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Lupinus angustifolius, altramuz silvestre

Lupinus angustifolius altramuz silvestre Lupinus angustifolius, altramuz silvestre

Lupinus angustifolius, altramuz silvestre

Lupinus angustifolius, altramuz silvestre, altramuz azul o lupino es una leguminosa silvestre que se cultiva para la obtención de los altramuces, que son sus semillas.

Las semillas de Lupinus angustifolius se han consumido desde tiempos inmemoriales. Los altramuces son muy ricos en grasas, mucho más que otras semillas de leguminosas, pero sus grasas son saludables.

Para conseguir eliminar su sabor amargo, es precisa una previa preparación de esta semilla. Hay que dejarla en agua fría durante al menos 12 horas, volver a cubrirla con agua y cocerla. Una vez cocida se vuelve a cubrir con agua fría y sal. Durante al menos una semana, de forma diaria, hay que proceder a cambiarle el agua con sal, solamente así tendrá un buen sabor.

Una vez preparados, los altramuces encurtidos se consumen como aperitivo. En crudo, sin encurtir, se utilizan para hacer harinas, sopas e incluso molidos como sustituto del café.

La planta silvestre podemos encontrarla durante la primavera, en suelos preferentemente ácidos, en terrenos de monte bajo, matorral y encinares con buena insolación y temperaturas cálidas. Lupinus angustifilius alcanza una altura de casi 1 metro y una hermosa floración de color azul muy llamativa. Los frutos o semillas, los altramuces, se desarrollan en el interior de una vaina, como los de otras leguminosas.

Como planta medicinal Lupinus angustifolius posee propiedades hipoglucemiantes, es decir, sirve para rebajar el nivel de glucosa en sangre, como hace la insulina en los tratamientos de la diabetes. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Lupinus angustifolius Lupinus angustifolius, altramuz silvestre

Lupinus angustifolius

Chelidonium majus, celidonia

Chelidonium majus Chelidonium majus, celidonia

Chelidonium majus

Chelidonium majus, celidonia mayor es una planta tóxica muy peligrosa que se usa de forma externa para reducir las verrugas, pero de la que no debe hacerse ningún uso interno.

Chelidonium majus, celidonia, celidonia mayor o hierba verruguera, como se la conoce comúnmente, pertenece a la familia de las papaveráceas –Papaveraceae- como las amapolas. Crece siempre en zonas húmedas, sombreadas y en las riberas de ríos y arroyos, en ambientes permanentemente frescos y con suelos nitrogenados. Florece desde febrero hasta septiembre, dependiendo de las condiciones climáticas y del terreno. Se distribuye por casi toda la Península Ibérica hasta los 1.600 metros de altitud, con excepción de las zonas más áridas y secas de la mitad meridional.

La celidonia contiene alcaloides tóxicos como la celidonina, una sustancia que produce unos efectos similares a los de la morfina, aunque menos potentes que esta última. Otra sustancia es la celetrinina, también alcaloide, con efectos paralizantes sobre el sistema nervioso central. Estas sustancias y otras presentes en la Chelidonium majus tienen un importante aprovechamiento farmacológico. En la celidonia  se hallan derivados de la tiofosfamida, una sustancia antivírica que inhibe el desarrollo de virus como los de la gripe, herpes y encefalopatías, que también se ha utilizado en el tratamiento del virus del SIDA junto a otros fármacos. La mencionada celetrinina y la sanguninarina, otro alcaloide abundante en la raíz de la planta, son antiinflamatorios y antifúngicos.

Sin embargo, el uso más extendido y también el más inocuo, ya que se lleva a cabo de forma externa, es el de combatir las verrugas. De hecho, Chelidonium majus recibe el nombre de hierba verruguera o flor de verrugas. Para terminar con las verrugas se aplica directamente sobre ellas el látex de la planta, una sustancia anaranjada que brota al cortar los tallos, de desagradable aroma y que rápidamente se vuelve de color pardo en contacto con el aire. Se ha demostrado que inhibe la reproducción celular, con lo que su aplicación periódica sobre las verrugas hace que remitan y acaben desapareciendo. Esa facultad para detener la reproducción celular plantea la posibilidad de emplearla como antitumoral.

En resumen, las propiedades medicinales de Chelidonium majus son muchas, pero hay que tener en cuenta que no puede hacerse un uso ligero de ella. Sus potentes propiedades son tóxicas si no se administra convertida en fármaco y bajo supervisión médica. Existen casos de muerte por hemorragias intestinales y colapso circulatorio, especialmente en niños, tras el consumo por vía interna de celidonia mayor, Chelidonium majus. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Chelidonium majus celidonia Chelidonium majus, celidonia

Chelidonium majus, celidonia

Erodium paularense, geranio del Paular

Geranio del Paular copia Erodium paularense, geranio del Paular

Geranio del Paular

Erodium paularense, geranio del Paular. Es un endemismo del Sistema Central que se encuentra catalogado en peligro de extinción por el Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España.

Solamente puede encontrase en dos zonas muy determinadas; una de ellas, en el Valle del Lozoya en Madrid, y la otra, en la zona más oriental del Sistema central, en concreto, entre las Sierras de Alto Rey y Bulejo, en Guadalajara.

El geranio del Paular, recibe su nombre común y también el científico paularense, precisamente por la ubicación de sus ejemplares en el ámbito de El Paular, en referencia al Monasterio de Santa María de El Paular, en pleno Valle del Lozoya, integrado en la Sierra de Guadarrama.

Erodium paularense aparece en roquedos dolomíticos o calizos. Estos terrenos no son nada habituales en la Sierra de Guadarrama, donde predominan los suelos graníticos o silíceos. Por ello, el geranio del Paular es una planta muy rara y exclusiva, ya que crece únicamente en unos puntos muy concretos y reducidos de esos afloramientos calizos, que a su vez son muy específicos en la Sierra de Guadarrama. También tienen esa naturaleza caliza los suelos en los que se asienta en el otro enclave de la provincia de Guadalajara.

El geranio del Paular es una planta de porte rastrero con hojas parecidas a las del perejil, habituales en muchos geranios silvestres. Los tallos miden entre 10 y 20 cm. Las flores alcanzan los 3 cm y son de un color entre rosado y blanquecido, –algunos de los ejemplares que he podido ver tenían flores con un color rosa muy marcado y en otros eran casi blancas-. Florece entre los meses de abril y junio, dependiendo de las condiciones de temperatura y humedad de cada año.

En los roquedos calizos en los que se desarrolla Erodium paularense podemos encontrar algunas especies acompañantes como la espuelilla, Chaenorrhinum origanifolium subsp. crassifolium, o la globularia mayor, Globularia vulgaris, además de otras plantas propias de roquedos y suelos calizos.

Además de la destrucción de su hábitat, los mayores peligros para Erodium paularense, geranio del Paular, son la recolección de ejemplares por coleccionistas y el consumo por parte del ganado.

Las poblaciones de la provincia de Guadalajara se encuentran amenazadas por la explotación de canteras de andesitas y por la construcción de carreteras locales. También tiene un papel muy negativo en la baja reproducción de esta planta el elevado consumo de semillas que llevan a cabo hormigas de la especie Messor capitatus.

Sin duda, se trata de una planta excepcional. Por su belleza y por su rareza hay que preservar esta planta llamada Erodium paularense o geranio del Paular. Todo un emblema de la Sierra de Guadarrama que esperamos sea capaz de resistir en su reducido espacio calizo. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Erodium paularense geranio del Paular copia Erodium paularense, geranio del Paular

Erodium paularense, geranio del Paular

Erodium paularense copia Erodium paularense, geranio del Paular

Erodium paularense

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