Amaranthus retroflexus, bledo

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Amaranthus retroflexus, bledo

 

Amaranthus retroflexus, bledo. Al referirnos a algo que no nos importa o interesa lo más mínimo, todos hemos empleado u oído la frase “nos importa un bledo”. El bledo o amaranto, como también se la conoce, es una planta de las que incluimos en el grupo de las “malas hierbas”, por lo que parece de antemano no gozar de nuestra simpatía o ser insignificante. Pertenece a la familia de las amarantáceasAmaranthaceae-. Crece vigorosamente en huertos, viñas, campos de cultivo, maizales, bordes de caminos y, en general, en suelos abonados y nitrogenados entre los que están todos los que se destinan a labor agrícola.

La planta se desarrolla con rapidez desde sus hojas basales, alcanzando el metro de longitud y termina en una especie de espiga que puede albergar hasta 100.000 semillas dispuestas a colonizar nuevos terrenos.

El bledo, Amaranthus retroflexus es originario de América pero se ha extendido ampliamente a lo largo de toda Europa, por supuesto también en la península Ibérica. Los aztecas ya hacían pan con sus semillas y consumían sus hojas. En épocas de penuria y escasez, el bledo ha sido una de las forzosas fuentes silvestres de alimento. En cualquier caso, dado el alto contenido en nitratos que puede llegar a acumular, conviene consumir hojas jóvenes y tiernas. Se ha comprobado que algunos animales como vacas y cerdos pueden enfermar del riñón o padecer daños neurológicos si se alimentan básicamente de esta planta o la comen en gran cantidad. Lo mismo cabe decir de los seres humanos, la presencia de oxalatos en sus hojas contribuye a formar cálculos renales.

Como planta medicinal, las infusiones de Amaranthus retroflexus se han usado por sus propiedades emenagogas -reguladoras de la menstruación- y para cortar las diarreas.

En cuanto a la expresión coloquial “me importa un bledo” no está claro el origen de la misma. Es habitual la referencia a plantas como pimiento o comino, que consideradas insignificantes y puestas en valor ante un dilema implican su desprecio. Ya en el S. XIII encontramos frases de este tipo; Gonzalo de Berceo utilizaba en su obra dichos como “ no vale un guisante” o “no vale una arveja”, expresiones también referidas a plantas, ya que la arveja y el guisante son leguminosas. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

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Amaranthus retroflexus, detalle de las hojas