El pregonero del bosque

 El pregonero del bosque El pregonero del bosque El pregonero del bosque

Una de las aves que suelen acompañarme en los paseos por el bosque es el arrendajo Garrulus glandarius. Similar en tamaño a la urraca, algo más pequeño y estilizado, es un córvido con un plumaje muy vistoso. Se caracteriza por sus sonoros y estridentes graznidos de alerta, que en más de una ocasión sobrecogen, no en vano hay quien le llama el “pregonero del bosque”. Especialmente llamativa es su manía obsesiva por esconder bellotas entre los huecos de los árboles y en el suelo, estrategia que emplean para mantener a salvo una buena despensa de alimento cuando los insectos del verano dejan de existir. Por suerte para la propagación de la planta, el arrendajo olvida con facilidad el lugar donde escondió su botín, o simplemente no lo necesita.

Otro comportamiento que llama la atención en este animal es la relación que mantiene con las homigas rojas Formica rufa. Estas hormigas, habitantes del pinar, por donde se mueve como pez en el agua el arrendajo, construyen hormigueros que llegan a alcanzar una altura de un metro y de metro y medio de diámetro. Justo encima del hormiguero el arrendajo se sitúa y ahueca sus alas, esperando ser bombardeado por el ácido fórmico que esta especie de hormigas lanza con fuerza para defenderse. Parece ser que el ácido fórmico sirve de desinfectante y potente limpiador para el plumaje. ÁNGEL S. CRESPO  para GUADARRAMISTAS