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Solanum nigrum, tomatillos del diablo

Solanum nigrum Solanum nigrum, tomatillos del diablo

Solanum nigrum

Solanum nigrum, tomatillos del diablo, tomatillo negro o simplemente tomatillos, son algunos de los nombres comunes que recibe esta planta perteneciente a la familia de las solanáceas.

Se trata de una planta anual, de base a veces leñosa, con tallos de entre 30 y 70 cm de altura y hojas de unos 4 cm. Son característicos sus frutos, parecidos a los tomates, de hecho el tomate que consumimos es también una solanácea.

Se distribuye por toda la península Ibérica, salvo en la zona noroeste donde no falta pero es escasa. En la Sierra de Guadarrama encontramos Solanum nigrum en ambientes ruderales propios de la rampa serrana, asociada a otras plantas de las consideradas como “malas hierbas”. Crece en bordes de caminos, escombreras, campos de cultivo y terrenos yermos, hasta una altitud de 1.200 metros.

El tomatillo del diablo es es una planta muy tóxica, como otras muchas de la familia de las solanáceas. Su nombre común  hace referencia al aspecto parecido a pequeños tomates que tienen sus frutos, y al carácter tóxico de los mismos, aunque la toxicidad se encuentra en todas las partes de la planta.

El envenenamiento con Solanum nigrum es más frecuente en niños, a los que llama la atención el aspecto de sus frutos o bayas, primero verdes y después negras, cuando maduran. La intoxicación provoca vómitos, dilatación de las pupilas, diarreas, vértigos y dependiendo de la cantidad ingerida, paro cardiaco y muerte.

Como contrapartida, los componentes de esta planta de propiedades narcóticas, se han usado incorporados a fármacos para aliviar las neuralgias y los dolores de estómago, además de para calmar la desazón que produce el picor en casos de eczema. No obstante, hay que reiterar la peligrosidad de la planta, por lo que hay que abstenerse de usarla como remedio casero medicinal.

Las toxinas de Solanum nigrum, presentes en toda la planta, también penetran a través de la piel por contacto, por lo que es mejor manipular la planta con guantes si se quiere arrancar de los jardines o huertos. ÁNGEL S.CRESPO para GUADARRAMISTAS

Solanum nigrum frutos Solanum nigrum, tomatillos del diablo

Solanum nigrum, frutos

Silene colorata

Silene colorata Silene colorata

Silene colorata

Silene colorata o colleja colorada es una herbácea que adorna los campos desde el comienzo de primavera hasta bien entrado el verano, en el mes de julio.

Al igual que otras especies del género Silene, Silene colorata recibe el nombre de colleja y, como sus parientes, es comestible,  se puede consumir cruda en ensaladas o cocinada. No obstante, no es la colleja más recolectada, ése honor le corresponde a Silene vulgaris, más conocida como “collejas”.

Silene colorata obtiene su denominación de la mitología griega. El primer nombre de los dos que componen la nomenclatura taxonómica está relacionado con el personaje de Sileno, preceptor de Dionisos y representado siempre con el abdomen hinchado. Estas plantas poseen un cáliz abombado o abultado, en algunas especies de forma más marcada, que puede compararse con la representación del personaje mitológico. El término colorata proviene del latín y significa colorido o pintado, quizá por la similitud entre el término latino colorata y el adjetivo castellano colorada, vulgarmente se llama a esta planta colleja colorada.

Es una planta de amplia distribución en la península Ibérica, aunque falta o es más escasa en la mitad norte. Crece en campos de cultivo, bordes de caminos, encinares y pastizales. Alcanza los 60 cm de altura y el color rosado de sus flores varía en diferentes intensidades que van desde el rosa muy pálido a un color cercano al rojo.

Las propiedades medicinales de Silene colorata son las mismas que se atribuyen a las especies de este género. Se considera que tiene propiedades antioxidantes, digestivas y diuréticas. También posee ácidos grasos omega 3 cardiosaludables. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Silene colorata colleja colorada Silene colorata

Silene colorata, colleja colorada

 

Achillea millefolium, milenrama

Achillea millefolium detalle de las flores 682x1024 Achillea millefolium, milenrama

Achillea millefolium, detalle de las flores

Achillea millefolium, milenrama. Esta planta recibe su nombre del héroe griego Aquiles, de quien se dice que curaba las heridas de sus soldados con esta planta de la familia de las compuestas.

Las propiedades de las flores de  aquilea, hierba del carpintero o milenrama, como se conoce a Achillea millefolium, son similares a las de la manzanilla. Poseen un efecto calmante y antiinflamatorio que produce un bienestar general. Está recomendada para los problemas leves estomacales, malas digestiones, sensación de náusea y dolores producidos por la menstruación. Sirve para limpiar heridas y lavar zonas propensas a ser infectadas. Se considera que tiene propiedades hipotensoras e incluso ligeramente antibióticas respecto a Staphylococcus aureus, una bacteria resistente a la penicilina, causante de diversas enfermedades como la conjuntivitis, o algunas tan serias como la meningitis. Por contra, algunas personas son alérgicas y pueden presentar erupciones cutáneas tras el consumo de esta planta.

Achillea millefolium se distribuye por toda Europa, incluyendo la Península Ibérica. Es más escasa cuanto más al sur, ya que prefiere suelos algo húmedos y frescos como los que se dan en los prados de siega y pastizales. Alcanza casi un metro de altura y florece entre los meses de junio y agosto.

Las flores de la milenrama, Achillea millefolium, son ligeramente fragantes y atraen a multitud de insectos que encuentran en ellas un exquisito alimento. Las numerosas florecillas blancas se reúnen en corimbos, formando conjuntos muy vistosos en la época de floración.

Esta planta también recibe el nombre común de milhojas, cientoenrama, milefolio y hierba o “yerba” del carpintero o de los carpinteros, por sus propiedades para curar y limpiar heridas. Se dice que la referencia a los carpinteros se debe a una leyenda francesa según la cual, San José se hizo una herida y su hijo Jesús le trajo esta planta para curarlo.  Es la misma propiedad curativa de heridas que le da el nombre científico de Achillea, Achillea millefolium, en honor a Aquiles, el héroe de la Guerra de Troya, capaz de sanar rápidamente de las heridas que él y sus soldados sufrían en combate. ÁNGEL S. CRESPO  para GUADARRAMISTAS

Achillea millefolium milenrama 1024x681 Achillea millefolium, milenrama

Achillea millefolium, milenrama

Prunus spinosa, endrino

Aspecto otoñal de una rama de Prunus spinosa con frutos 1024x682 Prunus spinosa, endrino

Aspecto otoñal de una rama de Prunus spinosa con frutos

Prunus spinosa, endrino. Con el nombre científico de Prunus spinosa se conoce al endrino, ciruelo borde, arán, arañón o espinillo negro, del que se elabora el pacharán a partir de sus frutos.

Prunus spinosa es un arbusto de hasta 2 metros de altura, perteneciente a la familia de las rosáceas. Florece el endrino muy pronto, desde febrero o marzo, según la zona geográfica, y prolonga su floración hasta el mes de mayo. Los frutos del endrino, las endrinas, maduran en otoño y permanecen mucho tiempo sobre el arbusto.

El área de distribución de Prunus spinosa abarca la mayor parte de Europa, también el norte de África y el oeste de Asia. En España esta distribuido principalmente por el centro y mitad norte peninsular, y es más escaso cuanto más al sur. También está presente en Baleares, aunque no en la isla de Ibiza.

El endrino acepta cualquier tipo de suelo siempre en zonas montañosas o de rampa. Es muy común verlo junto a las vallas de separación de fincas, haciendo de perfecta barrera contra los intrusos, ya que su ramaje es intrincado y cubierto de poderosas espinas.

Endrinos en plena floración utilizados como defensa en vallado de piedra 1024x614 Prunus spinosa, endrino

Endrinos en plena floración utilizados como defensa en vallado de piedra

El género Prunus, al que pertenece el endrino, Prunus spinosa, es el mismo de los almendros, albaricoqueros, melocotoneros, ciruelos y cerezos, todos ellos caracterizados por sus frutos comestibles. En el caso de las endrinas, su uso más popular es la preparación del licor navarro llamado pacharán, también elaborado en Aragón. Para producir el pacharán se utilizan unos 300 gramos de endrinas que se dejan macerar en aguardiente de anís. El pacharán se elabora en Navarra desde la Edad Media y el nombre castellanizado lo toma del euskera, patxaran -paitar, aguardiente y aran, endrino-. En Aragón también es común la producción artesanal de este licor, especialmente en la zona pirenaica.

En cuanto a sus propiedades medicinales, las flores de Prunus spinosa, en infusión, tienen efectos laxantes, aunque muy suaves, por lo que se afirma que son apropiadas para los niños. Los frutos –las endrinas- alivian las diarreas y son calmantes de los dolores estomacales, aunque conviene tomarlas en forma de jarabe o compota cuando ya están bastante maduras. Son ricas en vitamina C, hierro, potasio y calcio. En cuanto a las hojas, se les atribuyen propiedades beneficiosas en el tratamiento de la diabetes. ÁNGEL S. CRESPO  para GUADARRAMISTAS

Prunus spinosa detalle de sus flores 681x1024 Prunus spinosa, endrino

Prunus spinosa, detalle de sus flores

Cnicus benedictus

Cnicus benedictus cardo santo o cardo bendito 681x1024 Cnicus benedictus

Cnicus benedictus, cardo santo o cardo bendito

Cnicus benedictus, denominado cardo santo o cardo bendito, recibe estos nombres por las virtudes sanadoras de la peste que se le atribuyeron en Europa durante la Edad Media.

Es cierto que el cardo santo o cardo bendito, Cnicus benedictus, posee una sustancia llamada cnicina que ejerce cierto efecto antibiótico contra un grupo de bacterias causantes de brucelosis, diarreas, meningitis, cistitis e infecciones intestinales. Sin embargo, no existe ninguna base científica para afirmar que el cardo santo tuviera componentes capaces de curar la peste, esa temida enfermedad que diezmó  la población europea. De hecho, no parece que ningún remedio fuera eficaz contra la enfermedad en aquella época.

El cardo santo es una herbácea postrada y espinosa, lo que comúnmente denominamos cardo, de entre 15 y 30 cm de altura, que florece entre los meses de marzo y junio. Se distribuye por toda la Península Ibérica en terrenos incultos, arenosos y algo secos.

Es frecuente confundir el cardo santo con el cardo mariano, pero son distintas especies a pesar de las referencias “divinas” de sus nombres. El cardo mariano es Sylibum marianum, mientras que el cardo santo o bendito es Cnicus benedictus, aunque la terminología común a veces aplica los calificativos santo, bendito y mariano para ambas plantas.

Cnicus benedictus posee propiedades medicinales interesantes. Es bueno como aperitivo, emenagogo, actúa contra la flatulencia, el estreñimiento y es una ayuda en los tratamientos contra la úlcera gastroduodenal. También se predican propiedades anticancerígenas, antidiabéticas y antiinflamatorias de la cnicina, el principio amargo contenido en esta planta. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Cnicus benedictus 1024x681 Cnicus benedictus

Cnicus benedictus

Convolvulus arvensis, correhuela

Convolvulus arvensis Convolvulus arvensis, correhuela

Convolvulus arvensis

Una de las malas hierbas más resistentes y pertinaces es Convolvulus arvensis, correhuela, resistente a herbicidas y capaz de regenerarse desde su estructura subterránea.

Convolvulus arvensis, conocida entre otros muchos nombres como correhuela, corregüela, campanilla o marañuela, pertenece a la familia de las convolvuláceasConvolvulaceae-. Está distribuida por todas las regiones de clima templado del mundo donde se den las condiciones de buena luminosidad que necesita para crecer.

El nombre Convolvulus arvensis deriva del latín “convolvo” que significa girar sobre sí mismo. El apelativo “arvensis” se refiere a arvense, o lo que es lo mismo, relativo a campos de cultivo. Como consecuencia de su nombre podemos extraer las características de su comportamiento. Se trata de una mala hierba que crece, entre otros lugares,  en campos de cultivo, y que al desarrollarse se enrolla sobre sí misma. Este mecanismo permite a la correhuela enredarse y trepar sobre otras plantas sin necesidad de usar zarcillos como hacen las plantas trepadoras.

La raíces y estolones de la correhuela pueden alcanzar los 2 metros de profundidad, por lo que resulta prácticamente imposible arrancarla de cuajo sin romperla. De los fragmentos rotos surgen nuevas plantas, así que tratar de arrancarla es ayudarla a desarrollarse con más vigor y con nuevas plántulas. Por si fuera poco, es resistente a la mayoría de los herbicidas que no son del todo eficaces con ella.

Como planta medicinal se conocen de Convolvulus arvensis propiedades laxantes y purgantes, además de ciertas facultades hipotensoras.

En la Península Ibérica la correhuela se distribuye ampliamente en campos de cultivo, huertos, bordes de camino y  jardines con buena insolación. Las flores en forma de campanilla aparecen incesantemente desde mayo hasta entrado el otoño. Los tallos rastreros de Convolvulus arvensis se enredan por todas las plantas que encuentran a su alrededor trepando por ellas, por lo que llegan a ocultarlas de la luz, además de privarles de sus nutrientes. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Convolvulus arvensis correhuela Convolvulus arvensis, correhuela

Convolvulus arvensis, correhuela

Chelidonium majus, celidonia

Chelidonium majus Chelidonium majus, celidonia

Chelidonium majus

Chelidonium majus, celidonia mayor es una planta tóxica muy peligrosa que se usa de forma externa para reducir las verrugas, pero de la que no debe hacerse ningún uso interno.

Chelidonium majus, celidonia, celidonia mayor o hierba verruguera, como se la conoce comúnmente, pertenece a la familia de las papaveráceas –Papaveraceae- como las amapolas. Crece siempre en zonas húmedas, sombreadas y en las riberas de ríos y arroyos, en ambientes permanentemente frescos y con suelos nitrogenados. Florece desde febrero hasta septiembre, dependiendo de las condiciones climáticas y del terreno. Se distribuye por casi toda la Península Ibérica hasta los 1.600 metros de altitud, con excepción de las zonas más áridas y secas de la mitad meridional.

La celidonia contiene alcaloides tóxicos como la celidonina, una sustancia que produce unos efectos similares a los de la morfina, aunque menos potentes que esta última. Otra sustancia es la celetrinina, también alcaloide, con efectos paralizantes sobre el sistema nervioso central. Estas sustancias y otras presentes en la Chelidonium majus tienen un importante aprovechamiento farmacológico. En la celidonia  se hallan derivados de la tiofosfamida, una sustancia antivírica que inhibe el desarrollo de virus como los de la gripe, herpes y encefalopatías, que también se ha utilizado en el tratamiento del virus del SIDA junto a otros fármacos. La mencionada celetrinina y la sanguninarina, otro alcaloide abundante en la raíz de la planta, son antiinflamatorios y antifúngicos.

Sin embargo, el uso más extendido y también el más inocuo, ya que se lleva a cabo de forma externa, es el de combatir las verrugas. De hecho, Chelidonium majus recibe el nombre de hierba verruguera o flor de verrugas. Para terminar con las verrugas se aplica directamente sobre ellas el látex de la planta, una sustancia anaranjada que brota al cortar los tallos, de desagradable aroma y que rápidamente se vuelve de color pardo en contacto con el aire. Se ha demostrado que inhibe la reproducción celular, con lo que su aplicación periódica sobre las verrugas hace que remitan y acaben desapareciendo. Esa facultad para detener la reproducción celular plantea la posibilidad de emplearla como antitumoral.

En resumen, las propiedades medicinales de Chelidonium majus son muchas, pero hay que tener en cuenta que no puede hacerse un uso ligero de ella. Sus potentes propiedades son tóxicas si no se administra convertida en fármaco y bajo supervisión médica. Existen casos de muerte por hemorragias intestinales y colapso circulatorio, especialmente en niños, tras el consumo por vía interna de celidonia mayor, Chelidonium majus. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Chelidonium majus celidonia Chelidonium majus, celidonia

Chelidonium majus, celidonia

Crataegus monogyna, majuelo, espino albar

Crataegus monogyna flores Crataegus monogyna, majuelo, espino albar

Crataegus monogyna, majuelo, espino albar

Crataegus monogyna, majuelo, espino albar. El majuelo Crataegus monogyna es un arbusto que por su porte podemos calificar como pequeño árbol, ya que llega a alcanzar los 10 metros de altura, aunque el tamaño medio está en torno a los 5 metros.

Pertenece a la familia de las rosáceas, como la mayoría de los frutales que habitualmente se han consumido en nuestro país –perales, manzanos, cerezos, melocotoneros, albaricoqueros o ciruelos-. Esa afinidad ha permitido que el majuelo se haya utilizado como patrón para injertos de muchas de estas especies frutales.

Las flores, que aparecen entre los meses de abril y junio, poseen un fuerte y característico aroma que atrae a innumerables especies de insectos, incluidas las abejas Apis mellifera.

Como planta medicinal, del majuelo se han descrito propiedades hipotensoras y ligeramente diuréticas. En algunas poblaciones de Extremadura se hace una infusión con flores y hojas que denominan tila de espino, y que sirve para “calmar los nervios”. Y es que también se le reconocen propiedades sedantes, calmantes de la tos e inductoras al sueño.

En el ámbito de los usos y la etnobotánica, con el nombre de espino y espinar existen innumerables advocaciones marianas a lo largo de la geografía peninsular –Nuestra Señora del Espino o Nuestra Señora del Espinar-.

Los frutos se han consumido más por hambre y por aprovechar un recurso ofrecido de forma gratuita por la naturaleza que por su sabor. Al respecto de sus cualidades organolépticas las opiniones son encontradas, hay quienes dicen que los frutos o “majoletas” son deliciosos y saben a manzana,  y quienes consideran que son ásperas y saben mal. En cuestión de gustos no hay discusión, pero sí es cierto que poseen vitamina C.

En tiempos en los que no había muchos juguetes ni distracciones infantiles, los niños comían el fruto para extraer el hueso y poder lanzarlo con canutos, a modo de cerbatana.

Los espinares son el hábitat de una de las setas más buscadas por los aficionados a la micología, la Tricholoma georgii o Calocybe gambosa, más conocida como perrochico, seta de San Jorge  o mansarón, como se la denomina también en algunos lugares de Castilla y León.

Muchas aves y mamíferos se alimentan de los frutos del majuelo  y algunas como el picogordo, Coccothraustes coccothraustes, son especialistas en ellos. El alcaudón dorsirrojo, Lanius collurio, emplea las espinas del majuelo para ensartar a sus presas y tenerlas localizadas y disponibles como alimento.

Una de las plagas más destructivas de Crataegus monogyna es el lepidóptero Aglaope infausta, que puede llegar a defoliar y debilitar a este querido y popular arbolillo. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Crataegus monogyna porte Crataegus monogyna, majuelo, espino albar

Crataegus monogyna, porte

Crataegus monogyna hojas Crataegus monogyna, majuelo, espino albar

Crataegus monogyna, hojas

Erodium paularense, geranio del Paular

Geranio del Paular copia Erodium paularense, geranio del Paular

Geranio del Paular

Erodium paularense, geranio del Paular. Es un endemismo del Sistema Central que se encuentra catalogado en peligro de extinción por el Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España.

Solamente puede encontrase en dos zonas muy determinadas; una de ellas, en el Valle del Lozoya en Madrid, y la otra, en la zona más oriental del Sistema central, en concreto, entre las Sierras de Alto Rey y Bulejo, en Guadalajara.

El geranio del Paular, recibe su nombre común y también el científico paularense, precisamente por la ubicación de sus ejemplares en el ámbito de El Paular, en referencia al Monasterio de Santa María de El Paular, en pleno Valle del Lozoya, integrado en la Sierra de Guadarrama.

Erodium paularense aparece en roquedos dolomíticos o calizos. Estos terrenos no son nada habituales en la Sierra de Guadarrama, donde predominan los suelos graníticos o silíceos. Por ello, el geranio del Paular es una planta muy rara y exclusiva, ya que crece únicamente en unos puntos muy concretos y reducidos de esos afloramientos calizos, que a su vez son muy específicos en la Sierra de Guadarrama. También tienen esa naturaleza caliza los suelos en los que se asienta en el otro enclave de la provincia de Guadalajara.

El geranio del Paular es una planta de porte rastrero con hojas parecidas a las del perejil, habituales en muchos geranios silvestres. Los tallos miden entre 10 y 20 cm. Las flores alcanzan los 3 cm y son de un color entre rosado y blanquecido, –algunos de los ejemplares que he podido ver tenían flores con un color rosa muy marcado y en otros eran casi blancas-. Florece entre los meses de abril y junio, dependiendo de las condiciones de temperatura y humedad de cada año.

En los roquedos calizos en los que se desarrolla Erodium paularense podemos encontrar algunas especies acompañantes como la espuelilla, Chaenorrhinum origanifolium subsp. crassifolium, o la globularia mayor, Globularia vulgaris, además de otras plantas propias de roquedos y suelos calizos.

Además de la destrucción de su hábitat, los mayores peligros para Erodium paularense, geranio del Paular, son la recolección de ejemplares por coleccionistas y el consumo por parte del ganado.

Las poblaciones de la provincia de Guadalajara se encuentran amenazadas por la explotación de canteras de andesitas y por la construcción de carreteras locales. También tiene un papel muy negativo en la baja reproducción de esta planta el elevado consumo de semillas que llevan a cabo hormigas de la especie Messor capitatus.

Sin duda, se trata de una planta excepcional. Por su belleza y por su rareza hay que preservar esta planta llamada Erodium paularense o geranio del Paular. Todo un emblema de la Sierra de Guadarrama que esperamos sea capaz de resistir en su reducido espacio calizo. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Erodium paularense geranio del Paular copia Erodium paularense, geranio del Paular

Erodium paularense, geranio del Paular

Erodium paularense copia Erodium paularense, geranio del Paular

Erodium paularense

Foeniculum vulgare, hinojo

Foeniculum vulgare hinojo Foeniculum vulgare, hinojo

Foeniculum vulgare, hinojo

Foeniculum vulgare, hinojo. Planta umbelífera con propiedades medicinales y de uso culinario, que ya cultivaron los antiguos egipcios.

El hábitat del hinojo se extiende por toda la cuenca mediterránea y llega hasta la India. Tiene preferencias por el terreno calizo y las proximidades de arroyos o cursos fluviales, aunque también es muy habitual en bordes de caminos y cunetas. Su nombre científico, Foeniculum vulgare, está relacionado con el heno. Foeniculum viene a significar “similar al heno”, dada la similitud de las hojas del hinojo con esta gramínea.

Para consumir el hinojo como verdura se usan los brotes tiernos con hojas, y para  condimentar o aromatizar, principalmente los tallos. En muchos lugares es muy común aliñar las aceitunas con hinojo, para lo cual se emplean trozos de los tallos que se mezclan con los demás ingredientes, por lo general ajos, tomillo salsero, laurel y sal, aunque cada zona tiene su forma peculiar de preparación del fruto del olivo.

El hinojo es indispensable en algunos platos tradicionales como la “olla gitana” de Almería, un variedad de cocido con garbanzos, carne, tocino, espinazo, patatas y unos granos de arroz, donde no puede faltar esta planta. Y no solamente en Almería, en muchos puntos de la geografía española se emplea en repostería, en guisos y estofados, en la elaboración de licores, o incluso mezclado con la carne picada para elaborar embutidos.

Como planta medicinal es recomendado desde la antigüedad para combatir la aerofagia, así como para mitigar el mal aliento y la sed.

Foeniculum vulgare tiene propiedades aperitivas y diuréticas. Estimula la secreción láctea en las mujeres lactantes y se aplica en los ojos para curar conjuntivitis, blefaritis –orzuelos- e irritaciones oculares. Sin embargo, es preciso ser cuidadosos con el uso del hinojo en su presentación como aceite esencial, ya que en alta concentración puede resultar tóxico si las dosis son elevadas. En concreto, puede producir alucinaciones, espasmos y aumento de la temperatura corporal.

Ya solamente queda hacer alusión a los nombres geográficos o fitopónimos relacionados con esta planta. Muchas poblaciones tienen por nombre Hinojosa, Hinojal o Hinojar, incluso el nombre de la capital de la portuguesa Isla de Madeira, Funchal, significa en el idioma luso, hinojo.

Con todos estos antecedentes podemos decir que el hinojo, Foeniculum vulgare, es, sin duda,  otra de las plantas ligadas a la cultura mediterránea. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

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