Vicente Aleixandre y la olma de Miraflores

 

Vicente Aleixandre, o mejor dicho, Vicente Pío Marcelino Cirilo Aleixadre y Merlo, que era su nombre completo, nació en Sevilla, como muchos otros buenos poetas, el 26 de abril de 1898 y murió en Madrid, el 13 de diciembre de 1984. Perteneció a la Generación del 27 y obtuvo el premio Nobel de Literatura en el año 1977.

La figura del insigne poeta está ligada al municipio serrano de Miraflores de la Sierra, donde pasó largas temporadas desde niño y donde dejó huella su presencia, en forma también de versos, que es como mejor se manifiesta un poeta.  Algunos de esos versos los dedicó a un árbol y quedaron plasmados en el siguiente poema:

En el centro del pueblo

quedaba el árbol grande.

Era una Plaza mínima,

pero el árbol viejísimo

la desbordaba entera.

Todo dormía, y vigilante alzaba

su grandeza el gran álamo.

Diez hombres no rodearían su tronco.

¡ Con cuánto amor lo abrazarían

midiéndolo!

 Abuelo siempre vivo del pueblo,

augusto por edad y presencia.

El pueblo está en la escarpa de una

sierra.

Arriba la Najarra. Abajo la llanura, con una sed enorme

de perderse,

El árbol: un álamo negro, un negrillo, como allí

se nombra.

El álamo “Vamos al álamo”. Estamos

en el álamo…”

Todo es álamo.

Y no hay ya más que álamo, que es el

único cielo de

estos hombres.

Miraflores de la Sierra busto Vicente Aleixandre 225x300 Vicente Aleixandre y la olma de Miraflores

Busto de Aleixandre en Miraflores de la Sierra. Obra de Ana Hernando. Foto de Cruccone

Hablaba Aleixandre en este poema de la vieja olma de Miraflores, que en realidad era un álamo, mejor dicho, un álamo negro o Populus nigra. La costumbre serrana denomina a los chopos o álamos, preferentemente a los negros, que son más abundantes, olmas, aunque los olmos son del genero Ulmus. Probablemente esta olma inició su andadura en la vida en tiempos de Carlos III.

Poco antes de su muerte, Vicente Aleixandre continuaba visitando la localidad y pidió, antes de morir, que le llevaran una hojas de la olma de Miraflores.  El humilde deseo fue complacido y le llevaron a Madrid unas semillas y unas ramas de su querido árbol. Se da la casualidad de que poco después de fallecer el poeta, la olma, huérfana de poesía, también nos dejó. Aún permanece el esqueleto de su viejo tronco en la plaza de Miraflores de la Sierra. ÁNGEL S. CRESPO  para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, PODRÁS DISFRUTAR DE MUCHOS MÁS CON AMPLIOS CONTENIDOS EN NUESTRO LIBRO “101 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DE LA SIERRA DE GUADARRAMA QUE NO TE PUEDES PERDER”).