Ficus carica. Higuera

Ficus carica Ficus carica. Higuera

Ficus carica

 

Ficus carica. Higuera. Sobre esta planta que forma parte de la cultura mediterránea existen dudas acerca de su procedencia, pero lo más probable es que fuera introducida en la cuenca mediterránea hace más de 6.000 años.

La forma más habitual de encontrarnos con una higuera es de forma cultivada o como planta ornamental en jardines, en donde se emplea para aprovechar su densa sombra y sus frutos. Sin embargo, la higuera asilvestrada también existe y se denomina cabrahigo, Ficus carica var. caprificus.

El cabrahigo o higuera silvestre suele buscar, para desarrollarse, las fisuras entre la piedra y los roquedos resguardados del frío intenso y las heladas. Requiere también algo de humedad.  Se distribuye por toda la Península Ibérica en aquellos lugares en donde se den las condiciones de humedad y temperatura adecuadas.

Las hojas de Ficus carica poseen un látex de color blanco que en contacto con la piel causa irritación, especialmente si además incide el sol en la zona afectada. Ese mismo látex provoca quemaduras en forma de “calentura” en los labios, si los higos se consumen cuando todavía están sin madurar. Sin embargo, estas propiedades del látex se han utilizado con fines medicinales para eliminar verrugas o tratar hemorroides.

Su madera es de muy mala calidad, quebradiza y sin consistencia, por lo que no ha tenido ningún aprovechamiento serio en ebanistería o carpintería.

Los higos de Ficus carica no son verdaderos frutos como lo son las manzanas o las peras. No sería correcto decir que los higos son el fruto de la higuera, aunque de forma común sirva para entendernos. Podemos decir que el higo es un envoltorio carnoso “sicono”, en cuyo interior se reúnen las partes reproductivas de la planta. Las flores masculinas y femeninas están dentro del higo, y son las que originarán los verdaderos frutos llamados “aquenios” o pepitas. Cuando comemos un higo nos estamos comiendo el conjunto de flores maduras y dulces que tienen dentro junto a las pepitas.

Algunas higueras dan dos tipos de “infrutescencias”, las brevas, de tamaño más grande que los higos, pero menos dulces, y que están maduras por el 24 o el 29 de Junio, San Juan y San Pedro, respectivamente; y  los higos que  maduran hacia el mes de septiembre, ya casi finalizado el verano.

Las brevas son una fructificación tardía de otoño, nacen después que los higos hayan madurado, pero pasan el invierno sin desarrollarse hasta que, llegada la primavera, acaban su maduración. Otras cosa es que nos las comamos primero que los higos, lo cual no quiere decir que sean anteriores en cuanto a su proceso natural.

Existen higueras que poseen higos con flores masculinas y femeninas en su interior, y otras que solamente poseen flores femeninas autofértiles –que son la mayoría de las cultivadas-  y que dan higos pos sí mismas sin necesidad de polinización. Pero hay también  variedades con flores femeninas que necesitan ser ayudadas por el hombre para que den higos, necesitan ser polinizadas  o lo que es lo mismo, necesitan de caprificación o fecundación. De lo contrario, los higos no llegan a madurar y se caen antes de tiempo.

La caprificación es una técnica natural que vulgarmente se conoce como “cabrahigar”, y que ya se realizaba en la antigua Grecia.  Consiste en cortar ramas con higos de una higuera silvestre o cabrahigo y colgarlas en las higueras que se quieren polinizar. En el interior de los higos silvestres hay una pequeña avispilla –himenóptero-, Blastophaga psenes, que es el único insecto polinizador de las flores interiores del higo. Esa avispilla, impregnada del polen de flores masculinas de la higuera silvestre, se introduce a través del pequeño orificio que los higos tienen en su base y poliniza así las flores de la planta hembra que se quiere fertilizar.

Una curiosa relación la del blastófago, como se denomina a este insecto, y la higuera. El inconveniente es que si los higos fecundados de forma natural no se sumergen en agua caliente, no se eliminan los huevecillos que el insecto pone en el interior, y por consiguiente, las larvas nacerán y estropearán el higo. Esta es la razón por la que actualmente la mayoría de las higueras que se cultivan son autofértiles y no necesitan polinización. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Ficus carica higuera. Breva formándose Ficus carica. Higuera

Ficus carica, higuera. Breva formándose