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¿Por qué pican los mosquitos?

IMG 0800 400x266 ¿Por qué pican los mosquitos?

Culiseta sp. © Ángel Sánchez Crespo

¿POR QUÉ PICAN LOS MOSQUITOS?
Entre las diversas especies de mosquitos presentes en la península Ibérica, algunas de los géneros Culex, Culiseta, Aedes, Phlebotomus o Anopheles pican al ser humano.

La mayoría de las especies son nocturnas o crepusculares, pero algunas pican en pleno día. Lo hacen las hembras, porque son ellas las que necesitan la sangre para que los huevos sean viables y ocompletar su ciclo reproductor. Las puestas de huevos están relacionadas siempre con el medio acuático y las charcas más o menos secas, según la especie. La eclosión de los huevos necesita temperaturas altas y estables, motivo por el que los meses calurosos del año son los propicios para recibir sus picaduras.
Al picar, las hembras perforan la piel y suministran, con su saliva, un anticoagulante y un anestésico para no dejarse notar. Precisamente son estas sustancias las que generan la reacción alérgica que produce la inflamación y el picor. Los machos son inofensivos, se alimentan de néctar de flores.

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Naturaleza sorprendente de la Península Ibérica. Guadarramistas Editorial

El mayor peligro de los mosquitos es la transmisión de enfermedades. El paludismo o malaria, la fiebre amarilla, la leishmaniosis que afecta a los perros, y muchas otras fiebres y enfermedades se transmiten por estos animales, que actúan como portador o vector de parásitos y bacterias. Existen más de 3.000 especies de mosquitos en todo el mundo.

Los mosquitos o, mejor dicho, “las mosquitas”, nos pican a todos los seres humanos, sin distinción, aunque el sudor corporal, el olor, la mayor temperatura corporal, o la exhalación de más cantidad de anhídrido carbónico, son circunstancias que atraen a estos insectos.

En cualquier caso, no todos tenemos la misma sensibilidad, hay quienes apenas muestran reacción alérgica, lo cual no significa que no hayan sufrido la picadura, simplemente no se manifiesta la reacción en igual medida. Aún así, las personas con temperatura más elevada y que exhalan mayor cantidad de anhídrido carbónico son más fácilmente detectadas y, por tanto, reciben mayor número de picaduras.

La malaria, una de las enfermedades transmitidas por los mosquitos, causa más de dos millones de muertes al año. La producen parásitos del genero Plasmodium que son inoculados por mosquitos. El mosquito es el vector o portador del parásito, y lo trasmite al aplicar su saliva anticoagulante.

Hasta mediados del s.XX, en España existían las llamadas fiebres tercianas y cuartanas, un tipo de malaria que algunos años llegó a producir más de un millar de víctimas. En 1964 se consideró erradicada en nuestro país. Extracto del libro NATURALEZA SORPRENDENTE DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, disponible  en las librerías a partir del 15 de mayo.

Leptoglossus occidentalis, chinche americana del pino

Leptoglossus occidentalis Leptoglossus occidentalis, chinche americana del pino

Leptoglossus occidentalis

Leptoglossus occidentalis, chinche americana del pino, es una especie originaria del oeste de Estados Unidos, cuyas poblaciones se han ido expandiendo por todo el mundo.

Las primeras citas en Europa se registraron en el norte de Italia en 1999. Posteriormente colonizó todo el país para extenderse por gran parte de Europa: Suiza, Eslovenia, Croacia, Hungría, Austria, República Checa, Bélgica, Francia, Islas Británicas y España.

En la península Ibérica, Leptoglossus occidentalis se citó por primera vez en Barcelona en el año 2003 y actualmente podemos encontrar este hemíptero en  Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Cataluña, Galicia, Islas Baleares, Madrid, Región de Murcia, País Vasco, y Comunidad Valenciana. Se cree que una de las vías de entrada es la marítima, a través de puertos de fuerte actividad comercial.

Entre los meses de octubre y diciembre este insecto se hace más visible, al parecer debido a que los adultos buscan sus lugares de invernada, de los que saldrán a finales de primavera. Es entonces cuando comienzan a alimentarse de la savia de las acículas y de las piñas verdes. Las hembras ponen los huevos a finales de mayo o principios de junio y éstos eclosionan aproximadamente a los 10 o 15 días. Las larvas pasan por cinco estadios antes de convertirse en adultos a finales de agosto. No es de extrañar que podamos encontrarlos en invierno en el interior de las viviendas próximas a los pinares, ya que éstas son un buen lugar para su refugio invernal.

Los machos son algo más pequeños de las hembras, cuyo cuerpo -al margen de las antenas- puede alcanzar los 2 cm de longitud y unos 8 mm de anchura.

En Estados Unidos y Canadá, Leptoglossus occidentalis, chinche americana del pino, está considerado una plaga de los pinares. En España aún se desconoce su verdadera incidencia sobre estos árboles. No obstante, es una más de las especies alóctonas invasoras  de las que no cabe esperar nada positivo para nuestros bosques. © ANGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

(Fuente: Catálogo español de especies exóticas invasoras. Ministerio de Agricultura Alimentación y Medio Ambiente. 2013)
Leptoglossus occidentalis chinche americana del pino 681x1024 Leptoglossus occidentalis, chinche americana del pino

Leptoglossus occidentalis, chinche americana del pino

Empusa pennata

Empusa pennata 681x1024 Empusa pennata

Empusa pennata

Empusa pennata es un insecto pariente de las mantis, que se caracteriza por su aspecto de palo y su inconfundible penacho o cresta en la cabeza.

La empusa Empusa pennata o mantis palo, como se conoce comúnmente, vive donde la vegetación reseca le permite mimetizarse. El aspecto de estos insectos y su capacidad para permanecer inmóviles les hace pasar completamente inadvertidos, por lo que la dificultad que supone descubrirlos hace que parezcan menos comunes de lo que realmente son.

Empusa pennata se distribuye por el sur de Europa, de forma más abundante en la zona occidental, en la que se encuentra la Península Ibérica. Prefiere terrenos propios del monte mediterráneo con matorrales, arbustos y herbáceas de bajo porte, con  ambientes secos y cálidos. Los machos miden entre 5 y 6 cm, -son algo más pequeños que las hembras que pueden alcanzar unos 8 cm de longitud-. Se alimentan capturando pequeños artrópodos con sus potentes y espinosas patas delanteras. Su estrategia de caza es idéntica a la de las mantis, consiste en aguardar al acecho aprovechando su mimetismo, y lanzar un rápido ataque contra las desprevenidas presas, a las que empiezan a devorar aún vivas.

Las ninfas de Empusa pennata nacen en verano, pasan el invierno en estado semiadulto, en una especie de letargo o diapausa invernal, y se terminan de desarrollar completamente en la siguiente primavera. Por ello, los adultos solamente se observan en la estación primaveral, mientras que en pleno verano únicamente podemos encontrarnos con las ninfas.

La empusa es absolutamente inofensiva para el ser humano, es decir, ni pica, ni muerde, aunque su aspecto, realmente “extraterrestre”, causa cierto reparo a mucha gente. Las protuberancias de su cabeza y la forma de la parte final del abdomen de las ninfas ha hecho que se compare a este insecto con la imagen representada del diablo. De hecho, su nombre Empusa esta relacionado con el “Hades” o infierno de los antiguos griegos. Empusa era la guardiana del Hades o infierno en la obra “Las ranas” de Aristófanes, capaz de cambiar de aspecto y seducir a los hombres para beber su sangre y devorarlos. Quizá la asociación venga de esa costumbre de devorar al macho después de la cópula, que siempre se comenta de las mantis, algo que no es tan frecuente como se dice y aún lo es menos en el caso de las empusas.

En cualquier caso, el aspecto de Empusa pennata, que es una animal benéfico, pues actúa como controlador de plagas, le ha servido para ser relacionado con el infierno, algo común a otros animales en la Grecia antigua, como los perros de tres cabezas o “cancerberos” también guardianes del Hades, o el chacal Anubis en la religión de los antiguos egipcios. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Empusa pennata con sus patas delanteras replegadas 680x1024 Empusa pennata

Empusa pennata con sus patas delanteras replegadas

Empusa pennata. Mimetizada en el entorno 681x1024 Empusa pennata

Empusa pennata. Mimetizada en el entorno

Empusa pennata. Vista de sus mandíbulas 682x1024 Empusa pennata

Empusa pennata. Vista de sus mandíbulas

Empusa 681x1024 Empusa pennata

Empusa

 

 

 

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