Archive / COLEÓPTEROS

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Curculio elephas Balanino

curculio elephas gorgojo Curculio elephas Balanino

© ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO. Curculio elephas. Balanino.

Curculio elephas, también conocido como balanino o gorgojo de las bellotas, utiliza este fruto para depositar sus huevos.

Este ser con pinta de extraterrestre es un gorgojo perteneciente al orden de los coleópteros –entre los que se encuentran los escarabajos-, y a la familia de los curculiónidos.

Los insectos son los animales más numerosos del planeta Tierra y, dentro de ellos, los coleópteros. En el orden de los coleópteros ganan por mayoría los gorgojos, la familia más numerosa del reino animal, con más de 50.000 especies conocidas.

Curculio elephas recibe el nombre común de balanino o gorgojo de las bellotas y no solo utiliza las bellotas para depositar sus huevos, sino también para  dar cobijo y alimentación a sus larvas.

Destaca, en el aspecto de Curculio elephas, su larga trompa, que la hembra emplea en verano para perforar la bellota en la que pondrá sus huevos. Después, la larva vive en el interior del fruto, no solo de la encina, sino también del quejigo, roble, alcornoque y coscoja, durante todo el tiempo que la bellota permanece prendida del árbol. Cuando el fruto cae al suelo, el pequeño balanino, que ya se ha desarrollado parcialmente en el interior alimentándose del nutritivo manjar, ensancha el tamaño del agujero por el que la hembra introdujo el huevo y sale al exterior. Allí, en el suelo, se entierra y permanece oculto durante el invierno terminando su fase de metamorfosis. En el siguiente verano sale al exterior formado como un adulto de Curculio elephas y dispuesto a perpetuar la especie.

Por supuesto, este gorgojo de simpático aspecto, no parece tan amable a quienes se dedican a la bellota como modo de vida. Parece que los árboles afectados por Curculio elephas presentan un daño añadido conocido como “melaza” o “melosillo”, una secreción azucarada de las bellotas que las hace caer prematuramente y que además atrae a otros parásitos y hongos. Y es que la mamá balanina sabe bien donde perfora. Como todos hemos visto, muchas bellotas no caen del árbol cuando llega el otoño, algunas se quedan prendidas,  sin desprenderse de esa especie de tapa o cúpula que a modo de sombrerillo acoge a la bellota. Y eso es algo que la hembra de Curculio elephas no puede permitir, ya que si la bellota no cae, su larva no puede enterrarse en el suelo. Por ello perfora la bellota en un punto muy concreto que hace que ésta pierda savia y se contraiga lo suficiente para asegurar el desprendimiento del sombrerillo o cúpula, así como su caída prematura al suelo para garantizar la subsistencia de su larva.

La caída prematura de bellotas afectadas por Curculio elephas puede provocar daños intestinales a los animales que se alimentan de ellas en las dehesas, no por la presencia de la larva, sino por la falta de madurez que las hace poco digeribles. Sin embargo, ese consumo por parte de los animales es un medio de control biológico de las plagas, ya que al consumir la bellota antes de que la larva se entierre en el suelo se corta el ciclo biológico.

Curculio elephas está presente por toda la Penínusla Ibérica, lógicamente en aquellos lugares donde existan las fagáceas, árboles productores de bellotas. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Oryctes nasicornis, escarabajo rinoceronte, escarabajo rinoceronte europeo

 

escarabajo rinoceronte png copia1 Oryctes nasicornis, escarabajo rinoceronte, escarabajo rinoceronte europeo

Escarabajo rinoceronte. © Ángel Sánchez Crespo

Oryctes nasicornis, escarabajo rinoceronte. El escarabajo rinoceronte Oryctes nasicornis es junto a otro coleóptero conocido como ciervo volante, Lucanus cervus, el escarabajo más grande de Europa.

Es un insecto absolutamente inofensivo, a pesar de su tamaño –puede alcanzar los 6 cm de longitud- y su aspecto fiero -los machos presentan una especie de cuerno que recuerda enormemente al de los rinocerontes-.

Por no hacer daño, no lo hace ni a la madera de la que se alimenta, ya que las larvas, con aspecto de gusano de gran tamaño, se desarrollan durante años en raíces y tocones muertos, así como restos de madera en descomposición. En estado adulto su vida es muy corta, de apenas unos meses, y está dedicada a la reproducción. En ese período de madurez, el escarabajo rinoceronte europeo no se alimenta o lo hace ocasionalmente libando savia de los troncos de algunos árboles. Sus vuelos son potentes y para llevarlos a cabo necesita un gran desgaste energético, habida cuenta de su tamaño.

Por desgracia para este impresionante coleóptero, tiene tendencia a volar alrededor de farolas y fuentes de luz, por lo que acaba cayendo al suelo y pereciendo si finalmente no puede remontar el vuelo o es presa de algún depredador. Más triste es su fin si la causa de su muerte es un pisotón humano, algo que no hay que descartar cuando el hombre ignorante se topa con seres de aspecto “raro”.

Además de los depredadores habituales, como zorros, rapaces nocturnas y reptiles, las larvas del escarabajo rinoceronte son parasitadas por una especie de himenóptero, Scolia flavifrons, una avispa de tamaño gigante, acorde al que posee nuestro protagonista.

Los machos de estos coleópteros de la familia Dynastinae presentan una protuberancia en la parte frontal de su cabeza, un cuerno que emplean para escarbar en la tierra y ocultarse de sus enemigos, así como para luchar entre ellos buscando la atención de las hembras. Las luchas solamente pretenden voltear al contrario y demostrar la superioridad del más fuerte.

De estos escarabajos se dice que son capaces de mover el equivalente a 800 veces su peso, y están incluidos entre los animales más fuertes del planeta, ocupando el primer puesto en algunas de esas listas clasificatorias que a los humanos tanto nos gusta elaborar. En cualquier caso, habrá que tomarse con cautela esta cifra porque hay listas, cifras y comparaciones de lo más variado, tanto en los libros de insectos como en la red.

Oryctes nasicornis necesita, como otras especies de coleópteros, de la madera muerta. Por ello es importante un equilibrio en la limpieza y desbroce de los bosques. La presencia de troncos muertos, tocones, raíces podridas o frutos en descomposición es esencial para la vida de muchos seres, algunos de ellos no muy populares o desapercibidos a nuestro interés, pero tan importantes para nuestra biodiversidad como lo son las especies de aves o mamíferos que todos tenemos presentes. ÁNGEL S. CRESPO  para GUADARRAMISTAS

Anisoplia baetica y su gusto por las gramíneas

 

img 8470 copia Anisoplia baetica y su gusto por las gramíneas

Anisoplia baetica de tres en tres.

 

Estos pequeños coleópteros pertenecientes a los rutélidos son visibles hacia el final de la primavera y comienzos del verano. Las larvas de Anisoplia baetica se desarrollan alimentándose de raíces y materia vegetal, y en estado adulto es común ver ejemplares entre las hierbas, especialmente entre las gramíneas silvestres de las que se alimentan.

En España, Anisoplia baetica no  causa daños relevantes a la agricultura, sin embargo una especie del mismo género, Anisoplia austriaca, es una auténtica plaga en los campos de trigo, cebada y centeno de las estepas del este de Europa.

En Rusia se viene empleando como insecticida biológico el hongo Metarhizium anisopliae, cuyas esporas se rocían en los campos de cultivo. Las esporas de este hongo se pegan al cuerpo del insecto y empiezan a generar micelios –similares a las raíces de las plantas- que se introducen dentro del animal y lo matan. Al cabo de unos días, el insecto aparece cubierto de una especie de “moho” verde que es el hongo adulto. Al parecer, el hongo es inofensivo para el ser humano, pero dado que existe en forma natural en la mayoría de los suelos del mundo, se necesita tratarlo y generar cepas alteradas para vencer la inmunidad al hongo natural que los insectos han ido generando. Imaginamos que esas cepas también serán inofensivas para el ser humano, porque ver el aspecto de los insectos muertos atacados por el hongo da bastante miedo. ÁNGEL S. CRESPO

img 5067 Anisoplia baetica y su gusto por las gramíneas

Anisoplia baetica.

Agapanthia asphodeli

 

 Agapanthia asphodeli

Agapanthia asphodeli.

Agapanthia asphodeli. Uno de los bonitos escarabajos longicornes del género Agapanthia que podemos ver en nuestra Sierra de Guadarrama. Mide aproximadamente 4 cm y aunque no es tan abundante como otros coleópteros es posible encontrarlo preferentemente sobre plantas de “zumillo” Thapsia villosa. También es habitual en otras plantas, como las del género Ferula y en los gamones, Asphodelus sp.

 Agapanthia asphodeli recibe el nombre científico por su presencia asociada al gamón. Asphodeli   significa del Asphodelus o del gamón.

Las especies del género Agapanthia son coleópteros pertenecientes a la familia de los cerambícidos. Son conocidos comúnmente como escarabajos longicornes por el largo tamaño de sus antenas. Entre los escarabajos longicornes se encuentran algunas de las especies más hermosas de coleópteros, que lamentablemente son perseguidas por los coleccionistas. Sin duda, una buena fotografía de estos animales proporciona mayor placer visual que la tétrica y triste imagen de un insecto pinchado en un alfiler.

Los cerambícidos son una numerosa familia con más de 25.000 representantes en todo el mundo. Las larvas son xilófagas, es decir, se alimentan de madera muerta o viva, gracias a unas poderosas mandíbulas. Muchos adultos no se alimentan, y otros lo hacen del néctar de las flores o de sustancias vegetales. Los hábitats de los escarabajos longicornes son muy variados, pero siempre están en relación con la madera que necesitan en estado larvario y con las flores sobre las que viven en estado adulto.

Agapanthia asphodeli está presente en toda la Península Ibérica y lo podemos ver durante la primavera y verano, asociado a las plantas en las que desarrolla su vida. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

Anthaxia hungarica

 Anthaxia hungarica

Anthaxia hungarica.

Anthaxia hungarica. Un precioso coleóptero bupréstido que habita preferentemente zonas de encinar y robledal, ya que sus larvas se desarrollan sobre árboles del género Quercus, especialmente Quercus ilex (encina), Quercus faginea (quejigo), Quercus pyrenaica (roble melojo).

Parece ser que aunque Anthaxia hungarica puede atacar a árboles sanos, suele emplear aquellos que ya han sido parasitados previamente por otras especies, por lo que no es especialmente nociva para las masas forestales. Una vez adulto, su alimentación se basa en el polen de las numerosas plantas primaverales y veraniegas que visita.

Los bupréstidos, familia de los coleópteros a la que pertenece Anthaxia hungarica, son magníficos voladores. Poseen grandes ojos, antenas cortas y un cuerpo robusto. Además, entre los bupréstidos se encuentran algunas de las especies de coleópteros más hermosos y coloridos.

Anthaxia hungarica es uno de los bupréstidos más grandes de la penínusla, puede llegar a alcanzar 1,5 cm. Machos y hembras presentan un marcado dimorfismo sexual. El macho es verde y la hembra presenta tonos metálicos rojizos, azulados, verdosos y amarillentos que la hacen espectacular. Su área de distribución abarca toda la Península Ibérica, y aunque no es un insecto común, no es extraño verlo sobre las flores, especialmente aquellas pertenecientes a la familia de las compuestas –Compositae-.

El hábitat de Anthaxia hungarica viene determinado por la presencia de árboles de la familia de las fagáceas donde se desarrollan las larvas, siempre próximas a zonas abiertas y soleadas con flores donde se alimentan en su fase adulta. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

Anthaxia hungarica con gotas de agua después de una tormenta primaveral Anthaxia hungarica

Anthaxia hungarica. Las marcas sobre su cuerpo son gotas de agua después de una tormenta primaveral.

Melolontha sp. (Escarabajos Sanjuaneros)

 Melolontha sp. (Escarabajos Sanjuaneros)

Melolontha papposa.

Durante el mes de junio los escarabajos del género Melolontha hacen su aparición, a veces de forma muy abundante. Se trata de robustos coleópteros de más de 2 cm de longitud. Los machos poseen una curiosas antenas que los hacen característicos. Vuelan emitiendo un potente zumbido y en estado adulto comen hojas de diferentes árboles y plantas llegando a constituir plagas. Aún más voraz y dañina para las cosechas llega a ser su larva, un gran gusano que vive bajo tierra y  que se alimenta de raíces durante cuatro años.

Parece ser que en algunos países europeos, tras la Segunda Guerra Mundial, se produjo uno de los llamados “año del escarabajo” por la gran abundancia de ellos. La plaga se combatió con DDT, sustancia posteriormente prohibida, y se redujo su presencia, eso sí, a costa de eliminar mucha otra vida animal, especialmente la de murciélagos. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

 Melolontha sp. (Escarabajos Sanjuaneros)

Melolontha sp.

Physomeloe corallifer, carraleja ibérica, aceitera

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Physomeloe corallifer.


Physomeloe corallifer. Las aceiteras pertenecen al orden de los coleópteros, es decir, escarabajos. Son insectos con algunas peculiaridades, por ejemplo, la de segregar una especie de aceite tóxico cuando se sienten inquietos, motivo por el que es aconsejable no tocarlos, ya que dicha sustancia puede producir irritaciones en la piel. Este aceite tóxico impide, también,  que sean ingeridos por las aves, y para advertir de su toxicidad presentan unas marcas de color rojo que advierten del peligro de ser “consumidos”. Las marcas consisten en protuberancias de color rojo coral situadas a ambos lados del pronoto o escudo cervical.

Otra característica curiosa es su capacidad para parasitar a otros insectos, entre ellos a las abejas.

La hembra de la Physomeloe corallifer, de hasta 3 cm de envergadura y mucho mayor que el macho, entierra cerca de una planta una gran cantidad de huevos. Al eclosionar, las larvas trepan por la planta y esperan la llegada de una abeja para ser transportadas a la colmena donde las larvas devorarán algunos huevos y posteriormente la miel que la abeja había dejado preparada para su larva. No son muchas las aceiteras eclosionadas que consiguen su objetivo, y la mayoría mueren.

Physomeloe corallifer es una especie endémica de la Penínusla Ibérica que se distribuye de forma más abundante por la zona centro. Resulta especialmente activa y visible a lo largo del mes de abril, al igual que su pariente Berberomeloe majalis, otra de las aceiteras más conocidas y habituales. A ambas las podemos observar haciendo sus puestas en los senderos y caminos de tierra rodeados de plantas que surcan los campos. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, NO TE PUEDES PERDER NUESTRO LIBRO “QUE NO PISAR, NO COMER Y NO TOCAR EN LA NATURALEZA”, UNA GUÍA DE LAS ESPECIES DE ANIMALES, PLANTAS Y HONGOS POTENCIALMENTE PELIGROSOS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA).

Physomeloe corallifer Physomeloe corallifer, carraleja ibérica, aceitera

Physomeloe corallifer en su medio

ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

Trichodes suturalis

trichodes suturalis Trichodes suturalis

Trichodes suturalis.

Un coleóptero bastante escaso de la familia Cleridae. Los cléridos se caracterizan por tener vistosos colores y dibujos en formas geométricas. Normalmente se alimentan de polen, aunque algunos lo hacen de carroña y hasta de otros insectos. Trichodes suturalis es uno de los más infrecuentes. Por suerte podemos gozar de él en la Sierra de Guadarrama, si tenemos la suerte de encontrarlo. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

 

Heliotaurus ruficollis (Toro de sol)

 Heliotaurus ruficollis (Toro de sol)

H. ruficollis.

 

Heliotaurus ruficollis. Es un escarabajo (tenebriónido) de hábitos diurnos que se puede encontrar en gran número sobre diversas especies de flores. Se alimenta de polen aunque hay quien lo confunde con las temidas cetonias, otro escarabajo que se alimenta de la flor y que causa daños agrícolas.

La familia de los tenebriónidos –Tenebrionidae- cuenta con más de 15.000 especies conocidas distribuidas por el mundo. Algunos constituyen plagas de los cereales o de los frutos secos guardados en almacenes.

El Heliotaurus ruficollis está presente desde finales de abril hasta junio, meses en los que no falta especialmente cuando el día es soleado. Algunos años suele ser muy abundante, de tal modo que no hay planta que escape de su presencia. Las larvas se alimentan de materia vegetal en descomposición, son saprófagas, como la mayor parte de las larvas de los tenebriónidos.

Se distribuye por toda la Península Ibérica en praderas, montes y jardines floridos y soleados.

Comúnmente se le denomina toro de sol, Heliotaurus ruficollis –helio, sol; taurus, toro-, ruficollis significaría, de cuello rojo, ya que su pronoto, esa parte que queda entre el abdomen y la cabeza, tiene un característico color rojizo. Mide alrededor de 1,5 cm y se deja observar con facilidad, suele permanecer indiferente a nuestra presencia mientras se afana por conseguir su alimento. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

 Heliotaurus ruficollis (Toro de sol)

Heliotaurus ruficollis.

Agapanthia cardui, longicornio de los cardos

 

agapanthia cardui1 1024x682 Agapanthia cardui, longicornio de los cardos

Agapanthia cardui.

Agapanthia cardui, longicornio de los cardos. Un hermoso escarabajo longicorne (de antenas largas) que se alimenta de diferentes especies vegetales, entre ellas, los cardos. Podemos verlo desde el mes de abril a septiembre. Su tamaño no supera los 15 mm.

Al igual que otros cerambícidos, familia de coleópteros a la que pertenece, Agapanthia cardui  posee unas largas antenas que pueden alcanzar hasta tres veces la longitud de su cuerpo. Esas antenas surgen de una especie de engrosamientos o tubérculos situados en la cabeza.

Recibe su nombre científico cardui y también el común, longicornio de los cardos, por la relación que mantiene con estas plantas, de las cuales se alimenta. Se nutre de cardo mariano Silybum marianum y diferentes especies del género Carduus, Onopordum o Cirsium. También lo hace de ortigas o salvia.

Agapanthia cardui, longicornio de los cardos se distribuye ampliamente por toda la Península Ibérica, probablemente es la especie del género Agapanthia más común. Está presente en los hábitats donde proliferen sus plantas nutricias, incluso en zonas altas de montaña. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

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