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Capsella bursa-pastoris, zurrón de pastor

Zurrón de pastor frutos Capsella bursa pastoris, zurrón de pastor

Zurrón de pastor, frutos

Capsella bursa-pastoris, zurrón de pastor. Como zurrón de pastor, bolsa de pastor, zurrillo o calzoncitos se conoce, entre otros muchos nombres, a esta planta de la familia de las crucíferasCruciferae-, cuyo nombre científico es Capsella bursa-pastoris. El propio nombre científico hace referencia a la bolsa de pastor -bursa-pastoris-, debido al parecido que sus pequeños frutos tienen con las antiguas bolsas o bandoleras de cuero que portaban los pastores. Capsella  es un diminutivo latino que significa cápsula o pequeña caja.

El zurrón de pastor es una planta común que alcanza entre los 10 y los 50 cm de altura. Se desarrolla durante el otoño y su roseta basal de hojas permanece, sin helarse, durante el invierno esperando el momento en que las temperaturas empiezan a elevarse ligeramente para comenzar a echar sus tallos y flores, algo habitual hacia el mes de febrero y marzo. De sus pequeñas florecillas blancas se originan los frutos con su característica e inconfundible forma.

Las hojas de Capsella bursa-pastoris son muy ricas en hierro, calcio y vitamina C. En nuestro país también se ha consumido en ensaladas e incluso cruda, especialmente sus tallos y flores.

Como planta medicinal, el zurrón de pastor tiene propiedades vasoconstrictoras y hemostáticas que permiten detener las hemorragias nasales, el flujo de sangre en las pequeñas heridas y menstruaciones, así como  reducir las varices. También se emplea como diurética, hipotensora y para aliviar la cistitis.

El zurrón de pastor tiene la peculiaridad de hacer que los huevos de gallinas que la consumen tengan la yema de un color más oscuro, algo verdoso.

Crece en toda la Península Ibérica en campos, yermos, terrenos de cultivo, bordes de camino, jardines y escombreras. Su área de distribución natural abarca toda Europa y desde aquí se ha extendido por todas las zonas templadas del mundo. ÁNGEL S. CRESPO  para GUADARRAMISTAS

Capsella bursa pastoris zurrón de pastor Capsella bursa pastoris, zurrón de pastor

Capsella bursa-pastoris, zurrón de pastor

Ficus carica. Higuera

Ficus carica Ficus carica. Higuera

Ficus carica

 

Ficus carica. Higuera. Sobre esta planta que forma parte de la cultura mediterránea existen dudas acerca de su procedencia, pero lo más probable es que fuera introducida en la cuenca mediterránea hace más de 6.000 años.

La forma más habitual de encontrarnos con una higuera es de forma cultivada o como planta ornamental en jardines, en donde se emplea para aprovechar su densa sombra y sus frutos. Sin embargo, la higuera asilvestrada también existe y se denomina cabrahigo, Ficus carica var. caprificus.

El cabrahigo o higuera silvestre suele buscar, para desarrollarse, las fisuras entre la piedra y los roquedos resguardados del frío intenso y las heladas. Requiere también algo de humedad.  Se distribuye por toda la Península Ibérica en aquellos lugares en donde se den las condiciones de humedad y temperatura adecuadas.

Las hojas de Ficus carica poseen un látex de color blanco que en contacto con la piel causa irritación, especialmente si además incide el sol en la zona afectada. Ese mismo látex provoca quemaduras en forma de “calentura” en los labios, si los higos se consumen cuando todavía están sin madurar. Sin embargo, estas propiedades del látex se han utilizado con fines medicinales para eliminar verrugas o tratar hemorroides.

Su madera es de muy mala calidad, quebradiza y sin consistencia, por lo que no ha tenido ningún aprovechamiento serio en ebanistería o carpintería.

Los higos de Ficus carica no son verdaderos frutos como lo son las manzanas o las peras. No sería correcto decir que los higos son el fruto de la higuera, aunque de forma común sirva para entendernos. Podemos decir que el higo es un envoltorio carnoso “sicono”, en cuyo interior se reúnen las partes reproductivas de la planta. Las flores masculinas y femeninas están dentro del higo, y son las que originarán los verdaderos frutos llamados “aquenios” o pepitas. Cuando comemos un higo nos estamos comiendo el conjunto de flores maduras y dulces que tienen dentro junto a las pepitas.

Algunas higueras dan dos tipos de “infrutescencias”, las brevas, de tamaño más grande que los higos, pero menos dulces, y que están maduras por el 24 o el 29 de Junio, San Juan y San Pedro, respectivamente; y  los higos que  maduran hacia el mes de septiembre, ya casi finalizado el verano.

Las brevas son una fructificación tardía de otoño, nacen después que los higos hayan madurado, pero pasan el invierno sin desarrollarse hasta que, llegada la primavera, acaban su maduración. Otras cosa es que nos las comamos primero que los higos, lo cual no quiere decir que sean anteriores en cuanto a su proceso natural.

Existen higueras que poseen higos con flores masculinas y femeninas en su interior, y otras que solamente poseen flores femeninas autofértiles –que son la mayoría de las cultivadas-  y que dan higos pos sí mismas sin necesidad de polinización. Pero hay también  variedades con flores femeninas que necesitan ser ayudadas por el hombre para que den higos, necesitan ser polinizadas  o lo que es lo mismo, necesitan de caprificación o fecundación. De lo contrario, los higos no llegan a madurar y se caen antes de tiempo.

La caprificación es una técnica natural que vulgarmente se conoce como “cabrahigar”, y que ya se realizaba en la antigua Grecia.  Consiste en cortar ramas con higos de una higuera silvestre o cabrahigo y colgarlas en las higueras que se quieren polinizar. En el interior de los higos silvestres hay una pequeña avispilla –himenóptero-, Blastophaga psenes, que es el único insecto polinizador de las flores interiores del higo. Esa avispilla, impregnada del polen de flores masculinas de la higuera silvestre, se introduce a través del pequeño orificio que los higos tienen en su base y poliniza así las flores de la planta hembra que se quiere fertilizar.

Una curiosa relación la del blastófago, como se denomina a este insecto, y la higuera. El inconveniente es que si los higos fecundados de forma natural no se sumergen en agua caliente, no se eliminan los huevecillos que el insecto pone en el interior, y por consiguiente, las larvas nacerán y estropearán el higo. Esta es la razón por la que actualmente la mayoría de las higueras que se cultivan son autofértiles y no necesitan polinización. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Ficus carica higuera. Breva formándose Ficus carica. Higuera

Ficus carica, higuera. Breva formándose

Silybum marianum, cardo mariano

Sylibum marianum cardo mariano. Inflorescencia Silybum marianum, cardo mariano

Silybum marianum, cardo mariano. Inflorescencia

Una de las plantas más utilizadas como medicinal es el cardo mariano Silybum marianum. Sus cualidades se han estudiado profusamente y se ha llegado a concluir que uno de sus componentes, la silimarina,  es un eficaz reparador de las células hepáticas.

En la Edad Media la empleaban para todo tipo de dolencias, como los dolores musculares, distensiones y hasta mordeduras de serpiente. No andaban desencaminados por lo que respecta a las mordeduras de serpiente, ya que el veneno de algunos reptiles puede producir fallos hepáticos, y el cardo mariano es un excelente protector de este órgano vital.

Tal era la estima en que se tenía a esta planta, y su consideración como milagrosa,  que se creía que la sustancia lechosa blanquecina que segregan sus hojas y tallo era la mismísima leche materna de la Virgen María. De aquí proviene su nombre común,  cardo mariano, que se incluye en el propio nombre científico “marianum”.

En muchas zonas de España se consume prácticamente toda la planta; las hojas una vez limpias de pinchos, los tallos y hasta las cabezuelas inmaduras. Hay quien afirma que en las semillas se concentran las mayores virtudes, y por eso se han consumido molidas y secas, como el café.

Silybum marianum actúa como antioxidante, antiinflamatorio y regenerador del hígado, como tratamiento complementario a las cirrosis alcohólicas o las hepatitis. Hasta tal punto están comprobadas sus propiedades que se emplea para tratar los envenenamientos causados por consumo de setas venenosas como la temida Amanita phalloides.

La silimarina actúa como un escudo protector de las células no dañadas del hígado, evitando que las sustancias destructivas penetren en la zona no dañada. Esto no significa que el cardo mariano sea el “antídoto” contra los envenenamientos por Amanita phalloides. Lamentablemente, el envenenamiento con esta seta es, en muchas ocasiones, irreversible, porque cuando se manifiestan los síntomas, el hígado puede estar totalmente dañado.

Además de un aliado del hígado está recomendado para el tratamiento de hemorragias, varices y hemorroides.

El cardo mariano se distribuye por toda la Península Ibérica, aunque es menos abundante cuanto más al norte. Alcanza más de 1,5 metros de altura y florece de abril a junio en suelos nitrogenados. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Sylibum marianum cardo mariano. Detalle de las hojas Silybum marianum, cardo mariano

Silybum marianum, cardo mariano. Detalle de las hojas

Erophila verna, pan y quesillo

Erophila verna. Yerbecilla o hierbecilla temprana 1024x681 Erophila verna, pan y quesillo

Erophila verna. Yerbecilla o hierbecilla temprana

No podemos decir que Erophila verna, pan y quesillo o yerbecilla temprana, sea una planta muy vistosa. No es grande, no tiene colores muy atractivos y tampoco un perfume destacable. Sin embargo, es de las primeras plantas en aparecer y, por tanto, un anuncio de la primavera, aún cuando todavía sea tiempo de nevadas.

Los agricultores saben perfectamente que cuando esta pequeña planta está presente, el suelo es poco nitrogenado, pobre y poco fértil. Si cuidamos un césped ornamental y empieza a florecer la yerbecilla temprana es que estamos haciendo algo mal y es el momento de nutrir el suelo.

Su hábitat son los campos, caminos, zonas arenosas, graveras y suelos yermos. Se distribuye por toda Europa y florece desde mediados de febrero hasta comienzo de primavera. Las hojas se marchitan antes de que haya madurado el fruto. Según las condiciones climáticas alcanza una altura de hasta 14 cm, pero puede no superar los 3 cm.

Entre los nombres populares de esta crucífera delatora de suelos pobres, se emplea el de hierbecilla o yerbecilla temprana y el de pan y quesillo. Este último es también utilizado para denominar la floración de otras plantas.

Como planta medicinal, Erophila verna tiene propiedades curativas en pequeñas heridas, quemaduras, rozaduras y erosiones cutáneas. Se aplica, sobre la zona afectada, una cocción de sus hojas basales. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

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Erophila verna

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