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Vipera aspis, víbora áspid

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Vipera aspis, víbora áspid

Vipera aspis, víbora áspid, es una de las tres especies de víbora que podemos encontrar en la península Ibérica. Las otras dos son Vipera latastei y Vipera seoanei.

Vipera aspis mide entre 60 y 70 cm, por lo que es algo más grande que sus congéneres. Se distribuye por el área pirenaica y prepirenaica. En Cataluña, además de en el Pirineo y su zona de influencia, se sitúa hasta el nivel del mar en el norte de la provincia de Barcelona y sur de Girona. También está distribuida por el norte de Soria, La Rioja, norte de Burgos y Palencia, sureste de Cantabria y  mitad sur del País Vasco.

El hábitat de Vipera aspis, víbora áspid, es variado. La podemos encontrar en el monte mediterráneo, pero lo normal es que busque zonas más frescas, como las praderas de montaña hasta altitudes superiores a los 2.000 metros. También puede verse en robledales y en otro tipo de bosques, entre piedras, rocas, canchales y muros divisorios de fincas. Es habitual de las grietas  rocosas, las oquedades y los muros de mampostería. La forma de los helechos y las sombras que estos proyectan en el suelo son similares a los dibujos que esta víbora presenta en su cuerpo, lo cual favorece su ocultación.

Es, probablemente, la víbora más “agresiva” de la península Ibérica. Se defiende con decisión. Cuando se ve amenazada puede erguirse, bufar y no duda en morder, aunque para que ello ocurra hay que molestarla seriamente. De las tres víboras presentes en la Península es la que posee el veneno más activo. Especialmente sensibles a él pueden ser los niños y las personas con problemas de salud.

En las zonas en las que coincide con la víbora hocicuda, Vipera latastei, (Burgos, norte de Soria, sur de La Rioja o Huesca), suele situarse en altitudes mayores. De tal modo que en zonas más bajas aparecería la víbora hocicuda, también ocupando terrenos pedregosos, y a mayor altitud, podríamos encontrarnos con Vipera aspis.

Es un reptil bastante longevo, ya que puede vivir hasta 20 años. Los machos pelean entre ellos para aparearse con las hembras, y después de la cópula, el macho permanece junto a la hembra para evitar que otros machos copulen con ella. Es ovovivípara, es decir, la hembra mantiene los huevos en el interior de su cuerpo, y allí dentro eclosionan las crías, que salen al exterior ya formadas, en un número que oscila entre 3 y 10 dependiendo de la fortaleza y salud de la madre.

Vipera aspis se alimenta de pequeños roedores, aves y algunos reptiles. Son depredadas por aves rapaces y algunos mamíferos como los jabalíes. También compiten con Vipera latastei, ocasionándose muertes entre ambas especies. Hibernan a partir del mes de octubre y lo hacen en grupo en las zonas más altas de montaña, mientras que en las más bajas la hibernación se produce en solitario. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, NO TE PUEDES PERDER NUESTRO LIBRO “QUE NO PISAR, NO COMER Y NO TOCAR EN LA NATURALEZA”, UNA GUÍA DE LAS ESPECIES DE ANIMALES, PLANTAS Y HONGOS POTENCIALMENTE PELIGROSOS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA).

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Vipera aspis

Rhinechis scalaris, culebra de escalera

Rhinechis scalaris culebra de escalera asomando desde el hueco de un árbol Rhinechis scalaris, culebra de escalera

Rhinechis scalaris, culebra de escalera, asomando desde el hueco de un árbol

Rhinechis scalaris, culebra de escalera. Es una culebra robusta que puede superar el metro y medio de longitud. No existen grandes diferencias entre machos y hembras, si acaso la cabeza es algo más ancha en los machos.

Los ejemplares jóvenes de Rhinechis scalaris presentan dos franjas que recorren la parte superior de su cuerpo hasta la cola, con una serie de manchas transversales que dan al conjunto un aspecto que recuerda al de una escalera. Este dibujo, que les otorga el nombre común y también el científico, va desapareciendo con la edad. Los ejemplares subadultos se van oscureciendo y perdiendo la marcada forma de peldaño de sus dibujos, de modo que cuando son completamente adultos,  ya solamente son visibles las líneas longitudinales.

La culebra de escalera se distribuye por casi toda la Península Ibérica, faltando únicamente en la costa cantábrica. Es escasa en las zonas más frías del norte de la meseta castellana y en las montañas más septentrionales. Fuera de nuestra península habita en el sureste de Francia y el noroeste de Italia. Se considera que los ejemplares de la isla de Menorca, probablemente han sido introducidos. En las zonas más frescas no se suele encontrar por encima de los 1.300 metros de altitud, sí en el sur peninsular, donde llega a alcanzar los 2.000 metros.

Por lo general, prefiere terrenos soleados, con presencia de matorrales, pero con alternancia de cultivos, praderas y otros lugares en los que abunde su alimento, los roedores, aunque también se puede ver en sotos fluviales. Es capaz de trepar y depredar nidos de aves. Su actividad es principalmente diurna, aunque se muestra activa en busca de alimento a últimas horas de la tarde y primeras de la noche. Mata a sus presas más grandes, crías de conejo, liebres y topos por constricción.

La culebra de escalera Rhinechis scalaris es depredada por rapaces, zorros, gatos monteses y la poderosa culebra bastarda Malpolon monspessulanus.

Entre los meses de junio y julio, la hembra hace su puesta de huevos, en un número que oscila entre 4 y 14, bajo piedras o en madrigueras de otros animales, aunque también es capaz de hacer pequeños agujeros para depositarlos y darles protección. Las crías nacen entre finales del verano y comienzo del otoño. En las zonas con inviernos fríos, el período de hibernación se extiende desde el mes de noviembre hasta finales de febrero. Sin embargo, en el sur peninsular, con inviernos templados, pueden verse ejemplares activos durante todo el año. En el mes de agosto, cuando las temperaturas son más altas, reduce su actividad y entra en estado de letargo a la espera de un descenso de las mismas.

Al igual que otros reptiles, las culebras de escalera son perseguidas injustificadamente por el ser humano. La ignorancia y la superstición llevan a matar a estos animales cuando resultan ser buenos aliados de los hombres de campo, ya que mantienen a raya a topillos, topos y otros animales que dañan los cultivos cuando se convierten en plaga. También sufren los continuos atropellos de los vehículos, por desgracia tienen la “mala” costumbre de regular su temperatura al calor del asfalto.

Rhinechis scalaris, culebra de escalera es totalmente inofensiva. No posee glándulas venenosas, por lo que en caso de ser mordidos por algún ejemplar, cosa que solamente puede producirse si se manipula al animal con la mano o se le acosa, basta con desinfectar la herida y extraer alguno de sus quebradizos y puntiagudos dientes que hayan podido quedar incrustados.

En el ámbito de la Sierra de Guadarrama, Rhinechis scalaris ocupa las zonas de pie de monte, a veces en las proximidades de las poblaciones y de los terrenos cultivados donde le resulta mas fácil encontrar alimento. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Rhinechis scalaris. Ejemplar mostrando su característico dibujo Rhinechis scalaris, culebra de escalera

Rhinechis scalaris. Ejemplar mostrando su característico dibujo

 

Rhinechis scalaris culebra de escalera Rhinechis scalaris, culebra de escalera

Rhinechis scalaris, culebra de escalera

Vipera latastei, víbora hocicuda

Vipera latastei víbora hocicuda copia 1024x624 Vipera latastei, víbora hocicuda

Vipera latastei, víbora hocicuda

Vipera latastei, víbora hocicuda. Es una de las tres especies de víbora presentes en la península Ibérica junto a la víbora áspid, Vipera aspis y la víbora de seoane, Vipera seoanei.

La víbora hocicuda es la más abundante de las tres, se distribuye por toda la Península, con excepción de la franja norte y los Pirineos. También está localizada en el norte de África. La víbora áspid se reparte por la zona pirenaica y prepirenaica, desde Cataluña, al este de Cantabria y el norte de las provincias de Burgos y Soria, zonas en las que coexiste con la víbora hocicuda. Por su parte, la víbora de seoane ocupa la franja norte cantábrica, desde el país Vasco a Galicia, incluyendo el norte de las provincias de  Palencia, Burgos, y León. Precisamente son el norte de Burgos y León las zonas geográficas donde pueden concurrir las tres especies de víbora existentes en la Península Ibérica.

Al igual que las otras especies, Vipera latastei no es muy grande, su tamaño oscila alrededor de los 60 o 70 cm. La cabeza triangular caracteriza a las víboras, al igual que sus pupilas en forma de raya vertical, muy diferente a las de las culebras no venenosas que tienen las pupilas redondas. Su color es grisáceo, con una banda dorsal negruzca en zigzag. Sin duda, lo más llamativo es su apéndice nasal levantado que le da el nombre común de hocicuda.

Vípera latastei, víbora hocicuda, habita por lo general zonas pedregosas con matorral. Se encuentra hasta los 1.800 metros de altitud, aproximadamente. Los muros de mampostería medianeros que separan las fincas ganaderas son uno de los lugares predilectos de la víbora hocicuda. Conviene alejarse de estos muros y evitar que nuestros perros se acerquen a oler e investigar en sus proximidades. También la podemos encontrar en robledales, encinares y bosques de coníferas, por lo general siempre que haya rocas y terreno pedregoso.

La reproducción tiene lugar en primavera, si bien también existe la posibilidad de un segundo período reproductivo al comienzo del otoño, algo que depende de las temperaturas y meteorología de cada año. Las hembras son ovovivíparas, es decir, no ponen huevos, sino que los mantienen en su interior hasta que eclosionan las crías, de modo que paren crías ya formadas en un numero que oscila entre 6 y 13. Son animales longevos, los machos viven unos 11 años y las hembras alrededor de 14. La madurez sexual tarda en alcanzarse unos 4 años para los machos y 5 para las hembras.

La alimentación de Vípera latastei, víbora hocicuda, consiste en pequeños vertebrados, como reptiles y roedores. Es víctima de algunos eficientes depredadores como el águila culebrera, los jabalíes, ginetas e incluso algunos otros reptiles como la culebra bastarda. Por supuesto, el ser humano es, sin duda, el peor de sus enemigos, debido al miedo ancestral hacia los reptiles en general, y en concreto hacia las víboras.

Sus hábitos son diurnos, aunque en la época más calurosa del verano se vuelve crepuscular y a veces nocturna. La podemos observar desde el comienzo de la primavera hasta el otoño. En los meses fríos del invierno hiberna a la espera de la llegada de la nueva primavera.

El veneno de la víbora hocicuda es similar, en cuanto a sus efectos, al de las otras dos especies, quizá el de la víbora áspid sea algo más activo. Hay que tener en cuenta que de las casi 2.000 personas mordidas por víboras al año en España, la muerte se produce en 3 o 5 casos. La reacción alérgica y las circunstancias personales de salud de la víctima son determinantes en este sentido, más que la propia peligrosidad del veneno, nada comparable con la de otros venenos de ofidios asiáticos, africanos o americanos.

En cualquier caso, en nuestras salidas al campo hay que evitar levantar piedras o introducir las manos desnudas en las fisuras rocosas, llevar calzado adecuado como unas botas altas y no dejar las mochilas  o las clásicas neveras con refrescos en el suelo –la víbora puede refugiarse bajo ellas buscando la sombra o el fresco-.

Si sufrimos una mordedura de Vipera latastei, víbora hocicuda, o de cualquier otra víbora, no hay que hacer torniquetes fuertes, ni cortar, ni succionar, ni nada de lo que vemos en las películas. Lo mejor es inmovilizar el miembro practicando un suave torniquete –debe permitir el paso de un dedo por debajo- y trasladar a la víctima a un centro sanitario. El dolor intenso va acompañado de inflamación que alcanza su máximo a las 48 horas. Pero en cualquier caso, no se trata de un veneno fulminante, por lo que salvo complicaciones derivadas de la salud del afectado, es perfectamente factible acudir a un centro sanitario para aplicar el tratamiento adecuado. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS. (SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, NO TE PUEDES PERDER NUESTRO LIBRO “QUE NO PISAR, NO COMER Y NO TOCAR EN LA NATURALEZA”, UNA GUÍA DE LAS ESPECIES DE ANIMALES, PLANTAS Y HONGOS POTENCIALMENTE PELIGROSOS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA).

Psammodromus algirus, lagartija colilarga

Psammodromus algirus lagartija colilarga Psammodromus algirus, lagartija colilarga

Psammodromus algirus, lagartija colilarga

Una de las lagartijas habituales en robledales y encinares es Psammodromus algirus, lagartija colilarga, cuya cola mide más del doble de longitud que su cuerpo.

La lagartija colilarga se distribuye por casi toda la Península Ibérica con excepción de la franja cantábrica, en el extremo norte.

Psammodromus algirus es una robusta lagartija que mide unos 9 cm, a los que hay que añadir los casi 25 de su cola. Los machos son ligeramente más grandes que las hembras, aunque en algunas zonas como la Sierra de Guadarrama, tanto machos como hembras son similares, incluso a veces algo mayores las hembras, y en general, ambos son mayores que el resto de ejemplares peninsulares.

La podemos encontrar desde el inicio de la primavera hasta entrado el otoño ya en el mes octubre, aunque su máxima actividad corresponde a los meses comprendidos entre abril y julio, en aquellas zonas donde las temperaturas son más frías. Es habitual en los bordes de caminos, tanto de encinares, quejigares, robledales y pinares donde sus rápidos y ruidosos movimientos entre la hojarasca la ponen en evidencia a nuestro paso. Es precisamente entre las hojas secas y los matorrales donde encuentra su refugio y donde busca su alimento, ya que no tiene tendencia a esconderse entre las rocas. La lagartija colilarga captura insectos, base esencial de su alimentación, que incesantemente busca entre las vegetación seca, aunque no tiene ninguna dificultad en subir por el tronco de los árboles, ya que es una excelente trepadora. Cuando se ve acorralada, Psammodromus algirus emite sonidos, unos pequeños chillidos muy cortos en duración, de una frecuencia de entre 2 y 16 KHz.

Entre los meses de abril y junio los machos en celo presentan un espectacular color rojizo en su cuello y cabeza. Después del apareamiento las hembras hacen sus puestas de una cantidad variable de huevos, entre 1 y 11, dependiendo de la zona geográfica y de la fortaleza de la hembra. Las crías se dejarán ver ya a final del verano, desde el mes de agosto hasta bien entrado octubre.

La lagartija colilarga es objeto de caza por parte de aves rapaces y de cigüeñas, cernícalos o alcaudones. Los jabalíes, zorros o ginetas forman parte del grupo de mamíferos que también la incluyen en su dieta, al igual que otros reptiles como el lagarto ocelado o la culebra bastarda.

Existen varias subespecies de Psammodromus algirus, distribuidas en el norte de África y el suroeste de Europa. La que podemos ver en la Península Ibérica es Psammodromus algirus algirus. Su nombre “Psammodromus” proviene del griego y significa “la que corre por la arena”, nombre que hace referencia a su capacidad para correr y huir a la carrera. Cuando se ve sorprendida inicia una rápida huida, un tanto caótica, sin una dirección concreta y realizando paradas, algo que le permite, a veces, despistar a sus depredadores. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Lagartija colilarga Psammodromus algirus, lagartija colilarga

Lagartija colilarga

Iberolacerta cyreni, lagartija carpetana


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Iberolacerta cyreni, lagartija carpetana

Iberolacerta cyreni, lagartija carpetana  es un endemismo del Sistema Central español y  habita en los roquedos de montaña de las Sierras de Guadarrama, Gredos y Béjar, ente los 1.600 y 2.500 metros de altitud.

En la actualidad se considera que existen dos subespecies, Iberolacerta cyreni cyreni e Iberolacerta cyreni castiliana. El área de distribución de la primera subespecie correspondería a las Sierras de Gredos y Béjar, mientras que la segunda es la que se localiza en la Sierra de Guadarrama.

Su estatus de conservación es catalogado como vulnerable en España, pero en la categoría mundial IUCN 2008 se considera en peligro.

Iberolacerta cyreni, lagartija carpetana necesita de los canchales, bloques de piedra y pedregales donde encuentra la protección y el lugar donde alimentarse. La destrucción de sus hábitats deriva, principalmente, de la creación de infraestructuras deportivas de montaña. El excesivo trasiego de senderistas fuera de los caminos delimitados para tales fines, tampoco favorece a la especie.

Es una lagartija robusta, con una longitud total incluyendo la cola, de unos 22 o 23 cm, similar en machos y hembras. La dieta está constituida por insectos que captura al acecho, o activamente según sus necesidades y fortaleza. Sus principales depredadores son algunos reptiles como la víbora hocicuda o la culebra lisa europea, aves como los cuervos o el roquero rojo, y también mamíferos, principalmente comadrejas.

En período de celo los machos luchan violentamente a la vez que emplean mecanismos de marcaje territorial. Las hembras de Iberolacerta cyreni, lagartija carpetana ponen entre 5 y 8 huevos de los que nacerán las crías entre los meses de agosto y septiembre. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS.

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