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Mantisalca salmantica

Mantisalca salmantica detalle de la flor Mantisalca salmantica

Mantisalca salmantica, detalle de la flor. © Ángel S. Crespo 2013. guadarramistas.com

 

Mantisalca salmantica es una planta de la familia de las compuestas, que por su uso, recibe nombres como escobón basto, escobonera, escobera, hierba de escobas, escobillas o escoba de cabezuelas, entre otros muchos.

Es fácil deducir que Mantisalca salmantica ha sido empleada en muchas poblaciones rurales para hacer escobas, en concreto, esos escobones de mano que servían para barrer el suelo, las eras, las cuadras y los corrales. La dureza y resistencia de los tallos de esta planta, una vez seca, eran aprovechados para estos menesteres.

Los tallos superan el metro de longitud. Después de su floración veraniega, formada por unas vistosas cabezuelas de color rosado, se procedía a cortar dichos tallos dejando el cepellón para su rebrote al siguiente año. El manojo de tallos que iban a formar la escoba se apretaban de tal modo que el conjunto quedara tupido, después se ataban con alambres para formar el escobón y hacerlo manejable.

El escobón basto o hierba de escobas, Mantisalca salmantica, tiene preferencia por el suelo calizo y se distribuye prácticamente por todo el área mediterránea. Crece en terrenos secos, pedregosos, cunetas y bordes de caminos. En la Península Ibérica se extiende por todo el territorio, pero es más escasa o incluso inexistente en el cuadrante noroccidental. En la Sierra de Guadarrama se encuentra en las zonas de pie de monte con terreno calizo, que no son muchas, ya que predomina el suelo granítico.

Como propiedades medicinales de Mantisalca salmantica se conoce su capacidad para reducir la glucosa en sangre, por lo que puede emplearse como antidiabética. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Achillea millefolium, milenrama

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Achillea millefolium, detalle de las flores

Achillea millefolium, milenrama. Esta planta recibe su nombre del héroe griego Aquiles, de quien se dice que curaba las heridas de sus soldados con esta planta de la familia de las compuestas.

Las propiedades de las flores de  aquilea, hierba del carpintero o milenrama, como se conoce a Achillea millefolium, son similares a las de la manzanilla. Poseen un efecto calmante y antiinflamatorio que produce un bienestar general. Está recomendada para los problemas leves estomacales, malas digestiones, sensación de náusea y dolores producidos por la menstruación. Sirve para limpiar heridas y lavar zonas propensas a ser infectadas. Se considera que tiene propiedades hipotensoras e incluso ligeramente antibióticas respecto a Staphylococcus aureus, una bacteria resistente a la penicilina, causante de diversas enfermedades como la conjuntivitis, o algunas tan serias como la meningitis. Por contra, algunas personas son alérgicas y pueden presentar erupciones cutáneas tras el consumo de esta planta.

Achillea millefolium se distribuye por toda Europa, incluyendo la Península Ibérica. Es más escasa cuanto más al sur, ya que prefiere suelos algo húmedos y frescos como los que se dan en los prados de siega y pastizales. Alcanza casi un metro de altura y florece entre los meses de junio y agosto.

Las flores de la milenrama, Achillea millefolium, son ligeramente fragantes y atraen a multitud de insectos que encuentran en ellas un exquisito alimento. Las numerosas florecillas blancas se reúnen en corimbos, formando conjuntos muy vistosos en la época de floración.

Esta planta también recibe el nombre común de milhojas, cientoenrama, milefolio y hierba o “yerba” del carpintero o de los carpinteros, por sus propiedades para curar y limpiar heridas. Se dice que la referencia a los carpinteros se debe a una leyenda francesa según la cual, San José se hizo una herida y su hijo Jesús le trajo esta planta para curarlo.  Es la misma propiedad curativa de heridas que le da el nombre científico de Achillea, Achillea millefolium, en honor a Aquiles, el héroe de la Guerra de Troya, capaz de sanar rápidamente de las heridas que él y sus soldados sufrían en combate. ÁNGEL S. CRESPO  para GUADARRAMISTAS

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Achillea millefolium, milenrama

Cnicus benedictus

Cnicus benedictus cardo santo o cardo bendito 681x1024 Cnicus benedictus

Cnicus benedictus, cardo santo o cardo bendito

Cnicus benedictus, denominado cardo santo o cardo bendito, recibe estos nombres por las virtudes sanadoras de la peste que se le atribuyeron en Europa durante la Edad Media.

Es cierto que el cardo santo o cardo bendito, Cnicus benedictus, posee una sustancia llamada cnicina que ejerce cierto efecto antibiótico contra un grupo de bacterias causantes de brucelosis, diarreas, meningitis, cistitis e infecciones intestinales. Sin embargo, no existe ninguna base científica para afirmar que el cardo santo tuviera componentes capaces de curar la peste, esa temida enfermedad que diezmó  la población europea. De hecho, no parece que ningún remedio fuera eficaz contra la enfermedad en aquella época.

El cardo santo es una herbácea postrada y espinosa, lo que comúnmente denominamos cardo, de entre 15 y 30 cm de altura, que florece entre los meses de marzo y junio. Se distribuye por toda la Península Ibérica en terrenos incultos, arenosos y algo secos.

Es frecuente confundir el cardo santo con el cardo mariano, pero son distintas especies a pesar de las referencias “divinas” de sus nombres. El cardo mariano es Sylibum marianum, mientras que el cardo santo o bendito es Cnicus benedictus, aunque la terminología común a veces aplica los calificativos santo, bendito y mariano para ambas plantas.

Cnicus benedictus posee propiedades medicinales interesantes. Es bueno como aperitivo, emenagogo, actúa contra la flatulencia, el estreñimiento y es una ayuda en los tratamientos contra la úlcera gastroduodenal. También se predican propiedades anticancerígenas, antidiabéticas y antiinflamatorias de la cnicina, el principio amargo contenido en esta planta. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Cnicus benedictus 1024x681 Cnicus benedictus

Cnicus benedictus

Silybum marianum, cardo mariano

Sylibum marianum cardo mariano. Inflorescencia Silybum marianum, cardo mariano

Silybum marianum, cardo mariano. Inflorescencia

Una de las plantas más utilizadas como medicinal es el cardo mariano Silybum marianum. Sus cualidades se han estudiado profusamente y se ha llegado a concluir que uno de sus componentes, la silimarina,  es un eficaz reparador de las células hepáticas.

En la Edad Media la empleaban para todo tipo de dolencias, como los dolores musculares, distensiones y hasta mordeduras de serpiente. No andaban desencaminados por lo que respecta a las mordeduras de serpiente, ya que el veneno de algunos reptiles puede producir fallos hepáticos, y el cardo mariano es un excelente protector de este órgano vital.

Tal era la estima en que se tenía a esta planta, y su consideración como milagrosa,  que se creía que la sustancia lechosa blanquecina que segregan sus hojas y tallo era la mismísima leche materna de la Virgen María. De aquí proviene su nombre común,  cardo mariano, que se incluye en el propio nombre científico “marianum”.

En muchas zonas de España se consume prácticamente toda la planta; las hojas una vez limpias de pinchos, los tallos y hasta las cabezuelas inmaduras. Hay quien afirma que en las semillas se concentran las mayores virtudes, y por eso se han consumido molidas y secas, como el café.

Silybum marianum actúa como antioxidante, antiinflamatorio y regenerador del hígado, como tratamiento complementario a las cirrosis alcohólicas o las hepatitis. Hasta tal punto están comprobadas sus propiedades que se emplea para tratar los envenenamientos causados por consumo de setas venenosas como la temida Amanita phalloides.

La silimarina actúa como un escudo protector de las células no dañadas del hígado, evitando que las sustancias destructivas penetren en la zona no dañada. Esto no significa que el cardo mariano sea el “antídoto” contra los envenenamientos por Amanita phalloides. Lamentablemente, el envenenamiento con esta seta es, en muchas ocasiones, irreversible, porque cuando se manifiestan los síntomas, el hígado puede estar totalmente dañado.

Además de un aliado del hígado está recomendado para el tratamiento de hemorragias, varices y hemorroides.

El cardo mariano se distribuye por toda la Península Ibérica, aunque es menos abundante cuanto más al norte. Alcanza más de 1,5 metros de altura y florece de abril a junio en suelos nitrogenados. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Sylibum marianum cardo mariano. Detalle de las hojas Silybum marianum, cardo mariano

Silybum marianum, cardo mariano. Detalle de las hojas

Calendula arvensis. Maravilla silvestre, hierba del podador

 

Calendula arvensis. Maravilla silvestre,  hierba del podador. Esta planta pertenece a la familia de las compuestas, Compositae, y es una de las primeras en florecer tras los fríos del invierno.

calendula arvensis Calendula arvensis. Maravilla silvestre,  hierba del podador

Calendula arvensis.

Si las condiciones climáticas lo permiten Calendula arvensis puede verse incluso en el período invernal. Los tallos pueden crecer hasta una altura de 30 cm, aunque por lo general suelen ser de menor tamaño.

Florece en todo tipo de terrenos: pastizales, bordes de caminos, campos de cultivo, dehesas boyales y cunetas de las carreteras.

Sus flores destacan por su intenso color amarillo yema y resultan muy ornamentales entre el verde intenso de los campos primaverales. Es por ello por lo que recibe el nombre común de maravilla silvestre, además de por algunas virtudes medicinales.

La caléndula, ya sea Calendula arvensis o la especie Calendula officinalis, se ha utilizado, de forma externa, como cicatrizante de heridas, de ahí su nombre, hierba del podador, nombre que se aplica a otras plantas silvestres con similares facultades cicatrizantes como Agrimonia eupatoria. También es  eficaz en aplicaciones cosméticas como relajante de la piel y cicatrizante de grietas en pies y manos. En infusión se afirma que es emenagoga, o lo que es lo mismo, regula el flujo menstrual.

Los romanos también la utilizaban como colorante en sustitución del azafrán. Su nombre, caléndula, tiene también un origen ligado a Roma, a las “calendas”, que era como denominaban al primer día de cada mes, palabra de donde proviene “calendario”. La relación de este nombre se explica con diferentes teorías, unas dicen que la flor marca el transcurso del día, ya que se abre y cierra según el horario solar, pero eso es algo común a muchas plantas. Otra explicación se basa en que está presente a lo largo de todos los meses del calendario, y otra hace referencia a que las flores de la caléndula giran buscando siempre el  sol y marcando el transcurso del día. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Cirsium arvense, cardo cundidor

 Cirsium arvense, cardo cundidor

Cirsium arvense. Cardo cundidor.

Cirsium arvense, cardo cundidor es una de las pesadillas de los agricultores. A pesar de sus intentos por hacerlo desaparecer de los campos de cultivo, en especial de los de cereal, arrancarlo o cavar para sacarlo del suelo solamente propicia que se extienda con mayor rapidez, al fragmentar los rizomas que darán lugar a nuevas plantas. A ello contribuye la profundidad de hasta 3 metros a la que pueden encontrarse esos rizomas, y que hace muy difícil extraer entera la planta arrancándola o sacándola de cuajo sin romperla.

Al margen de estos inconvenientes, el cardo cundidor Cirsium arvense tiene propiedades medicinales muy interesantes. Ya desde antiguo se ha empleado en baños para aliviar varices y hemorroides por su alto contenido en taninos.  Además, tanto las hojas como los tallos, una vez pelados y hervidos, pueden ser consumidos, algo común con muchas otras especies de los denominados cardos.

Es frecuente encontrar cardo cundidor en bordes de caminos, claros de bosques, herbazales y campos de cultivo, en suelos profundos y ricos en nutrientes. Alcanza un metro de altura y florece entre mayo y septiembre. Su distribución comprende toda la Península Ibérica. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

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