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El Canto del Pico, algo más que una residencia de Franco

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Palacio de El Canto del Pico

Inconfundible e ineludible es la silueta del palacete que sobre los mil metros de altitud se asienta en el municipio de Torrelodones. Es una imagen que se cruza en el trayecto de miles de madrileños que cada fin de semana utilizan la concurrida A-VI, la antaño carretera de La Coruña, en su peregrinar hacia la sierra. Recuerdo de tiempos pasados, de la dictadura franquista, como lo es la cruz que preside Cuelgamuros o Valle de los Caídos; enclave estratégico, por su situación y sus vistas, por el entorno natural que lo rodea  y por ser puerta de entrada a la sierra, el Canto del Pico fue durante casi 40 años refugio y residencia de recreo del dictador. Un camino interno lo comunicaba con el Palacio del Pardo, la residencia principal de Franco.

La historia de este palacete, situado en la finca del mismo nombre, que a su vez procede de la forma que adopta la masa de granito donde se ubica, comienza en 1920 cuando José María del Palacio y Abárzuza, conde de las Almenas, inició su construcción. La obra se realizó según su propio gusto arquitectónico, utilizando piezas de  diferentes lugares de España. Las verjas las trajo el conde desde el Monasterio de las Salesas de Madrid, las columnas góticas del Palacio del Infante de Zaragoza, los capiteles del Castillo de Curiel de Duero, en Valladolid, los cruceros de Galicia, las tallas y ornamentos de Logroño y de La Seo de Urgell, y las columnas y arcos del monasterio de Santa María de Valldigna de Simat, en Valencia, estos últimos desmontados y devueltos a la Comunidad Valenciana a cambio de financiar una réplica.

Después de su construcción, el palacete fue lugar de descanso de Antonio Maura, presidente del Gobierno durante el reinado de Alfonso XIII y ministro de Ultramar, de Gobernación y de Justicia. Su amigo, el conde de las Almenas, permitió a Maura disfrutar en aquel entorno privilegiado de la pintura y la lectura, aficiones favoritas del expresidente. Allí mismo, un 13 de diciembre de 1925, murió Antonio Maura, al sufrir un derrame cerebral mientras bajaba las escaleras que conducen al jardín. El propio conde mandó inscribir en piedra, al pie de la escalera una frase que dice:

“Cuando bajaba estas escaleras subió al cielo Don Antonio Maura Montaner”

Pero la historia no termina aquí. Durante la guerra, el palacio de El Canto del Pico fue ocupado por el ejército republicano. Desde el mismo, Indalecio Prieto y los generales Miaja y Rojo dirigieron las operaciones de la terrible batalla de Brunete.

Terminada la guerra, el conde de las Almenas, afín al bando nacional, y que había perdido un hijo en la contienda, decidió en disposición testamentaria dejar el palacete al general Franco. A la muerte del dictador, el Canto del Pico sufrió un paulatino abandono por parte de la familia Franco. Muchas de sus numerosas obras de arte fueron saqueadas durante la década de los ochenta. En 1988, la familia propietaria vendió a una empresa privada la finca. La intención era construir un hotel de lujo aprovechando su excepcional ubicación, desde la que se divisan numerosos pueblos de la Comunidad de Madrid. A día de hoy, la burocracia, los pleitos, las licencias urbanísticas, el tiempo, el desdén, miles de discursos y pocos recursos, en  definitiva, nuestra idiosincrasia, han llevado a este pedazo de nuestra historia a la más completa ruina. Ni siquiera la réplica del claustro devuelto a la Comunidad Valenciana y pagado con fondos de dicha comunidad para sustituir al original, ha podido ser instalado, ya que no hay suficiente seguridad para evitar los saqueos. Triste destino para un edificio declarado monumento histórico artístico en 1930 y bien de interés cultural por la Comunidad de Madrid. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, PODRÁS DISFRUTAR DE MUCHOS MÁS CON AMPLIOS CONTENIDOS EN NUESTRO LIBRO “101 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DE LA SIERRA DE GUADARRAMA QUE NO TE PUEDES PERDER”).

Oxythyrea funesta

Oxythyrea funesta Oxythyrea funesta

Oxythyrea funesta

Oxythyrea funesta es un coleóptero perteneciente a la familia de los cetónidosCetoniidae-, que podemos ver fácilmente en primavera alimentándose de las flores.

El vuelo de Oxythyrea funesta es perceptible por su zumbido similar al de un abejorro. Mide aproximadamente 1 cm, se desplaza de flor en flor para conseguir el néctar y el polen aunque también se come sus estambres. En ocasiones son muy abundantes y constituyen una plaga de las flores de los frutales y de los rosales ornamentales. Respecto a los rosales, personalmente he podido comprobar que los de flores blancas son sus preferidos. Las larvas de Oxythyrea funesta se alimentan de las raíces de las plantas, así que estos cetónidos no están muy bien vistos en el mundo agrícola. Al margen de los daños que en ocasiones causan, hay que decir a su favor que también es un gran polinizador, con una actividad incesante.

Los cetónidos son conocidos vulgarmente como escarabajos de las flores, y constituyen una familia dentro de la gran superfamilia Scarabaeidae. Algunos cetónidos tienen colores brillantes y metálicos, pero en el caso de Oxythyrea funesta el color es poco llamativo, negro, cubierto de pelillos grisáceos y con unas motas de color blanco. Son difíciles de distinguir de los cetónidos del genero Tropinota, que también tienen las mismas costumbres y con los que comparten hábitat. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS.

Cópula de Oxythyrea funesta Oxythyrea funesta

Cópula de Oxythyrea funesta

Buthus occitanus , alacrán, escorpión común

Buthus occitanus. Alacrán escorpión amarillo Buthus occitanus , alacrán, escorpión común

Buthus occitanus. Alacrán, escorpión amarillo

Buthus occitanus es el nombre científico del alacrán, denominado también escorpión común o escorpión amarillo.

Mide entre 8 y 10 cm y se distribuye por toda la península Ibérica, en zonas áridas, pedregosas y generalmente cálidas, con poca humedad y escasa vegetación.

Buthus occitanus es de hábitos nocturnos. Durante el día, cuando el sol aprieta, permanece a refugio debajo de las piedras. Al atardecer y durante la noche sale de su escondite para capturar las presas de las que se alimenta, principalmente insectos y arañas.

El alacrán o escorpión común es el más peligroso de los escorpiones presentes en la Península. Su picadura produce un intenso dolor, que puede ir acompañado de cefaleas, vómitos y sensación de falta de aire, o lo que es lo mismo, cierta dificultad al respirar.

Para evitar sorpresas desagradables es conveniente no levantar piedras a mano desnuda. Además, conviene siempre mirar antes de sentarse sobre las rocas o el suelo, y poner alguna toalla o prenda para sentarse sobre ella y evitar el contacto con el suelo, al menos en aquellos lugares donde es probable su presencia.

En las acampadas hay que estar atentos por la noche, ya que estos animales tienen tendencia a acudir a la luz. Cerrar bien las tiendas de campaña y evitar el contacto directo con el suelo. Por la mañana, revisar bien las botas, donde accidentalmente ha podido introducirse algún individuo buscando refugio.

En caso de sufrir una picadura de Buthus occitanus puede practicarse un torniquete suave. Conviene acudir a un centro sanitario, ya que se han producido complicaciones derivadas de la reacción a sus toxinas. Los ancianos, los niños y las personas con problemas de salud son especialmente sensibles al veneno de este escorpión.  También los animales de compañía, en concreto los perros, pueden recibir la picadura de escorpiones, debido a su tendencia a olisquear y escudriñar todo lo que hay a su alrededor, incluso debajo de las piedras.

Algunos biólogos consideran que además de Buthus occitanus existen dos especies más del género Buthus, en concreto Buthus montanus y Buthus ibericus, que se distribuyen por el suroeste de la Península Ibérica. Para otros especialistas se trataría de subespecies o variedades de Buthus occitanus. Todo lo dicho sobre Buthus occitanus es reproducible para ambas especies o subespecies. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, NO TE PUEDES PERDER NUESTRO LIBRO “QUE NO PISAR, NO COMER Y NO TOCAR EN LA NATURALEZA”, UNA GUÍA DE LAS ESPECIES DE ANIMALES, PLANTAS Y HONGOS POTENCIALMENTE PELIGROSOS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA).

Aguijón ponzoñoso de Buthus occitanus.  Buthus occitanus , alacrán, escorpión común

Aguijón ponzoñoso de Buthus occitanus

Neil Armstrong pisó la Luna pasando por Fresnedillas de la Oliva

00 Neil Armstrong pisó la Luna pasando por Fresnedillas de la Oliva

Entrada al Museo Lunar de Fresnedillas de la Oliva

 

El 20 de julio de 1969, el comandante norteamericano Neil  Armstrong fue el primer hombre que pisó la Luna, al sur del Mar de la Tranquilidad, muy pocas horas después de haber alunizado. Para poder llevar a cabo este reto, se creó la Red de Vuelos Espaciales Tripulados (MSFN), que se extendía por todo el mundo y estaba compuesta por 11 estaciones de tierra, además de 5 barcos usados para el seguimiento y las comunicaciones con el Módulo de Mando del Apolo XI, nombre de la misión espacial tripulada que pretendía lograr el objetivo de que el ser humano llegara y pisara la Luna, y que a poder ser, ese primer hombre fuera estadounidense y no ruso. Ya saben como era la relación entre Estados Unidos y la URSS en esos días.

Este hito histórico se retransmitió a todo el planeta desde las instalaciones del Observatorio Parkes, en Australia. Además de las estaciones de tierra creadas para llevar a cabo la misión y mantener comunicación con ella, se instalaron  tres antenas para mantener las comunicaciones con los astronautas. Estaban situadas a distancias y longitudes exactas para que en todo momento se mantuviera comunicación con las tripulaciones. Una se situó en  Goldstone -California-, otra en Honeysuckle Creek -Australia- y la tercera y última, en Fresnedillas de la Oliva -Madrid-, municipio de la rampa serrana madrileña.

Lo que no muchos sabrán es que la estación de Fresnedillas fue la que el 20 de julio de 1969 mantuvo el contacto con la tripulación del Apollo 11, informando al comandante Neil Armstrong y  al piloto del módulo lunar, Buzz Aldrin, de que les quedaban menos de 30 segundos para alunizar. A su vez, en Fresnedillas, se escuchó la voz de Armstrong diciendo : “El Águila ha alunizado”.

La estación de Fresnedillas trabajó para la NASA entre  1967 y 1984.

Para recordar este episodio de la historia de la humanidad, se creó en Fresnedillas el Museo Lunar, en el que se encuentran piezas únicas que pertenecieron a Neil Armstrong, trajes de astronautas,  planes de vuelo originales,  la maquinaria que se usó  en la estación para emitir y recibir las señales de los astronautas, maquetas, etc. Un espacio curioso para visitar en el entorno de la sierra de Guadarrama. Sorprendente. ISABEL PÉREZ  para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, PODRÁS DISFRUTAR DE MUCHOS MÁS CON AMPLIOS CONTENIDOS EN NUESTRO LIBRO “101 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DE LA SIERRA DE GUADARRAMA QUE NO TE PUEDES PERDER”).

Los orígenes del alpinismo español

cropped valsac3adn bajo pec3b1alara Los orígenes del alpinismo español

El macizo de Peñalara, visto desde Valsaín

La Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara nació en 1913, bajo el nombre de asociación Peñalara “Los doce amigos” y fundó y puso en marcha, también, la revista Peñalara. La sociedad la integraban una docena de adelantados a su época, amantes de la naturaleza y enamorados de la sierra de Guadarrama, en concreto, un profesor naturalista, un estudiante de Derecho, un profesor de Mercantil, dos astrónomos, un tipógrafo, cuatro funcionarios y dos poetas. El presidente de la asociación era Constancio Bernaldo de Quirós.

Dos años después, en 1913 la asociación se convirtió en un espacio más abierto y participativo, inspirado en los principios de la Institución Libre de Enseñanza. Desde entonces, su actividad se diversificó y ya en este momento, de principios del siglo pasado, fue la primera institución que reclamaba y promovía que la sierra de Guadarrama se convirtiera en Parque Nacional, lo que no se ha conseguido hasta casi un siglo después.

Desde la asociación se promovió la creación de federaciones de montañismo y la construcción de refugios de montaña. En 1921 ya contaba con 2.000 socios y el rey Alfonso XIII, que era presidente honorífico le concedió el título de Real Sociedad. Unos años más tarde, en 1928, fue admitida en la Federación Internacional de Esquí.

Otro hecho importante a destacar fue su importante labor para crear una agrupación de alta montaña que reunía a los mejores alpinistas pertenecientes a la sociedad, con la intención de promover el nombre de Peñalara, y también de desarrollar la formación, mediante cursos, de nuevos alpinistas. Esto ocurrió a principios de los años 30 con la presidencia de Antonio Victory Rojas. A partir de este momento, los alpinistas españoles dejaron su huella en las más importantes cumbres de todo el mundo.

En 2013 se celebró su centenario y en la actualidad, la Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara sigue promoviendo importantes e interesantes actividades deportivas y culturales. Colabora también con la asociación Amigos del Guadarrama, que organiza, cada año, el famoso Aurrulaque, una cita en la que se aúna deporte, naturaleza y cultura en la localidad serrana de Cercedilla.

No podemos dejar de mencionar otra institución creada a principios de siglo, en 1906, el Club Alpino Español, agrupación de esquí y montaña dedicada a promover los deportes de montaña.  Su fundador, Manuel González de Amezúa decidió fundar el club para practicar el alpinismo y el esquí junto a otros diecinueve amigos. Lo llamaron  Twenty Club. Ese fue el origen del Club Alpino Español, con sede en el puerto de Navacerrada. ISABEL PÉREZ para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, PODRÁS DISFRUTAR DE MUCHOS MÁS CON AMPLIOS CONTENIDOS EN NUESTRO LIBRO “101 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DE LA SIERRA DE GUADARRAMA QUE NO TE PUEDES PERDER”).

La Senda de los Poetas

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Calzada romana, inicio de la ruta a la Senda de los Poetas. Fotografía de Jesús Mª de Zamarriego

La Senda de los Poetas. En el valle de La Fuenfría, en Cercedilla, existe una ruta muy frecuentada por excursionistas y senderistas que se inicia desde el aparcamiento de Majavilán, ubicado al final de la carretera de Las Dehesas. Se trata de una ruta que aúna naturaleza y poesía.

El itinerario atraviesa el Puente del Descalzo y la denominada Calzada Romana para llegar a la pradera de Los Corralillos, junto a la que está la Carretera de la República. Por el camino se atraviesan arroyos como el de la Navazuela, que nos lleva a otro enclave digno de contemplar, la Ducha de los Alemanes. Siguiendo por la Carretera de la República, a unos tres km llegamos, siguiendo la indicación, a los miradores de los poetas Luis Rosales, Machado, García Nieto y Panero. Junto a la pista nos encontramos, también, con el mirador de Vicente Aleixandre, en el alto de una roca. Éste fue el primer mirador que se construyó en honor del Premio Nobel de Literatura que consiguió en el año 1977 y a sus pies se esculpieron en la roca sus versos:

“Sobre esta cima solitaria os miro / Campos que nunca volveréis por mis ojos / Piedra de sol inmensa, eterno mudo / Y el ruiseñor tan débil que en su borde lo hechiza”

Poco después se decidió homenajear a otro ilustre poeta vinculado a la localidad de Cercedilla. Nos referimos a Luis Rosales. Y estos son los versos que permanecen en su honor:

“Las noches de Cercedilla / las llevo en mi soledad / y son la última linde / que yo quisiera mirar”

De Machado figuran los versos que dedicó a su admirado e insigne guadarramista Francisco Giner de los Ríos:

“¡Oh, sí!, llevad, amigos, / su cuerpo a la montaña, / a los azules montes / del ancho Guadarrama”

Este bello paseo conocido como La Senda de los Poetas agrupa los versos de imprescindibles poetas a lo largo del camino, todos esculpidos en las piedras.

Pero, quién y por  qué se inició la idea de aunar naturaleza y poesía. En 1984, un año después de fallecer Vicente Aleixandre, dos grandes guadarramistas, Juan Vielva y Antonio Sáenz de Miera promovieron la idea de erigir el monumento al poeta, bajo la inspiración y el propósito de llamar la atención sobre la riqueza de la sierra de Guadarrama y la necesidad de su protección.

En julio de ese año se llevó a cabo la primera marcha denominada Aurrulaque -denominación de uno de los parajes más hermosos de Cercecilla, la pradera de Navarrulaque-. Desde entonces, cada año, se lleva a cabo una marcha que rinde homenaje a los poetas y que trata de seguir concienciando sobre la necesidad de conocer, amar y respetar este paisaje, el de la sierra de Guadarrama. ISABEL PÉREZ para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, PODRÁS DISFRUTAR DE MUCHOS MÁS CON AMPLIOS CONTENIDOS EN NUESTRO LIBRO “101 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DE LA SIERRA DE GUADARRAMA QUE NO TE PUEDES PERDER”).

La Maliciosa, una montaña con leyenda retratada por Velázquez

La Maliciosa La Maliciosa, una montaña con leyenda retratada por Velázquez

La Maliciosa

 

La Maliciosa, una montaña con leyenda retratada por Velázquez. Con su par de enormes riscos en su cara sur, La Maliciosa es uno de los picos más elevados y de fisonomía más particular de la sierra de Guadarrama. Cuenta con 2.227 metros de altitud y está situada en el noroeste de la Comunidad de Madrid, asomando entre La Pedriza  y el valle de La Barranca.

Se atribuye su  nombre, Montaña Maliciosa, a la dificultad de su ascenso, por su perfil escarpado, su orografía rocosa y por su desnivel acumulado que suma más de 1.100 metros. También se conoce al Pico de La Maliciosa  como La Monja, por su parecido al tocado de las  religiosas cuando la nieve cubre sus formas.

Entre sus rutas de ascenso, las hay que entrañan significativas dificultades técnicas. La ruta norte, desde el puerto de Navacerrada, llegando al Alto de Las Guarramillas, conforma  su ascenso más sencillo. Su cara sur es la más escarpada.

La Maliciosa fue retratada por el mismísimo Diego de Velázquez en 1635, en el retrato del Príncipe Baltasar Carlos a caballo, en cuyo fondo aparece este famoso pico cubierto de nieve.

Además de retratada por uno de los mejores pintores de la historia, La Maliciosa, como no podía ser de otra forma, con ese nombre, tiene su propia leyenda. Se cuenta que en tiempos muy remotos, la austera roca que  es, en su parte más alta, era entonces un espléndido jardín, huerta u oasis. Hasta él sólo sabía acceder una anciana siniestra  de mañas “brujiles” que residía en la población de Cercedilla. No en vano, a la señora se la conocía como La Maligna.

Dice la leyenda que un día la curiosidad de un grupo de vecinos se desbordó y éstos no pudieron evitar seguir a la anciana para averiguar cómo conseguía llegar hasta aquél magnífico y desconocido vergel. Pero La Maligna, al darse cuenta de que la seguían invocó a los peores poderes y desató un incendio formidable que acabó con la curiosidad, los vecinos y el maravilloso jardín que albergaba este pico de la sierra de Guadarrama que, desde entonces, y una vez apagado el incendio, dejó a la vista su cara lavada de granito. ISABEL PÉREZ para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, PODRÁS DISFRUTAR DE MUCHOS MÁS CON AMPLIOS CONTENIDOS EN NUESTRO LIBRO “101 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DE LA SIERRA DE GUADARRAMA QUE NO TE PUEDES PERDER”).

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La Maliciosa, al fondo, cubierta de nieve. © ISABEL PÉREZ

Rosmarinus officinalis, romero

Rosmarinus officinalis romero Rosmarinus officinalis, romero

Rosmarinus officinalis, romero

Rosmarinus officinalis, romero, es un arbusto perenne de aroma inconfundible e innumerables propiedades medicinales, además de culinarias.

Se distribuye por toda la península Ibérica, desde el nivel del mar hasta los 1.500 metros de altitud, en todo tipo de terrenos, aunque prefiere los calcáreos. Eso sí, el romero Rosmarinus officinalis necesita del sol, y por ello es habitual en zonas cálidas y bien soleadas como son los encinares y coscojares típicos del monte mediterráneo. Decía Linneo que el romero era tan abundante en España que los navegantes antes de ver tierra percibían su olor. Quizá un poco exagerado Linneo, pero no está mal como carta de presentación.

El néctar de las flores de romero es muy apetecido por las abejas, que elaboran con él una miel aromática de gran calidad.

Como planta medicinal, del romero destacan, entre sus múltiples propiedades, las de favorecer la circulación sanguínea, aliviar los cólicos biliares, ayudar en el tratamiento de la hepatitis, abrir el apetito y calmar el reflujo gástrico. Además se emplea en friegas para combatir los dolores reumáticos, curar heridas y evitar las ulceraciones cutáneas que se producen en personas  enfermas o ancianas que llevan mucho tiempo en cama o sin poder levantarse.

Las friegas de alcohol de romero también son usuales en casos de cansancio o agotamiento, aplicadas en las extremidades. Como calmante de la tos, en infusión edulcorada con miel, su empleo es muy común y, en definitiva, hay infinidad de recetas y aplicaciones dependiendo de las zonas geográficas.

Su aroma se ha considerado siempre como la contraposición a la enfermedad y a la infección, quizá por ello se pensaba que el romero evitaba que serpientes o insectos entraran en las viviendas, aunque esto entraría más bien en el ámbito de lo mágico y las supersticiones.

Rosmarinus officinalis también tiene un aprovechamiento culinario. Sus hojas aromatizan las aceitunas y los guisos, aunque su aroma es tan intenso que hay que emplearlo con mesura. En algunas localidades se utiliza para dar sabor a embutidos, perfumar panes o postres.

También la industria de la perfumería se aprovecha de sus virtudes. Los aceites y esencias aromáticas se emplean para muchos productos cosméticos y fragancias. En resumen, si del cerdo todo se aprovecha, casi podemos decir lo mismo de esta extraordinaria planta, el romero Rosmarinus officinalis. ÁNGEL S. CRESPO  para GUADARRAMISTAS

La ruta de las atalayas

Atalaya de Torrepedrera. El Berrueco La ruta de las atalayas

Atalaya de Torrepedrera. El Berrueco

La ruta de las atalayas. La sierra de Guadarrama, como parte del Sistema Central, es una barrera orográfica que delimita, de forma natural, las mitades norte y sur peninsulares. La barrera montañosa determina la climatología y el régimen de precipitaciones deteniendo, en la vertiente sur, los vientos ábregos que fluyen desde el suroeste, o haciendo frente a las borrascas cantábricas que quedan en parte frenadas, en la cara norte segoviana.

Al estar ubicada en el centro peninsular, la sierra de Guadarrama siempre ha sido lugar de paso obligado en el tránsito entre norte y sur, por lo que en épocas de conflictos bélicos, el control de sus pasos era fundamental para el desarrollo de las contiendas. Ejemplo de ello son la Guerra de la Independencia contra los ejércitos napoleónicos o la más reciente Guerra Civil.

Remontándonos mucho tiempo atrás, allá por los siglos IX y X, la España que conocemos no era más que un proyecto. La mitad sur era de domino musulmán, mientras que la mitad norte era cristiana. En el centro, una vez más, la sierra de Guadarrama marcaba un límite, una especie de raya bien visible por la que unos u otros tenían que “asomar”, necesariamente, si querían hacerse con los territorios del enemigo. No es de extrañar que las tierras aledañas a la sierra fueran zonas deshabitadas, peligrosas y, por supuesto, las primeras en recibir la visita inesperada del rival.

Las proximidades a las montañas, o lo que es lo mismo, toda la rampa serrana de lo que actualmente es la provincia de Madrid, formaban parte de la denominada “marca media”, es decir, la línea del “no pasarán”. En este territorio madrileño el dominio era musulmán. Por ello, los ejércitos de emires y califas que durante los siglos IX y X ejercían su poder estaban muy atentos a las posibles incursiones cristianas desde las tierras del norte.

Para ejercer este control, los musulmanes crearon una red de atalayas, palabra que procede del árabe -talala, pequeña torre-. Estaban situadas estratégicamente en una línea de promontorios desde donde se controlaba visualmente  cualquier incursión cristiana. A la vez servían para vigilar los desmanes y revueltas que dentro del propio territorio pudieran producirse.

Si desde una de esas atalayas se divisaba al enemigo, el hecho se comunicaba desde la parte superior de la edificación haciendo señales luminosas con objetos reflectantes, señales de humo, o encendiendo hogueras en lo alto, si el acontecimiento se producía en la noche. Desde Talamanca del Jarama, centro neurálgico de todo este sistema de comunicaciones con alcance visual a las señales, se tomaban las medidas necesarias para organizar a los ejércitos y preparar la defensa o el ataque.

Las atalayas que actualmente perduran en Madrid se encuentran distribuidas por las proximidades de lo que es hoy la autovia A-1, a unos 50 Km de Madrid capital. Se conservan en razonable estado las de Venturada, Arrebatacapas en Torrelaguna, Torrepedrera en El Berrueco y El Vellón. Ha desaparecido otra existente en El Molar.

Estas torres de vigilancia tenían y tienen forma circular, con unos gruesos muros de mampostería de unos 2 m de anchura. Su estructura interna se compone de tres partes. La primera es la sólida base que arranca del suelo y puede alcanzar los 3 metros de altura. Sobre ésta se eleva una segunda planta en la que está situada la entrada, que a simple vista parece una ventana. Realmente es la entrada, situada por encima de los 3 metros para hacer más difícil el posible acceso del enemigo al interior. De hecho para  acceder se necesitaba una escala de cuerdas o un agarramanos. Hoy día, las vemos a una altura inferior, ya que debido a la acumulación de tierra y materiales geológicos, el terreno está más elevado que lo estaba cuando se construyeron.

Todas ellas fueron declaradas, en 1983, Bien de Interés Cultural con la categoría de monumento, y en torno a ellas se articula la denominada “ruta de las  atalayas” que discurre entre los municipios en las que se encuentran situadas: El Vellón, Venturada, El Berrueco y Torrelaguna. ÁNGEL S. CRESPO  para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, PODRÁS DISFRUTAR DE MUCHOS MÁS CON AMPLIOS CONTENIDOS EN NUESTRO LIBRO “101 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DE LA SIERRA DE GUADARRAMA QUE NO TE PUEDES PERDER”).

Helleborus foetidus, eleboro

Helleborus foetidus eléboro.  Helleborus foetidus, eleboro

Helleborus foetidus, eléboro.

Helleborus foetidus, eléboro, eléboro fétido o hierba de ballesteros, es como se conoce a esta planta tóxica capaz de producir la muerte por ingestión.

Es una planta leñosa de la que surgen unos tallos de hasta 70 u 80 cm de altura. Las hojas son palmeadas, glabras, las flores de color verde, de entre 1 y 3 cm, que miran hacia el suelo. Su olor es desagradable.

Los síntomas de envenenamiento con Hellebrous foetidus comienzan con dolor fuerte de estómago, diarreas, vómitos y cefalea. Si la cantidad ingerida es grande, se produce una bajada de tensión arterial, desorientación, delirio, pérdida de consciencia y parada cardiorespiratoria.

Se distribuye prácticamente por toda la península Ibérica. En la sierra de Guadarrama puede encontrarse, de forma aislada, preferentemente en la rampa serrana segoviana, sobre suelos básicos.

Además de Helleborus foetidus, en la mitad norte peninsular crece Helleborus viridis, y en Baleares lo hace Helleborus lividus.

Crece en setos, terrenos pedregosos, matorral y orlas forestales, principalmente en suelos calizos.

Florece entre el mes de diciembre y el de junio hasta altitudes de 1.800 metros.

Helleborus foetidus no debe utilizarse nunca en ningún tipo de remedio casero medicinal. Tampoco es aconsejable tocarla, ya que produce en la piel ampollas similares a las de una quemadura.

Los alcaloides de esta planta se utilizan en farmacología para elaborar medicamentos con los que reducir la tensión arterial. En España está prohibida la comercialización del eléboro fuera del ámbito farmacológico y médico.

Se dice que es una de las plantas que utilizaban las “brujas” en sus sesiones de brujería. Los efectos narcóticos de la planta les hacían creer que realmente volaban.

El aspecto de sus hojas es similar al de las hojas de la marihuana Cannabis sativa, por lo que se denomina comúnmente a esta planta “marihuana de los tontos”. Los efectos del consumo de Heleborus foetidus, eléboro, son mucho más perjudiciales para la salud, a corto y largo plazo que los de la marihuana, hasta el punto de poder producir la muerte. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, NO TE PUEDES PERDER NUESTRO LIBRO “QUE NO PISAR, NO COMER Y NO TOCAR EN LA NATURALEZA”, UNA GUÍA DE LAS ESPECIES DE ANIMALES, PLANTAS Y HONGOS POTENCIALMENTE PELIGROSOS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA).

Helleborus foetidus eléboro. Detalle de la flor.  Helleborus foetidus, eleboro

Helleborus foetidus, eléboro. Detalle de la flor.

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