas de nuevo con la Sierra madrileña, esta vez en el Puerto de Guadarrama cuando se dirigía a Francia. Allí fue el hielo y la ventisca los que le dieron un anticipo de lo que serían sus campañas rusas. Pero eso es otra historia que contaremos otro día. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, PODRÁS DISFRUTAR DE MUCHOS MÁS CON AMPLIOS CONTENIDOS EN NUESTRO LIBRO “101 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DE LA SIERRA DE GUADARRAMA QUE NO TE PUEDES PERDER”).

Refugio de Navafría: de cuartel general a centro de esquí de fondo

 Refugio de Navafría: de cuartel general a centro de esquí de fondo

Refugio del Puerto de Navafría.

Pasear por la Sierra no tiene por qué ser solamente un ejercicio de disfrute natural. Puede compaginarse con una práctica lección de historia. La naturaleza y el hombre han coexistido, a veces con no buena armonía -generalmente por culpa humana, especie única en el planeta con capacidad de tener culpa y perpetrar actos culpables-.

La guerra es uno de esos actos culpables, y también nuestra Sierra y su naturaleza interactuaron con el hombre en la Guerra fratricida española. Los Puertos de Cotos, la Fuenfría y Navacerrada fueron rápidamente tomados por la milicias republicanas nada más producirse el levantamiento militar. En total, casi 50 kilómetros de sierra fueron ocupando las tropas republicanas por medio del denominado Batallón Alpino, para contener los avances de las tropas nacionales, que trataban de entrar en Madrid desde las llanuras castellanas.

El 16 de septiembre de 1936 los carlistas integrados en el bando nacional, liderados por el comandante Rada, después de varías semanas de asedio y muchas muertes en ambos bandos, se hicieron fuertes hasta el final de la Guerra en el Puerto de Navafría, y establecieron su cuartel general en el refugio del puerto de Navafría, hoy restaurado y convertido en un pequeño centro informativo de esquí de fondo.

Sobrecoge pensar en la Guerra Civil y en lo que no hace tantos años pasó por esos lugares que hoy solo nos proporcionan placer. No siempre el Refugio de Navafría y su entorno han sido el lugar amable que disfrutamos ahora. Es importante conocer al menos, que todas esas fortificaciones, trincheras, refugios y ruinas que hoy encontramos en nuestros paseos, tienen una historia y han configurado lo que hoy somos. Por cierto, no vendría mal que las Administraciones competentes, al igual que se hace en otros lugares de Europa, cuidaran estos vestigios, se señalizaran y nos dieran alguna información de ellos. Nunca se ha hecho y la realidad es que casi todas las trincheras y fortificaciones están derruidas y casi desaparecidas por la acción de la nieve y el hielo.  ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, PODRÁS DISFRUTAR DE MUCHOS MÁS CON AMPLIOS CONTENIDOS EN NUESTRO LIBRO “101 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DE LA SIERRA DE GUADARRAMA QUE NO TE PUEDES PERDER”).

Carpetanos y vetones

Carpetanos y vetones. La línea montañosa que delimita las provincias de Madrid y Segovia, y que se extiende desde el Puerto del Nevero hasta el Puerto de Somosierra, se denomina Montes Carpetanos, y tiene el origen de su nombre en nuestros antepasados.

Los carpetanos eran un pueblo prerromano que habitó lo que actualmente es la Comunidad de Madrid y el norte de Castilla La Mancha. La Sierra de Guadarrama les limitaba al norte,  y al oeste el río Alberche era su frontera natural con otro antiguo pueblo: los vetones.

Su modo de subsistencia se basaba en la ganadería, principalmente rebaños de cabras, el cultivo de la vid y el olivo en los lugares que las temperaturas lo permitían, la caza y la extracción de oro y plata. El sobresueldo lo ganaban como mercenarios en las múltiples luchas contra los romanos mantuvieron los pueblos de la península.

Los carpetanos intentaron ser “romanizados” en sucesivas batallas desde el año 195 a.c. hasta el año 133 a.c., en el que el famoso Escipión, -Publio Cornelio Escipión El Africano-, acabó con su dura resistencia con la caída de Numancia.

Se sabe que era un pueblo bastante desarrollado y “civilizado” en comparación con otros pueblos del interior y norte de la península, que sus cabañas se construían en cerros y zonas altas sobre bases de piedra, y que adoraban a la diosa Ataecina, diosa del renacer, de la primavera, la naturaleza, la luna, la fertilidad y la curación -un todo terreno en cuestión de diosas-. Por cierto, Ataecina está asociada a la diosa Proserpina de los romanos, también relacionada con la primavera.

Curiosa la leyenda de Proserpina que fue raptada por Plutón y llevada al inframundo. Como el lugar no le gustaba consiguió por medio de otros dioses que Plutón la dejara marchar con la condición de que comiera seis semillas de granada –que representaban la fidelidad-, obligándose a volver con él año a año. De modo  que cuando Proserpina abandona el inframundo llega la primavera, y cuando vuelve con Plutón, comienza el otoño.

Por su parte, los vetones,  asentados en el Sistema Central, en la zona de Gredos, Sierra de Francia y Sierra de Gata, eran esencialmente ganaderos. Entre su legado se encuentran las representaciones animales, en concreto de cerdos y vacas, los llamados “verracos”, esculturas en piedra de las que son ejemplo archiconocido los “Toros de Guisando”. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, PODRÁS DISFRUTAR DE MUCHOS MÁS CON AMPLIOS CONTENIDOS EN NUESTRO LIBRO “101 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DE LA SIERRA DE GUADARRAMA QUE NO TE PUEDES PERDER”).

57054 944 550 Carpetanos y vetones

Recreación de la vida cotidiana de los carpetanos

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