Archive / COLEÓPTEROS

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Dorcus parallelipipedus, ciervo volante menor

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Dorcus parallelipipedus

Dorcus parallelipipedus, ciervo volante menor, es el nombre de este coleóptero perteneciente a la familia de los lucánidos -Lucanidae- a la cual pertenece el más famoso de ellos, Lucanus cervus o ciervo volante.

Mide unos 3 cm de longitud y destaca su robusta cabeza terminada en unas potentes mandíbulas, más grandes en los machos.

Las hembras depositan sus huevos en madera muerta o en las heridas de los árboles. Las larvas tardan varios años en desarrollarse, ya que se desarrollan lentamente en el interior del árbol alimentándose de madera hasta alcanzar la madurez, momento en el que salen al exterior para reproducirse. Los adultos no se alimentan, o lo hacen muy ligeramente ingiriendo la savia azucarada que desprenden los árboles por sus heridas. A pesar del aspecto de sus mandíbulas, son completamente inofensivos, entre otras razones porque éstas están atrofiadas. En caso de verse en peligro se dejan caer desde los troncos de los árboles para confundirse entre a hojarasca. Aunque son buenos voladores, evitan el desgaste que les supone volar, por lo que la ocultación es su técnica defensiva habitual. No obstante, al atardecer y atraídos por la luz de las farolas, podemos tener la sorpresa de encontrar algún ejemplar en las zonas urbanas próximas a sus hábitats.

Suelen encontrarse en árboles de hoja caduca, encinas, robles, alcornoques, hayas y fresnos. Las zonas en las que la humedad permite la descomposición fácil de la madera son las más propicias para estos espectaculares animales.

Dorcus parallelipipedus, ciervo volante menor, se distribuye por toda la Península Ibérica, incluida la Sierra de Guadarrama, preferentemente en valles y bosques de galería donde crezcan los árboles que necesitan para subsistir. Lo podemos encontrar, aunque no es fácil de ver, en primavera y verano. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

Calamobius filum

Calamobius filum Calamobius filum

Calamobius filum

Calamobius filum es un coleóptero cuyas larvas se alimentan del interior del tallo de las gramíneas y llegan a constituir una plaga agrícola.

Las cosechas afectadas por Calamobius filum son las de trigo, avena, cebada o centeno, aunque también lo son otras gramíneas que habitualmente no se consumen ni cultivan.

Los síntomas que presentan las gramíneas afectadas se dejan notar al final de proceso, que comienza cuando la hembra practica una hendidura en el tallo de la planta con sus mandíbulas para depositar en el interior el huevo del que emergerá la larva. Posteriormente, esa larva irá minando el interior de la gramínea hasta llegar a su base. La planta, ya debilitada, se tronchará por la acción del viento y quedará en evidencia la presencia de su nefasto inquilino. Este efecto es el que determina su nombre común, Tronchaespigas, aunque también se le denomina Aguijonero del trigo.

Calamobius filum pertenece a los cerambícidosCerambycidae-, una familia de coleópteros longicornes –de largas antenas- con más de 25.000 especies distribuidas por todo el mundo. Los adultos miden alrededor de 1 cm, y las larvas tienen aspecto de gusano con colores anaranjados o rojizos. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

 

 

Oxythyrea funesta

Oxythyrea funesta Oxythyrea funesta

Oxythyrea funesta

Oxythyrea funesta es un coleóptero perteneciente a la familia de los cetónidosCetoniidae-, que podemos ver fácilmente en primavera alimentándose de las flores.

El vuelo de Oxythyrea funesta es perceptible por su zumbido similar al de un abejorro. Mide aproximadamente 1 cm, se desplaza de flor en flor para conseguir el néctar y el polen aunque también se come sus estambres. En ocasiones son muy abundantes y constituyen una plaga de las flores de los frutales y de los rosales ornamentales. Respecto a los rosales, personalmente he podido comprobar que los de flores blancas son sus preferidos. Las larvas de Oxythyrea funesta se alimentan de las raíces de las plantas, así que estos cetónidos no están muy bien vistos en el mundo agrícola. Al margen de los daños que en ocasiones causan, hay que decir a su favor que también es un gran polinizador, con una actividad incesante.

Los cetónidos son conocidos vulgarmente como escarabajos de las flores, y constituyen una familia dentro de la gran superfamilia Scarabaeidae. Algunos cetónidos tienen colores brillantes y metálicos, pero en el caso de Oxythyrea funesta el color es poco llamativo, negro, cubierto de pelillos grisáceos y con unas motas de color blanco. Son difíciles de distinguir de los cetónidos del genero Tropinota, que también tienen las mismas costumbres y con los que comparten hábitat. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS.

Cópula de Oxythyrea funesta Oxythyrea funesta

Cópula de Oxythyrea funesta

Iberodorcadion perezi

Iberodorcadion perezi Iberodorcadion perezi

Iberodorcadion perezi

Iberodorcadion perezi. Es un endemismo de la Sierra de Guadarrama. Pertenece a los comúnmente denominados escarabajos pipa, coleópteros de la familia de los cerambícidos. Sobre su pertenencia a un género o un subgénero existen discrepancias entre los científicos. Algunos consideran que Iberodorcadion debe considerarse un género específico, mientras que otros afirman que se trata de un subgénero englobado dentro de otro más amplio, el género Dorcadion.

En cualquier caso, los Iberodorcadion tienen en común su presencia en la península Ibérica. La mayoría como endemismos, es decir, solamente presentes en el ámbito peninsular.

Cada especie ocupa un lugar muy concreto de la geografía. Son insectos sin alas, que al no poder volar no son capaces de atravesar largas distancias y desniveles. Por ese motivo pueden existir dos especies distintas de Iberodorcadion situadas a corta distancia, pero cada una de ellas limitada a un área específica. Eso también supone un reto para los científicos y taxonomistas, ya que las especies difieren, a veces, por detalles difíciles de analizar. Muchas de las especies de Iberodorcadion están adaptadas principalmente a las montañas, y los valles son el límite o barrera de su distribución, como ocurre con nuestro protagonista.

Su aspecto recuerda a una pipa de girasol, con marcas negras y blancas, lo que les proporciona el nombre común de escarabajos pipa. El ciclo vital de estos interesantes seres comprende una fase larvaria que puede durar en algunas especies dos años y comprender cinco o seis fases de muda, y otra fase adulta, más corta,  que coincide con algunos meses de la primavera o el verano; dependiendo de las especies pueden incluso verse en otoño. Viven asociados a las gramíneas, de las cuales se alimentan y en cuyas raíces viven sus larvas.

Las hembras adultas de algunas especies de Iberodorcadion viven siempre cerca de la planta que las hospedó en sus raíces durante su fase larvaria, y son los machos los que deambulan tratando de encontrarlas para aparearse, objetivo principal y último de sus vidas como adultos.

Al atardecer se esconden debajo de las piedras o se ocultan semienterrando la cabeza en  el suelo, justo en la zona basal de las gramíneas de las que se alimentan.

Iberodorcadion perezi fue descrito en el año 1849 por el entomólogo Mariano de la Paz Graells, el descubridor de la mariposa Graellsia isabelae, de la que ya hemos hablado en nuestro blog. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Cerambyx scopolii, pequeño capricornio

Cerambyx scopolii pequeño capricornio  Cerambyx scopolii, pequeño capricornio

Cerambyx scopolii, pequeño capricornio

Cerambyx scopolii, pequeño capricornio o pequeño capricornio de las encinas, como también se le denomina, es un coleóptero perteneciente a la familia de los cerambícidos o escarabajos longicornes.

Es una de las cuatro especies del género Cerambyx que se distribuyen por la Península Ibérica, en concreto,  Cerambyx scopolii, Cerambyx miles, Cerambyx welenssii y Cerambyx cerdo.

Cerambyx scopolii mide hasta 3 cm de longitud, destacando sus largas antenas, que en el macho llegan a ser de mayor tamaño que el cuerpo. No es una especie muy común, aunque al igual que su pariente, Cerambyx cerdo, es mucho más abundante en la Península Ibérica y el área mediterránea que en el centro y norte de Europa.

Los adultos se pueden observar, ocasionalmente, entre los meses de mayo y julio, en  claros y zonas soleadas de los bosques donde se encuentren los árboles en los que se desarrolla. Las encinas, robles, hayas, quejigos, y en general, todas las quercíneas, caducifolios y árboles frutales, son elegidos por Cerambyx scopolii para hacer sus puestas de huevos. Las larvas viven en galerías dentro de la madera, completando su desarrollo hasta convertirse en adultos, fase que puede durar más de dos años.

En el ámbito de la Sierra de Guadarrama prefiere los nutridos bosques de roble melojo, Quercus pyrenaica, abundantes en las primeras rampas montañosas o los encinares del pie de monte serrano.

 Cerambyx scopolii es denominado pequeño capricornio en contraposición a su congénere Cerambyx cerdo, al que se llama gran capricornio o gran capricornio de las encinas, ya que su tamaño es el doble, superando los 6 cm de longitud. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Cerambyx scopolii Cerambyx scopolii, pequeño capricornio

Cerambyx scopolii

Tituboea sexmaculata

Tituboea sexmaculata Tituboea sexmaculata

Tituboea sexmaculata

Tituboea sexmaculata pertenece a la familia de los crisomélidosChrysomelidae-, denominados escarabajos de las hojas, que cuenta con especies de vistosos colores y brillos metálicos.

Sus antenas son cortas y presentan cuatro tarsos en sus patas, lo que sirve para diferenciarlos de otras familias de coleópteros como la familia Cerambicidae o Coccinellidae. A esta última pertenecen las mariquitas que tienen algún parecido por sus colores y brillos.

Los crisomélidos son fitófagos, es decir, se alimentan de materias vegetales, y algunas especies pueden ser una auténtica plaga forestal y agrícola. Su adaptación al consumo de vegetales está tan desarrollada que existen crisomélidos capaces de asimilar las toxinas de las plantas más venenosas.

Las especies con colores muy llamativos suelen indicar a sus posibles depredadores que tienen un sabor desagradable o, simplemente, que son venenosos. Esta técnica de defensa, muy extendida entre insectos, pero también entre anfibios y reptiles, se denomina “aposematismo”. Sin embargo, precisamente son sus colores y las increíbles irisaciones y brillos lo que hace que algunos crisomélidos sean objeto del coleccionismo y el comercio humano, algo contra lo que no hay defensa alguna.

Tituboea sexmaculata es una de las dos especies del género Tituboea existentes en la Península Ibérica, la otra es Tituboea biguttata. No es de los crisomélidos más vistosos, aunque destaca su color anaranjado y las tres manchas negras en cada élitro, que sumadas dan seis y componen el nombre del insecto, sexmaculata -seis  manchas-.

Lo podemos encontrar en herbazales y campos floridos en primavera y verano, normalmente alimentándose sobre las plantas entre las que se desplaza con pequeños vuelos. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Clytus arietis, escarabajo avispa

Clytus arietis Clytus arietis, escarabajo avispa

Clytus arietis

Clytus arietis, escarabajo avispa, pertenece a la familia de los cerambícidos –Cerambicidae- o escarabajos longicornes.

Los cerambícidos, con más de 25.000 especies distribuidas por todo el mundo, se caracterizan por sus largas antenas y porque sus larvas se alimentan de la madera de los árboles, motivo por el que muchos de ellos son considerados una plaga.

Las larvas de Clytus arietis también se desarrollan en el interior de los troncos de los árboles, robles y hayas, principalmente. Sin embargo, no puede considerarse una plaga, ya que sus efectos no son muy dañinos, puesto que no son excesivamente abundantes y muchas veces utilizan madera muerta o árboles viejos y enfermos.

Los adultos surgen en primavera, los podemos ver en zonas boscosas donde abunden sus plantas hospedadoras: robledales, melojares y hayedos. La hembra pone sus huevos sobre la corteza y las larvas rápidamente se introducen bajo la misma. Poco a poco irán excavando galerías en las que se alimentarán y desarrollarán durante casi dos años hasta alcanzar la madurez, momento en el que saldrán al exterior convertidas en adultos.

Clytus arietis, escarabajo avispa se distribuye por toda la Península Ibérica, en aquellos lugares donde se den las condiciones forestales para su desarrollo. Lo podemos ver entre mayo y comienzos de agosto. Mide entre 8 mm y 1,5 cm.

Sus llamativos colores amarillos y negros y su aspecto, similar al de una avispa, tienen como finalidad confundir a sus depredadores y evitar ser atacado. Por si ello no fuera suficiente, Clytus arietis, escarabajo avispa, se desplaza con rapidez a la vez que mueve las antenas, tal como lo hacen las avispas. Al volar también produce un sonoro zumbido que incrementa aún más la confusión. En definitiva, todo un arsenal de engaños el que posee este llamativo e inofensivo coleóptero. ÁNGEL S. CRESPO  para GUADARRAMISTAS

Monochamus galloprovincialis

Monochamus galloprovincialis 1024x682 Monochamus galloprovincialis

Monochamus galloprovincialis

El longicornio del pino,  Monochamus galloprovincialis, es un coleóptero de la familia de los cerambícidos -Cerambycidae-, considerado una plaga leve de los pinos.

Su nombre científico Monochamus galloprovincialis está relacionado con Francia. “Galloprovincialis”, -galo, de Francia-, en concreto, de la provincia francesa de La Provenza, donde existen poblaciones de pino marítimo, también llamado rodeno o negral, Pinus pinaster, que se ven atacadas entre otros insectos por este bonito coleóptero.

Monocahmus galloprovincialis no solamente se distribuye en Francia, lo hace por toda Europa y también por la Península Ibérica, en todos aquellos lugares donde existan pinares y abetales.

Los adultos, de hasta 2,5 cm de longitud, son visibles entre los meses de junio y comienzos de septiembre. En esa fase consumen las ramillas de los árboles, aunque lo hacen de una forma poco intensa, de modo que no puede considerarse que sea una plaga verdaderamente defoliadora. Las hembras depositan entre 30 y 40 huevos en las cortezas de los pinos, realizando incisiones para las que utilizan sus mandíbulas. Normalmente eligen árboles débiles, enfermos o ya derribados. Las larvas de Monochamus galloprovincialis alcanzan los 4 cm, penetran en el interior de la madera excavando galerías, donde se desarrollan y pupan hasta convertirse en adultos. Este proceso dura un año, aunque puede prolongarse otro año más en las zonas con climas más fríos.

El verdadero problema de este coleóptero proviene del posible papel transmisor o vector que juega respecto a un diminuto nemátodo  o gusanillo denominado Bursaphelenchus xylophilus. Este nemátodo es originario de Norteamérica, desde donde se ha extendido a Asia y, recientemente, a Europa, en concreto a Portugal. En Norteamérica es menos peligroso porque allí las especies de pino son más resistentes, pero en Europa y Asia pueden aprovechar cualquier herida de un pino sano para secarlo  en apenas tres meses. Monochamus galloprovincialis, al hacer sus puestas o al alimentarse de las ramillas de los pinos, puede estar contribuyendo a expandir a este peligroso nemátodo que se sirve del coleóptero para ser transportado, y que causa el llamado “marchitamiento de los pinos”, un serio problema forestal. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Blaps lusitanica, blaps

Blaps lusitanica Blaps lusitanica, blaps

Blaps lusitanica

Blaps lusitanica, blaps. Los blaps son un género de coleóptros de la familia de los tenebriónidos -Tenebrionidae-, con siete representantes en la Penínusla Ibérica y dos endemismos en la Isla de Menorca.

Destacan por su tamaño, que puede llegar a los 3 cm, por su color negro y por no poder volar, ya que los élitros que ocultan las alas voladoras están pegados.

Son insectos de hábitos nocturnos que se alimentan de residuos vegetales, materia orgánica en descomposición y hasta excrementos. Su caminar es lento, algo torpe, como si les costara calcular cuál de sus seis patas es la que tienen que mover para iniciar la marcha. Durante el día se esconden entre ramas, piedras y hojarasca.

En caso de ser molestados adoptan una curiosa postura tratando de esconder su cabeza al mismo tiempo que levantan el abdomen, lo que produce una cierta sensación de amenaza para el observador.

Son completamente inofensivos, pero muchos blaps esconden un arma biológica muy poderosa, su repugnante olor. Cuando se ven en peligro segregan una sustancia de un olor fétido que además tarda en desaparecer, así que mejor no tocarlos.

Especialmente maloliente es el blaps de cementerio, Blaps mortisaga, que fue introducido en Europa occidental probablemente desde la región del Cáucaso, y que en España se observó por vez primera en la Isla de Mallorca. Como arma defensiva, además de su mal olor, tiene la facultad de “hacerse el muerto”, una técnica conocida como tanatosis que emplean muchos animales para defenderse de las agresiones y no ser devorados por depredadores que no comen carroña, ni animales muertos. ÁNGEL S. CRESPO  para GUADARRAMISTAS

Berberomeloe majalis

Berberomeloe majalis aceitera carraleja o  Berberomeloe majalis

Berberomeloe majalis, aceitera, carraleja o curica

Berberomeloe majalis es el nombre científico de este coleóptero capaz de segregar cantaridina, una sustancia tóxica con la que aleja a sus depredadores. Es conocido vulgarmente como aceitera común, carraleja o curica.

La familia de los meloideos Meloidae-, a la que pertenece Berberomeloe majalis, se compone de más de 2000 especies repartidas por el mundo, que en estado adulto se alimentan de materia vegetal y néctar de las flores. En cambio, en estado larvario muchas de ellas son parásitas de otros insectos o predadoras. En el caso de Berberomeloe majalis, las larvas son parásitas de himenópteros, en concreto de abejas y avispas. Nada más nacer inician la búsqueda de los nidos de sus presas en cuyo interior devoran a sus crías y succionan las reservas de miel y néctar. A diferencia de otros meloideos como Physomeloe corallifer cuyas larvas se agarran a las patas de las abejas y avispas para ser trasportadas al nido, las de Berberomeloe majalis necesitan buscar el nido de forma activa. Ya en estado adulto es exclusivamente fitófaga.

Este ser de aspecto extraño que puede alcanzar más de 5 cm de longitud, posee unas cualidades muy interesantes, además de ya de por sí curioso aspecto, con un gran abdomen hinchado y salpicado de franjas rojas o anaranjadas. En caso de ser atacado es capaz de “hacerse el muerto”, algo que hacen muchos insectos y que se denomina tanatosis. Por si ello no fuera suficiente, a través de la unión de sus patas con el cuerpo segrega cantaridina, una sustancia de textura oleosa –de ahí le viene el nombre de aceitera-, que en contacto con la piel es sumamente irritante, formando vejigas y quemaduras de importancia. Por tanto, no deben manipularse, aunque por lo demás son seres totalmente inofensivos.

Berberomeloe majalis es relativamente común en toda Península Ibérica. Se puede encontrar en bordes de caminos, linderos boscosos abiertos y caminos de tierra, desde el nivel del mar a la alta montaña. Es una de las primeras especies de insectos en aparecer a comienzos de primavera. Comparte con otras especies de meloideos como Physomeloe corallifer el nombre común de aceitera o carraleja. Tal como indicamos al comienzo, se trata de un coleóptero, es decir, un familiar de los escarabajos. No es un “gusano” como mucha gente cree cuando observa su aspecto alargado y un tanto exótico. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, NO TE PUEDES PERDER NUESTRO LIBRO “QUE NO PISAR, NO COMER Y NO TOCAR EN LA NATURALEZA”, UNA GUÍA DE LAS ESPECIES DE ANIMALES, PLANTAS Y HONGOS POTENCIALMENTE PELIGROSOS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA).

Berberomelo majalis haciendo su puesta de huevos Berberomeloe majalis

Berberomelo majalis haciendo su puesta de huevos

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