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75 aniversario de la muerte de Antonio Machado

 75 aniversario de la muerte de Antonio Machado

Homenaje a Antonio Machado en la Plaza Mayor de Segovia.

75 aniversario de la muerte de Antonio Machado. La relación de Antonio Machado con la Sierra de Guadarrama comenzó en su período de formación en la Institución Libre de Enseñanza, fundada por el maestro e ilustre guadarramista Francisco Giner de los Ríos. A la muerte de Giner, Antonio Machado le dedicó unos versos:

… ¿Murió?Solo sabemos

que se nos fue por una senda clara.

Diciéndonos: Hacedme

 un duelo de labores y esperanzas.

Sed buenos y no más, sed lo que he sido

entre vosotros, alma.

Oh, si, llevad amigos,

su cuerpo a la montaña,

a los azules montes 

del ancho Guadarrama. 

Allí el maestro un día

soñaba un nuevo florecer de España.

La vida de Antonio Machado continuó ligada a la Sierra de Guadarrama años después de su relación con la Institución Libre de Enseñanza. Después de una estancia de siete años en Baeza, tras la muerte de su esposa Leonor Izquierdo, Machado se trasladó a Segovia. Vivió entre los años 1919 y 1932, en la calle de los Desamparados, cerca de la catedral y de la Iglesia de San Esteban, en lo que hoy es la Casa Museo Antonio Machado, propiedad de la Universidad Popular de Segovia, que el propio Machado contribuyó a fundar.

En Segovia fue profesor de francés y en la ciudad castellana conoció a  una mujer madrileña llamada Pilar de Valderrama, su segundo gran amor tras la muerte de su esposa Leonor. Pilar de Valderrama o Guiomar, sobrenombre que Antonio Machado utilizó para ella en obras como Juan de Mairena, era una mujer casada y su relación fue siempre secreta.

Durante la Guerra Civil, Antonio Machado se traslado a Valencia y finalmente a Barcelona, desde donde partió camino del exilio a Francia con su madre. Llegó a Colliure el día 28 de Enero de 1939, veinticinco días después, el 22 de febrero de 1939,  murió.  Su madre lo hizo tres días más tarde que él. En uno de los bolsillos de la chaqueta de Antonio Machado se  encontró una de las últimas canciones escritas a Guiomar y también un verso:

Estos días azules

y este sol de la infancia…

La fatídica guerra le obligó apartar su mirada, aunque no su alma, de las tierras castellanas, de Segovia, de la Sierra de Guadarrama y de su querida Soria.

Ahora, 75 años después de su muerte, podemos recitar aquella oración que Rubén Darío escribió, aún en vida de ambos, en honor de Antonio Machado.

Misterioso y silencioso

iba una y otra vez.

Cuando hablaba tenía un dejo

de timidez y de altivez.

Y la luz de sus pensamientos

casi siempre se veía arder.

Era luminoso y profundo

como era hombre de buena fe.

Fuera pastor de mil leones

y de corderos a la vez.

Conduciría tempestades

o traería un panal de miel.

Las maravillas de la vida

y del amor y del placer, 

cantaba en versos profundos

cuyo secreto era de él.

Montado en un raro Pegaso,

un día al imposible se fue.

Ruego por Antonio a mis dioses,

ellos le salven siempre. Amén

No fue Antonio Machado (Sevilla 1875-Colliure, Francia 1939) un hombre excursionista, al menos por lo que se entiende como senderista. Tenía el poeta dificultades para caminar con soltura entre pendientes y en abruptos recorridos. Es más, tenía cierta torpeza para caminar incluso por lugares llanos. Tal vez por ello le mostraba su asombro a Ignacio Bolívar, uno de los más importantes entomólogos españoles al que decía “…insigne Bolívar, cazando saltamontes a sus setenta años, con general asombro de las águilas, los buitres y los alcotanes de la cordillera carpetovetónica…”.

Machado detestaba el deporte, la gimnasia, y lo hizo saber a través de su Juan de Mairena calificando como “…absurda y ambiciosa la expresión educación física…no hay que educar físicamente a nadie…, todo deporte es trabajo estéril, cuando no juego estúpido…”

Sin embargo, Antonio Machado contemplaba la Sierra de Guadarrama, viajaba frecuentemente desde Segovia a Madrid en ferrocarril. Amante de la grandeza del paisaje su inabarcable sensibilidad le hizo preguntarse:

¿Eres tu, Guadarrama, viejo amigo,

la sierra gris y blanca,

la sierra de mis tardes madrileñas

que yo veía en el azul pintada?

Por tus barrancos hondos

y por tus cumbres agrias,

mil Guadarramas y mil soles vienen,

cabalgando conmigo, a tus entrañas.

Camino de Valsaín/ Campos de Castilla

Sentimiento y homenaje difícil de superar para no ser senderista ni haber hecho noche nunca en las cumbres de Peñalara. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, PODRÁS DISFRUTAR DE MUCHOS MÁS CON AMPLIOS CONTENIDOS EN NUESTRO LIBRO “101 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DE LA SIERRA DE GUADARRAMA QUE NO TE PUEDES PERDER”).

Fuente Cossío, naturaleza e historia

 Fuente Cossío, naturaleza e historia

Fuente Cossío.

Fuente Cossío, naturaleza e historia. En el Puerto de La Morcuera, ya en el término municipal de Rascafría, una fuente de cristalinas aguas, frías y serranas nos da la bienvenida. Mientras rellenamos cantimploras o nos refrescamos se hace inevitable detener la mirada en el Macizo de Peñalara y en las alturas de la Cuerda Larga que nos rodean. Silencio sepulcral solamente roto por el paso de algún coche por la carretera que une Miraflores y Rascafría, proyecto de la República que unió estas dos localidades de la Sierra de Guadarrama en Madrid.

En este espacio natural  se respira también una  parte fundamental de nuestra historia. Manuel Azaña se despejaba de política, oratoria y problemas –muchos tenía- en una de estas praderas de La Morcuera. Mientras, en la Laguna Grande de Peñalara, frente a Don Manuel, otro guadarramista, Don José Ortega y Gasset se deleitaba en el silencio de la Laguna Grande. Cuentan que en una ocasión en que nuestro filósofo iluminaba sus ideas con la mirada fija en la Laguna, una joven le preguntó – Señor, ¿Cuál es la Laguna Grande?. La tiene usted delante dijo Ortega. ¿Y esto es grande?, – replicó la joven que imaginaba encontrar un gran lago. Don José miró a su alrededor y contestó solemnemente, – Aquí todo es grande señorita-.

 Fuente Cossío, naturaleza e historia

F. Cossío.

Un nuevo trago de agua fresca en la Fuente Cossío y siguen viniendo a la mente ilustres personajes, escritores y poetas que admiraron esta Sierra, como el Marqués de Santillana, Juan Ruiz el Arcipreste de HitaGóngora, Moratín, Jovellanos, Gautier, Mesa, Machado, Panero, Rosales, Aleixandre, y la Institución Libre de Enseñanza con Giner de los Ríos. Precisamente, tras la muerte de Giner, fue Don Manuel Bartolomé Cossío –que da nombre a la fuente-, quien llevó a cabo una importante labor en la Institución en la que fue alumno y profesor. Riojano de Haro, guadarramista de pro, historiador del arte y pedagogo krausista, su obra aún sigue siendo referencia en la pedagogía, sin olvidar por supuesto la famosa Historia General del Arte Summa Artis, que creó junto a José Pijoán, y que publicó en 1931 Espasa Calpe. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, PODRÁS DISFRUTAR DE MUCHOS MÁS CON AMPLIOS CONTENIDOS EN NUESTRO LIBRO “101 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DE LA SIERRA DE GUADARRAMA QUE NO TE PUEDES PERDER”).

CAMPOS DE CASTILLA. LAS ENCINAS (fragmento). ANTONIO MACHADO

¡Encinares castellanos

en laderas y altozanos,

serrijones y colinas

llenos de oscura maleza,

encinas, pardas encinas;

humildad  y fortaleza!

Mientras llenándoos va

el hacha de calvijares,

¿nadie cantaros sabrá,

encinares?

El roble es la guerra, el roble

dice el valor y el coraje,

rabia inmoble

en su torcido ramaje;

y es más rudo

que la encina, más nervudo,

más altivo y más señor.

El alto roble parece

que recalca y ennudece

su robustez como atleta

que, erguido, afinca en el suelo.

El pino es el mar y el cielo

y la montaña: el planeta.

La palmera es el desierto,

el sol y la lejanía:

la sed; una fuente fría

soñada en el campo yerto.

Las hayas son la leyenda.

Alguien, en las viejas hayas,

leía una historia horrenda

de crímenes y batallas.

¿Quién ha visto sin temblar

un hayedo en un pinar?….

…¿Qué tienes tú, negra encina

campesina,

con tus ramas sin color

en el campo sin verdor;

con tu tronco ceniciento

sin esbeltez ni altiveza,

con tu vigor sin tormento, y tu humildad que es firmeza?

En tu copa ancha y redonda

nada brilla,

ni tu verdioscura fronda

ni tu flor verdiamarilla.

Nada es lindo ni arrogante

en tu porte, ni guerrero,

nada fiero

que aderece su talante.

Brotas derecha o torcida

con esa humildad que cede

sólo a la ley de la vida,

que es vivir como se puede.

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