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Solanum dulcamara, dulcamara, uvas del diablo

solanum dulcamara frutos1 Solanum dulcamara,  dulcamara, uvas del diablo

Solanum dulcamara. Frutos.

Solanum dulcamara,  dulcamara, uvas del diablo como es conocida de forma común, presenta unas inconfundibles flores y unos frutos de un intenso color rojo que hacen que esta trepadora perenne no pase desapercibida, aunque lo intenta, ya que Solanum dulcamara suele enmarañarse y confundirse entre otras plantas cercanas a las riberas de los ríos y cursos de agua donde habita.

Solanum dulcamara pertenece a la familia de las solanáceas, un grupo de plantas entre las que se encuentran algunas de las más tóxicas que podemos encontrar en el campo.

El nombre dulcamara proviene de la conjunción de los calificativos dulce y amargo, y es que su sabor es en principio amargo y finalmente dulce; en latín la denominaban “amaradulcis”. El motivo de esta transformación está en el efecto que produce la saliva al separar los azúcares contenidos en los glucoalcaloides de la planta. No obstante, se recomienda no hacer la prueba, ya que Solanum dulcamara es una planta muy tóxica con efectos similares a la belladona. De hecho, los otros nombres hacen alusión a su condición de planta venenosa; matagallinas o uvas del diablo son lo suficientemente descriptivos.

En medicina se le atribuyen múltiples propiedades, lo cual no excluye su toxicidad. Bajo control médico  y en los preparados farmacéuticos supervisados profesionalmente, la dulcamara es narcótica, calma los ataques y espasmos de tos y asma, es diurética, sirve para tratar la gota y el reuma, y con los tallos se elaboran medicamentos para tratar los eczemas crónicos.

Los frutos aplicados sobre las picaduras de avispa calman la hinchazón y el dolor, probablemente por sus efectos narcóticos y sedantes.

Se han demostrado las propiedades antitumorales o anticancerígenas de la solamarina, uno de los glucoalcaloides de Solanum dulcamara.

Podemos encontrar esta planta trepadora por toda Europa, en lugares húmedos siempre cercanos a los cursos de agua. Florece entre los meses de junio y octubre, y los frutos en forma de racimos pueden observarse en otoño. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

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Solanum dulcamara. Flores.

 

Daphne gnidium, torvisco

 

 Daphne gnidium, torvisco

Torvisco (Daphne gnidium).

Daphne gnidium, torvisco, matapollo, matagallinas.

El torvisco, Daphne gnidium es un arbusto de entre 70 cm y 1,5 metros de altura que puede encontrarse en diferentes tipos de suelo y rodeado de diversa vegetación, preferentemente encinares, pinares, robledales y fresnedas. Es muy frecuente en la zona madrileña de la Sierra de Guadarrama, especialmente en la zona de piedemonte.

Florece entre julio y noviembre por lo que sus flores, cuyo aroma recuerda al jazmín,  son visitadas por multitud de insectos en un período donde pocas plantas mantienen la flor.  Se distribuye por toda la Península Ibérica, con excepción de amplias zonas del País Vasco y Asturias, hasta los 1300 metros de altura.

El torvisco es venenoso. Antiguamente en algunas zonas de Castilla y León se empleaba para envenenar las aguas de los ríos y capturar los peces. Esta actividad en desuso afortunadamente y prohibida actualmente, era conocida como “entorviscar las aguas”.

Como planta medicinal no es aconsejable utilizar el torvisco Daphne gnidium, ya que por vía interna produce vómitos, nauseas, dolor abdominal y hemorragias. Por vía externa es irritante, al extremo de causar vejigas similares a los de una quemadura. Por tanto, cualquier utilidad medicinal, es un potentísimo purgante, debe quedar circunscrita al ámbito farmacológico y bajo control médico.

Entre los muchos nombres comunes que esta planta recibe están los de matapollos y matagallinas. Se trata de una derivación errónea del catalán “matapoll” que se traduce como matapiojo. De hecho no se empleaba para matar gallinas, sino para matar piojos y pulgas, más concretamente el “piojillo” de las aves presente en los gallineros. Unas ramas de torvisco entre la paja de establos y gallineros actuaban como un insecticida eficaz.

Los frutos anaranjados de Daphne gnidium contienen las semillas que son propagadas por las aves, especialmente por las currucas. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO  para GUADARRAMISTAS

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